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25 de febrero de 2004
Albert, un compañero de clase, y yo entablamos conversación con él, casi por casualidad. “Sí, sí, abriré dentro de un mes. Traeré un buen chef vasco para dirigir la cocina, y cada mes organizaremos jornadas gastronómicas con algún cocinero conocido. El restaurante está aquí en el centro, lo estoy pintando, y necesito dos ayudantes: uno para la mañana y otro para la noche. Os pagaré bien”.
“Os”. ¿Se refería a nosotros? La propuesta era tentadora. Un restaurante pequeño, lo abríamos nosotros, un buen chef, el horario nos permitía seguir en la escuela, bien pagao... ¡Aceptamos! Fuimos a comprar de todo: tarteras, sartenes, una freidora, un horno, un microondas... Elaboramos la carta: Bacalao vizcaina, Pilpil, Club ranero... Pero de chef vasco ¡nada! Al final, a punto ya de abrir, llegó una señora que había trabajado como jefa de cocina en un restaurante de la misma calle (un ama de casa que trabajaba en el gremio). ¡En todo el verano servimos 50 cubiertos! Y lo único que
recuerdo haber aprendido allí es una frase que decía la
buena mujer: ¡esto tá chumío! ¿Chumío?
Sí, chumío, rancio, ¡tíralo! ¡Ah, vale! Ingredientes 4 buenos trozos de bacalao desalado6 pimientos choriceros secos 4 dientes de ajo 3 cebollas Un vasito de vino blanco Un vaso de salsa de tomate Pan duro Azúcar Sal Pimienta Mete los pimientos en agua templada una media hora, para poder pelarlos con más facilidad. Pica la cebolla y los ajos, y dóralos lentamente en una cacerola con aceite de oliva. Añade el pan (un poco), el vino blanco, el tomate y la crema de los pimientos choriceros. Deja reducir lentamente por espacio de 1 hora aproximadamente. Prueba de sal y pimienta, y añade un poco de azúcar para neutralizar la acidez del tomate. Tritura la salsa con una turmix y cuélala (si está muy líquida, añádele más pan; y si está muy concentrada, caldo de pescado). Dora los trozos de bacalao en aceite de oliva durante unos 4 minutos. Añádele la salsa y mételos al horno, a ser posible en una cazuela de barro, otros 6 ó 7 minutos, hasta que el pescado esté bien hecho. ¡Buen Provecho! Y ya sabes que puedes enviarme cuantos comentarios desees al correo que figura a continuación.
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