12 de noviembre de 2003

Con los cinco sentidos

Tanto el marisco como el pescado (ya sea de mar o de río) deben comerse lo más frescos posible. Otra cosa es el pescado curado, que a su vez puede ser ahumado, salado o seco.

La frescura del pescado se reconoce con mucha más certeza si éste está entero; si está fileteado o trocedado, es más difícil de valorar.

Comprar pescado

Utilizando el olfato

El pescado de río tiene que oler a fresco y limpio; el de mar, a mar, a sal.

Con la vista

El pescado fresco presenta una serie de características que no engañan:

  • los ojos.- saltones, húmedos y brillantes;
  • las agallas.- limpias, rojas y brillantes;
  • el cuerpo.- firme, liso y tieso;
  • la piel.- brillante y húmeda.

    Si lo que quieres comprar son filetes o rodajas, pide que te las corten de un ejemplar entero, no aceptes las que ya están preparadas.

    Comprar marisco

    Langostas y cangrejos. Mejor comprarlos vivos, que se muevan y que resulten pesados para su tamaño. Si los compras cocidos, que el caparazón no esté dañado y las palas intactas. Tienen que oler a fresco, no demasiado fuerte.

    Mejillones, almejas y berberechos. No los compres si están cubiertos de barro o lapas, o si están rotos o dañados. Si al tocarlos, no se cierran, no están vivos.

    Vieiras. Se suelen vender abiertas y limpias, más que cerradas. Han de tener un olor dulzón. La carne de las vieiras es un poco gris, no totalmente blanca.

    Ostras. La concha ha de estar completamente cerrada y sin dañar, sólida. Fíjate que no estén huecas.
    Tradicionalmente se recolectan durante los meses con r, para evitar infecciones en épocas de calor.

    Gambas y langostinos. Si están crudos no han de estar blandos y la piel ha de ser gris brillante. Si las gambas tienen manchas negras es que están pasadas.

    Conservar el pescado y el marisco

    Se deterioran con mucha más rapidez que la carne, por lo tanto hay que cocinarlos el día que se compran, o lo antes posible.

    El pescado graso como la caballa, el arenque o el salmón se estropean antes que el pescado blanco, porque su grasa se vuelve ácida.

    Si tienes que guardar el marisco, envuélvelo en un paño húmedo y ponlo en la parte más fría de la nevera.

    Lubina en papillote
    (Versión para imprimir)

    Ingredientes
    (para dos personas)

    Una lubina fresca pequeña de unos 500 grs, aproximadamente
    8 almejas
    8 gambas
    Media cebolla, picada fina, en cuadraditos
    Una zanahoria, picada fina
    El zumo de medio limón
    1/2 vaso de vino blanco
    2 tomates pelados
    8 aceitunas negras
    Un poco de perejil, picado
    Unas setas secas o champiñones
    Sal
    Pimienta
    Papel aluminio

    Sobre una fuente un poco profunda, extiende una hoja de papel aluminio suficientemente amplia como para poder envolver el pescado.

    Coloca la lubina limpia, sin escamas y salpimentada en el centro; a continuación, pon el resto de ingredientes encima.

    Cierra hacia ti con el papel de aluminio, y a continuación dobla cuidadosamente el papel con la forma del pescado (que no quede muy apretado, pero si bien cerrado para que no se escape el vapor).

    Deposítalo con cuidado sobre una placa de hornear y hornéalo, de 15 a 20 minutos, a 180ºC. Estará hecho cuando el papel se hinche.

    Para que la presentación resulte más llamativa, abre la bolsa en la mesa, pero ten cuidado con el vapor que saldrá del interior, no vayas a quemarte o a quemar a alguno de tus invitados.

    Ya no hace falta que os diga que la palabra francesa papillote significa dentro de una bolsa de papel; y que esta técnica protege el pescado y ayuda a que quede jugoso y con todo su aroma.



    mtorre@divertinajes.com
    Archivo / Recetas
    Volver
    Imprimir