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24 de marzo de 2004
Del Congreso, fue remarcable la comilona oficial del último día, impresionante. El sábado al mediodía en una enorme explanada se servía gratuitamente a los asistentes al Congreso crema de nécoras, caldereta de marisco, pulpo a la gallega, cachelos, lacón con grelos... y ribeiro a discreción. Cuando todos pensábamos que ya se habían acabado las bodas de Camacho, nos hicieron pasar al restaurante que había justo detrás... ¡todo estaba dispuesto para una gran mariscada a la mesa! Nécoras, centollos, cigalas, langostinos, percebes, etc., y, por supuesto, albariño. En cuanto a las salidas nocturnas, mejor no hablar. Únicamente
contaré que la última noche, un amigo y yo llegamos a las
9 de la mañana, justo para coger el autobús que nos llebaba
al Palacio de Congresos. En la sala, sólo quedaban dos asientos
libres: uno en primera fila y otro en el medio. Yo tuve suerte y cogí
este último, entre las miradas de todo el mundo. No sé en
que momento de la charla era, pero cuando desperté fue por un repentino
cambio de tono de voz en el conferenciante: ¡Hombre por favor ya
está bien! ¡Si hay alguien aquien no le interesa mi charla
que se vaya! ¡Sí, sí, se lo digo a usted, al de las
gafas de sol de la primera fila! ¡Está usted roncando! (Para cuatro personas)
En una cacerola, pon la mantequilla a calentar, añade entonces la
cebolla, el puerro y la zanahoria picados.
400 grs. de nécoras 1 cebolla 1 puerro 1 zanahoria 2 tomates 25 grs de arroz 1 copa de brandy 1 vaso de vino blanco 1 vasito de nata líquida 50 grs. de mantequilla 1 litro de agua Sal Pimienta blanca Una pastilla de caldo de pescado Cuando todo esté bien rehogado (unos 4 minutos), vierte las nécoras machacadas en un mortero para que suelten todo su jugo y deja dorar unos minutos; añade entonces el brandy y flambea (es decir, quema el alcohol). A continuación, añade los tomates machacados, el vino, la sal y la pimienta; y vierte el agua y la pastilla de caldo de pescado. Cuando rompa a hervir, echa el arroz (aquí se usa como espesante) y déjalo cocer una media hora a fuego suave. A continuación, fuera del fuego, pásalo por una batidora, termomix o turmix, para deshacerlo bien todo, y después por el chino (un colador con forma de embudo). Puedes servirlo en taza o plato hondo, con trocitos de langostinos cocidos
y un chorrito de nata.
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