26 de noviembre de 2007


Osadía(s)

No sé si debo, porque los periodistas tenemos arranques que los responsables de la cosa informática desautorizan, pero casi me atrevo a decirles que éste es el último Círculo de iluminación que van ustedes a leer en este diseño, simpático, sí, pero sin duda también anticuado.

Cruzo los dedos para que lo que venga nos resulte a nosotros más operativo, y a ustedes más agradable y cómodo.

Y ahora los descruzo, que no sé si saben lo que cuesta escribir con el corazón (que nadie busque dobles sentidos, porque no los hay) haciendo flexiones sobre el índice.

En amor y compañía

Buena la ha organizado el súper juez (perdón: juez, el súper sobra) Bermúdez. que hoy presenta su libro. Vale, algunas me dirán que reprocharle a él lo que su señora ha perpetrado es machista... Aceptemos pues que lo han hecho en comandita. Porque aquí, como ocurre en el pelear, dos no lo hacen si uno no quiere.

No es lugar este Círculo para avanzar las consecuencias que tendrán para el prestigio de aquel que en nuestros corazones mitómanos estaba llamado a sustituir a Kojak, a Yul Brinner e incluso, por estar en las fechas que estamos, al calvo de la lotería. ¡Anda que no hay opinadores versados en esos vaticinios! Aquí me toca contarles que cuando las editoras de Temas de Hoy, que tan buen olfato han demostrado poseer en tantas ocasiones, pidieron cita al juez y su señora (autores, no lo olvidemos, de un libro titulado Levantando el velo: manual de periodismo judicial [2006]), allá a principios de año, se encontraron con que Elisa Beni, periodista y jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, llevaba tiempo anotando cositas en su Moleskine. Así que en el almuerzo de tanteo se juntaron el hambre y las ganas de comer. Veremos si al magistrado de calva reluciente y brillante carrera no le sientan mal los postres.

Permítanme un añadido a modo de interrogante

¿Quién elige los títulos de libros que tienen a jueces-estrella (que, a raíz de del trabajo de sus hagiógrafos, andan un tiempo estrellados) de protagonistas? La soledad del juzgador es casi tan apocalíptico como aquel memorable Garzón. El hombre que veía amanecer. Aquí van algunas propuestas para trabajos venideros: Juzgo, luego existo; Juzga, que algo queda; y mi favorito, pensado para un juez en crisis existencial: Quién soy yo para juzgar a mis semejantes.

Obras son amores

Hace nada, Patti Smith pasó por Madrid para rendir homenaje a Arthur Rimbaud, al que definió como «el primer niño del punk rock», con motivo de una exposición celebrada en la madrileña Casa encendida.

Que la pasión de Smith por el poeta francés no es mera pose quedó claro en esas horas de estancia madrileña. Pero, por si falta hiciera una prueba, aquí la tienen: ella junto a, entre otros, Stephen Fry o Julian Barnes, ha hecho posible que la casa londinense que habitaran (1872) Rimbaud y Verlaine en el barrio de Camden se convierta en un centro cultural y artístico.

Uno de los nuestros

El mérito, nadie lo duda, es todo suyo, pero no es la primera vez que presumimos de sus logros porque, en cierta medida, son nuestros. ¿En qué medida? Únicamente en ésta: desde el principio nos percatamos de que aquí (y me refiero al coto de las editoriales llamadas pequeñas, independientes... el nombre no importa) se estaba cociendo algo.

Pero felicitemos hoy a quien hoy lo merece: editorial Gadir y su impulsor, Javier Santillán. Porque Hace mil años que estoy aquí, de Mariolina Venezia, ha resultado ganadora del Premi Llibreter de Narrativa del año 2007. La obra de Venezia ya había recibido otros galardones como el Premio Campiello 2007 y, para la edición en castellano, el Premio a la Traducción del Ministerio de Asuntos Exteriores Italiano 2007.

Enhorabuena, pues.

La cultura conservadora

Este sábado, dediqué mi columna semanal en Público al poder cultural de la derecha. En ella, citaba a Antonio Arcones, editor de Ciudadela de Libros , fragmentos de una entrevista más amplia que reproduzco a continuación, no sin agradecer a Antonio y a su equipo su amabilidad.

¿Es correcto decir que Ciudadela es una editorial con una misión?

La palabra misión se puso muy de moda en la gestión empresarial. Los gurús del Management siempre intentar dotar de contenidos emocionales  a las marcas, pensando tanto en los clientes como en los empleados. Personalmente la palabra me parece un poco exagerada o pretenciosa. Dicho eso, lo aceptamos si por ello se entiende que el proyecto surge no de una mera preocupación estética, sino de una vocación por la vida social y política, por la cultura de nuestra sociedad en un sentido amplio.

¿Qué os anima a publicar, por qué os decidisteis a crear el sello?

Creíamos que la situación cultural y política lo permitía y, de algún modo, lo demandaba. Nosotros nos dirigimos a un público conservador, en términos generales. Un público que tiene unos cuantos principios o valores determinados y que se reconoce como no izquierdista. Esto es, grosso modo, el 50% de la población, y sin embargo las propuestas editoriales o culturales existentes no se corresponden con estos parámetros. Había y hay una clara desproporción que nosotros intentamos compensar. Por ello pensamos que era el proyecto que nos apetecía y que si hacíamos las cosas con seriedad y rigor empresarial tendríamos un hueco y claras posibilidades de crecer.

