23 de marzo de 2005

Agricultura química

Me regalan un libro sobre frutoterapia y dice:

La tierra donde se siembran los alimentos debe ser fértil y libre de fertilizantes químicos. El resultado final para la agricultura química es siempre la enfermedad: primero para la tierra, después para la planta, luego para el animal y, por fin, para el hombre. En cualquier parte del mundo en la que se use la agricultura química, la gente es débil y enfermiza. Actualmente se producen 300 millones de libras de venenos químico diferentes que obstentan 22.000 nombres comerciales. es aterradora la relación que hay entre el nacimiento de niños mentalmente retardados y el aumento de fertilizantes y productos venenosos. Hoy, en USA, nace un deficiente mental por cada 8 niños normales, según el Doctor Rogers J. Willians, presidente de la Sociedad Químicamente Norteamericana.

La verdad es que después de haber leído esto sólo le quedan a uno ganas de elaborar una cocina lo más natural posible.

Así el ánimo, haremos una receta de la abuela.

Ingredientes para cuatro comensales

500 grs. de calabaza (la pulpa) bien madura
1 litro de agua
3 huevos
1 taza de leche
1 taza de azúcar
250 grs de harina
Una copita de anís
Zumo de medio limón
Aceite
Sal

Cuece la calabaza en el agua salada hasta que quede bien hecha. Escúrrela y déjala enfriar. Machaca bien la pulpa con un tenedor.

Añade entonces el resto de los ingredientes, los huevos, la leche, el azúcar, el anís, el zumo de limón y, por último, la harina, con cuidado de que no queden grumos y de que adquiera una buena consistencia.

Vierte cuacharadas de la masa en el aceite abundante y caliente.

Escúrrelos y deposítalos sobre un papel absorvente.

Puedes acompañarlos con un poco de miel.





mtorre@divertinajes.com
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