30 de marzo de 2005

Una oportunidad, por lo menos

Hoy te hablaré de los productos de casquería: callos, hígados, corazón, riñones, manos, mollejas, carrilleras... Sé que de entrada puede resultar difícil convencer a muchos de las propiedades, no sólo nutritivas sino gustativas, de este tipo de alimentos... a pesar de lo cual, lo intentaré.

El hecho es que son ricos en proteínas, vitaminas y minerales, y son un componente interesantísimo a la hora de complementar nuestra dieta y hacerla más equilibrada. En cocina dan mucho juego, y a lo largo de estos años he experimentado que son las personas mayores las que más se inclinan por estos manjares: ¡ah, la experiencia!

No pretendo que te gusten todos, pero sí te pido que, al menos, los pruebes, que les des una oportunidad. Como aquel elemento de la tónica: si no te gusta es que lo has probado poco. Eso sí: necesitan estar muy frescos y bien manipulados, pero bien hechos, estos productos son algo delicioso.

Normalmente los encontrarás en las casquerías, establecimientos especializados.

Lo dicho: antes de rechazarlos, pruébalos; al fin y al cabo, no todo es chuletón o solomillo... ¿o sí?

Ingredientes para cuatro comensales

8 manos de cerdo
1 cabeza de ajo
1 cebolla
2 puerros
2 zanahorias
2 nabos
1 pimiento verde
2 tomates maduros
8 lonchas de jamón con tocino
4 morcillas de arroz
2 manzanas golden
Mantequilla
Sal
Pimienta
Laurel
Clavo
Tomillo
Orégano
1 pastilla de caldo de carne
2 cucharadas de azúcar

Hierve las manos en agua abundante; retíralas, y tira el agua.

Pocha en aceite el ajo picado junto con el resto de las verduras, previamente peladas y picadas; añade, por último, los tomates.

Coloca las manos en la cazuela, añade las especias y la pastilla de caldo, además de abundante agua. A partir del primer hervor, espuma y baja el fuego. Cuece las manos durante 2 horas, hasta que queden bien cocidas; añade agua siempre que sea necesario, ten cuidado de que no se queden sin caldo.

Ya cocidas, saca las manos y deshuésalas con ayuda de guantes (si están frías resulta más difícil deshuesarlas).

Reduce la salsa, pásala por la batidora de mano y luego por un colador; rectifícala de sal y pimienta.

Dora las morcillas en una sartén.

Con film plástico, haz cuatro rodillos, colocando en cada uno una mano con una morcilla en el centro. Asegúrate de cerrarlos bien y enfríalos en la nevera, para que gelatinicen y queden compactos.

Llegados a este punto, sácalos del film y córtalos por la mitad.

Rodea cada cilindro con una loncha de jamón y sujétalo con un hilo de bramante.

Por otro lado, corta las manzanas en 6 gajos y dóralas en la sartén, con la mantequilla y un poquito de azúcar, hasta que estén blandas (puedes añadir un poco de agua a la sartén para cocerlas mejor).

Dora los rollos delicadamente en mantequilla.

Presentación

Coloca dos cilindros con 3 gajos de manzana y napa con la salsa.





mtorre@divertinajes.com
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