¿A qué atribuyes ese desequilibrio del que hablas? ¿Crees que se publican más libros (permíteme simplificar) de izquierdas que de derechas?

Creo que la izquierda se ha preocupado de un modo más constante y más inteligente por la batalla de las ideas que la derecha. Lo político es una consecuencia de un debate previo, cultural o pre-político. Y hay la derecha no ha trabajado mucho. También creo que han influido las especiales circunstancias de la historia de España. La derecha acometió la transición con un complejo tremendo y cediendo todo el espacio cultural a la izquierda.

¿Tenéis relación orgánica con FAES?

Ninguna en absoluto.

Vuestros libros de ensayo se adscriben a una ideología bien definida. ¿Es esa vuestra fuerza o vuestra debilidad?

Creemos que para una editorial pequeña o mediana es más una fortaleza que una debilidad. El sector editorial es muy duro, con editoriales muy grandes que concentran mucho las ventas totales y al tiempo conviven con infinidad de proyectos pequeños que se esfuerzan por salir del anonimato y por encontrar un pequeño hueco en el canal de distribución. Por ello, siendo pequeños, el diferenciarnos claramente y dirigirnos a un sector determinado de lectores nos permite ser más reconocibles y serlo más rápidamente.

¿Hasta qué punto vuestro catálogo de narrativa se ajusta a ese programa?

Nuestra estrategia se basó precisamente en hacer mucho ensayo al principio. El ensayo nos permite que la editorial sea identificada rápidamente por sus potenciales lectores, nos permite «hacer marca». Después hemos empezado a compensar el catálogo con narrativa. Obviamente la narrativa es más dispersa, pero siempre intentamos que tenga algo que ver con nuestro sello. Con una forma de aproximarse a lo social, a lo histórico o a un modo de concebir lo humano.

Un año y pico de andadura… ¿Ha calado vuestra propuesta? ¿Entre qué sector del público? ¿Entre qué sector de la crítica?

Sabíamos que el proyecto era difícil pero estamos muy contentos de lo conseguido. Nuestros objetivos de crecimiento se van cumpliendo con creces y creemos que es una editorial con cierto reconocimiento para un porcentaje significativo de lectores. Intentamos cubrir todo un espectro cultural y «político» no progresista. En cuanto a los medios de comunicación, también se está produciendo lo esperado: una gran presencia y reseñas en unos determinados medios y un absoluto ostracismo en otros. Lamentablemente el panorama en España está así de polarizado.  

¿Os sentís discriminados en algunas librerías o medios?

La palabra no es discriminación. Nosotros creemos realmente en la espontaneidad social y en la libertad concreta. Si un librero no se siente cómodo o no le apetece vender nuestros libros, pues nos parece muy bien. Entiendo que una librería católica no venda libros argumentando a favor del aborto o que un librero muy de izquierdas no venda nuestro libro sobre Fidel Castro. El verdadero pluralismo se da en la sociedad, no en cada persona o proyecto. No se trata de que todos tengamos que hacer de todo sino de que haya libertad para que cada uno haga lo que quiera y pueda haber proyectos culturales distintos sin que nadie se escandalice.

Por desgracia, a veces la objeción a un determinado libro –lo cual es comprensible- se hace extensiva a la editorial como tal. De algún modo se «personaliza» y aunque la siguiente propuesta sea una buena novela que no tiene ningún posicionamiento ideológico, algún librero no quiere saber nada de la editorial en su conjunto. Esto nos pasa con algunas librerías que tienen un posicionamiento ideológico progresista o de izquierdas muy marcado. No nos parece igual de acertado, pues ya no es una objeción concreta sino que se convierte en prejuicio. Pero aún así nos parece bien y convivimos con ello con naturalidad. Prefiero que ese librero tenga la libertad de hacer con su librería lo que quiera. Es suya, es el fruto de su proyecto y de su esfuerzo y por ello puede vender en ella lo que le apetezca. Preferimos esa libertad que la imposición social o estatal de falsos clichés de «neutralidad» o «pluralidad». La convivencia no es eso, creo que consiste más bien en que yo entienda y acepte que él tiene su proyecto y que él entienda y acepte que nosotros tenemos el nuestro. Si ello fuera así, nuestra vida social sería algo más armónica y sosegada.




Acuse de recibo


S. Castro
En palacio nos encontraremos

Nowtilus



F. Erksine Inglis, Marquesa de Calderón de la Barca
La vida en México

Rey Lear

El 27 de octubre de 1839, Frances Erskine Inglis partió de Nueva York con su marido, el primer embajador español en México tras la independencia de ese país, en el que permanecerían hasta enero de 1842.

Durante su experiencia centroamericana, la futura Marquesa de Calderón viajó por el territorio mexicano y escribió sus impresiones en una copiosa correspondencia a su familia. De estas cartas, escogió luego 54 para ser publicadas en este libro, que se presenta en una nueva traducción.


L. Piedrahita
Dios creó el mundo en siete días y se nota

Aguilar


E. Wharthon
Santuario

Impedimenta

Por primera vez en castellano.

Y por cierto: la señora del cuadro de la portada, obra de Joseph-Desiré Court, fue la inspiradora del personaje de Madame Bovary.

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