La cebolla, elemento indispensable
de la cocina, no sólo mediterránea, sino mundial, parece haber
nacido en la Persia más remota. Los antiguos faraones egipcios se
la daban en abundancia a sus obreros porque pensaban que les aportaba un
extra energético para trabajar. En el Renacimiento
tomó un cariz casi medicinal como tonificadora y laxante. La
escuela de Salerno afirmaba que la cebolla picada era un excelente
remedio contra la calvicie. Tras la Revolución
Francesa, su auge en la cocina fue aún mayor, convirtiéndose
en un elemento indispensable de la cocina gala.
Dos consejos prácticos:
para combatir el mal aliento que deja la cebolla cruda,
masca unos granos de café;
y para evitar los llantos, mételas en la nevera
(ya peladas) y pásalas el chorro del agua fría antes de
picarlas.
Ingredientes
(Para cuatro personas)
8 cebollas medianas
2 pimientos verdes
400 grs. de bonito en aceite o guisado con cebolla, pimiento y tomate
3 tomates maduros
1 vaso de vino blanco
1 litro de caldo (1 pastilla de caldo concentrado)
1 hoja de laurel
3 dientes de ajo
Aceite
Pimienta
Sal
Pela las cebollas y ahuécalas delicadamente con un vaciador.
Rellénalas con el bonito y tapa el agujero con el primer corte
dado en la cebolla para ahuercarla.
En una cacerola, prepara la salsa con el aceite, los ajos, los pimientos
y los tomates finamente picados; utiliza también la cebolla resultante
del ahuecado. Déjalo rehogar uno 10 minutos a fuego lento.
En una sartén aparte, dora las cebollas con cuidado de no romperlas.
Colócalas en la cacerola con la salsa. Cuando termines de colocarlas
todas, añade el vino, la pimienta, la hoja de laurel, el caldo
y la sal. Tapa la cacerola y deja cocer a fuego lento durante 1 hora
y meia.
Pasa la salsa por la turmix y luego por un colador para que quede lisa.
Si estuviera muy espesa, añádele más caldo. Comprueba
de sal y pimienta.
Presentación: coloca las cebollas en una fuente
y napa con su salsa.
Variantes: en lugar de bonito, puedes rellenarlas
de carne, marisco...
¡Buen provecho!