¡Para que luego digan que los cocineros no
somos gente marchosa!
Mucho antes de que, allá por 1982 (yo era un niño, pero
me lo han contado mis mayores), la modernización de la discoteca
valenciana Barraca empezara a dibujar el inicio de lo
que, con el tiempo, pasaríamos a conocer como “la ruta del
bacalao” (para los expertos: ruta Destroy), los amantes del buen
comer sabían apreciar ya las virtudes de un pescado de humilde
cuna, rico en nutrientes y bajo en grasas.
El bacalao fue, durante generaciones, más temido que el coco por
muchos niños, a los que nada les podía sentar peor que...
una cucharada de aceite de hígado de bacalao. Y fue también
plato esencial del menú de los que no tenían dinero para
costearse, por ejemplo, un buen plato de pollo, en aquel entonces manjar
de pudientes.
Ahora, el pollo, siempre socorrido, atraviesa una etapa de poco esplendor
gastronómico mientras que el bacalao está ya en todas las
mesas: al pil-pil o en brandada, a
la vizcaína, con patatas o a la llauna, pocos son
los que no lo aprecian. Y sus posibilidades son infinitas. ¿La
prueba? Esta receta de cosecha propia que os propongo.
Ingredientes
4 lomos de bacalao
4 cebollas
2 dientes de ajo
Pimentón dulce
Harina
Aceite de oliva
Desala el bacalao poniéndolo a remojo el bacalao, con la piel hacia
arriba, durante 48 horas, cambiando el agua (que debe ser fría) cada
8 horas.
Pela las cebollas y córtalas en aros.
En una cazuela con el fondo cubierto de aceite, a fuego lento, dora los
dientes de ajo (sin pelar); una vez dorados, retíralos.
Utiliza ese aceite para dorar ligeramente los lomos de bacalao que previamente
habrás enharinado. Retíralos, y resérvalos.
En el mismo aceite, echa los aros de cebolla y déjalos cocer lentamente
unos 20 minutos, revolviendo para que quede una salsa homogénea.
Añade 2 cucharadas de pimentón y deja un minuto más,
hasta que se disuelva bien el pimentón.
En una fuente de horno, coloca los lomos y cúbrelos con la preparación
anterior.
Calienta el horno a temperatura media. Una vez alcanzada, hornea el bacalao
unos 7 minutos, hasta que esté hecho. Para cerciorarte de que está
en su punto, separa dos láminas del bacalao y comprueba que ya
está opaco.
Sírvelos calientes.