9 de julio de 2003

¡Al carpaccio!

C
uando entré en la escuela de hostelería, tenía claro que quería hacer cocina, pero el primer año se estudiaba cocina y servicios, mitad y mitad. Por sorteo, la mitad de la clase hizo primero cocina y la otra mitad servicios. A mí me tocó primero servicios, “camareta”, ¡no me gustaba nada!, de traje y con un pañuelo siempre colgado del brazo que me dijeron se llamaba “lito”.

La historia es que el primer día que serví al resto de alumnos la comida del personal, había una cosa que se llamaba “carpaccio”, carpacho, yo entendí gazpacho y puse cuchara en todas mis mesas. Viene el profesor hacia mí y me dice: Tú, ¿en tu casa la carne la comes con cuchara? No ¿por qué?, le respondí extrañado. ¡Porque el carpacho es carne, coño! ¡Pon tenedor y cuchillo!...¡Ah!

Segundo paso. Voy a la cocina, cojo los platos y los sirvo. Entonces me empieza a gritar todo el mundo: ¡¿Qué es esto?! Está crudo. Díselo a los cocineros. ¡Esto no hay quien lo coma! Vaya marrón. Yo solo (no encontré al profesor), la carne cruda... así que decidí subir a cocina y decirles que la pasaran más. Llego a cocina y me encuentro con el profesor de ídem a la puerta. Perdone, me dice todo el mundo que la carne está cruda y... ¡Tienen razón, coño! Con perdón.

Ya lo sé que tienen razón. ¡Se come así! Y se dio media vuelta, diciendo no sé que de los camareros. Total que otra vez solo. Pues bajo y digo en la sala ¡qué se come así! ¡Esto es así!

Carpaccio de buey
(Versión para imprimir)

Ingredientes

600 grs de solomillo de buey en un trozo
75 ml de aceite de oliva extravirgen
Pimienta molida al instante
Zumo de limón
Rúcola fresca
Parmesano
Sal

Se quita la grasa sobrante del solomillo y se envuelve la carne en papel film o papel aluminio, intentando darle forma de salchicha bien redondeada (cilíndrica). Se congela.

Para servirla, se corta en lonchas muy finas (que se vea la lámina del cuchillo o de la cuchilla). Se cubre la base del plato completamente con las lonchas de carne, se unta con aceite, se sala, se pasa la pimienta y se rocía con zumo de limón. El limón siempre despues del aceite; si se echa antes, el limón quema la carne y la deja blanca. Se cubre con la rúcola (se puede utilizar otro tipo de ensalada o, si se desea, albahaca). Y, al final, se añade el parmesano en lonchas.

Este gran plato, muy nutritivo, es tremendamente popular en su país de origen, Italia; y aunque en la actualidad, en algunos sitios, se hace también con pescados, el original es con carne.

Fue ideado para una famosa duquesa que padecía anemia y a la que el médico recomendó comer carne cruda. El cocinero del restaurante al que la dama acudía a comer habitualmente, construyó este plato acompañando la carne con los clásicos ingredientes de la cocina italiana (rúcola y parmesano, aceite...). Y fue en la sala donde le pusieron nombre. Cuando el camarero le preguntó al maître: ¿Este plato? Él señalando la mesa de la duquesa, que estaba bajo un cuadro del pintor veneciano Vittore Carpaccio, contestó: Este plato ¡al Carpaccio!

mtorre@divertinajes.com
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