12 de noviembre de 2007


Vuelan cuchillos

El ambiente está enrarecido. Los profesionales asisten, asombrados e indignados, a un espectáculo que no tiene nada de nuevo, aunque en esta temporada sus manifestaciones resultan especialmente virulentas: la pesca del autor, con el cebo (a veces muy sustancioso) de un premio literario. Insisto, no es novedad absoluta pero hay algo en los últimos movimientos que ha entristecido a unos, y cabreado a otros.

Por cierto (1)

El último rumor en este sentido circula a buena velocidad por los mentideros, y hace referencia al Premio Nadal, cuyo ganador —se dice— ya está designado. Podría darles sólo pistas, pero aún a riesgo de equivocarme, prefiero dar un nombre: Francisco Casavella. Insisto, tal vez me equivoque pero el río suena con una insistencia digna de años hidrológicos espeluztaculares.

Casavella, cuya obra ha recorrido varias editoriales, se había instalado últimamente en Mondadori. El Nadal, que se falla en enero, premia a la mejor obra inédita elegida por Ediciones Destino (que, desde los 90, pertenece al Grupo Planeta).

Por cierto (2)

Curiosa la explicación que Lara dio, sin que nadie se la pidiera, al inicio de la presentación madrileña de los Premios Planeta de este año: «No quiero estar en el jurado, no quiero interferir».

Por cierto (y 3)

Hay quien ha bautizado a Juan José Millás como el Buzz Lightyear de la literatura. ¿La razón? El grito de guerra del personaje de Toy Story es: «¡Hasta el infinito y más allá!»; y el autor puede presumir de, trabajando en El País, haber ganado con El Mundo el premio Planeta. Que es una manera de ir infinitamente más allá.

Un lujo

Hace unos meses, una editorial canaria, Artemisa, publicó un libro curiosísimo: Mitsou. Historias de un gato. Seguido de cartas a un joven pintor, el resultado del encuentro de Rilke con un entonces jovencísimo (12 años) Balthus.

Ahora, después de trasladarse a Madrid (hola, vecinos), los editores nos van a sorprender con una interesantísima versión de Cumbres borrascosas, la única novela de Emily Brontë (traducida en esta ocasión por Roberto Bartual) ilustrada por el mismísimo, aunque más crecido, Balthus.

Es, sin duda, un acontecimiento porque la obra así enriquecida nunca antes había sido publicada en nuestro país.

Los expertos sostienen que en la amplia serie de dibujos que Balthus hizo en 1933 para está novela (la más bella historia de amor de todos los tiempos, en opinión de Georges Bataille), encontramos el origen de una gran parte de la obra madura del artista.

En total, componen la serie en este libro incluida 15 dibujos más 11 estudios preparatorios, ocho de las cuales fueron publicadas en 1935 en la revista Minotaure (nº 7). Dos de ellas están en el origen de cuadros bien conocidos: La partida de naipes y La toilette de Cathy. En este cuadro, como en la ilustración previa para el libro, encontramos a Balthus autorretratado en la figura del «borrascoso» (la expresión es de Ricardo Bada) protagonista de la novela.

Lo dicho: un lujo.

 

Un capricho

Demipage sigue publicando en su página web, y enviando por correo electrónico, los Cuentos del Jíbaro de Juan Gracia Armendáriz. En el ánimo de los editores es pasarlos a papel cuando la colección sea nutrida… Cuestión de aprovecharse de las nuevas tecnologías, y de publicitar por el sistema de las píldoras creativas a un autor no muy conocido.

Un entretenimiento

La semana pasada nos preguntábamos, al hilo de la publicación del Libro de jaikus (Bartleby) de Jack Kerouac por qué el traductor habría preferido ponerle
esa «j» a «jaiku» justo cuando la Academia anuncia la inclusión de «haiku» y «haikú» en su diccionario.

Marcos Canteli, traductor de la obra, explica: «la jota es por preferencia (en realidad ni «h» ni «j» porque habría que escribirlo en caracteres japoneses), me parece que es la forma más cercana a cómo lo pronunciamos. No es sólo cosa mía, sin embargo: la antología de Antonio Cabezas en Hiperión, de hace ya años, usa también jaiku (hay hasta quien habla de jaykú y de haikú, o sea que por variantes que no quede), y también lo hacen otros como Aullón de Haro, Domenchina, etc.». Sea.

Un divertimento

Ya que hablamos de palabras, si les gustan, pinchen aquí.

Un aniversario

Siruela cumple 25 años, y para celebrarlo, hemos hablado con Ofelia Grande de Andrés, su directora.

¿Qué ha cambiado en Siruela en estos 25 años y qué sigue siendo exactamente igual?
Empezaré al revés: sigue siendo exactamente igual el afán por ofrecer a nuestros lectores literatura de gran calidad y también libros de gran calidad formal. El entusiasmo por nuestro trabajo, las relaciones con los autores… Eso son cosas que siguen igual que hace años.

En lo que más hemos cambiado, sobre todo en los últimos años ha sido en los modos de trabajar: el equipo es más grande, cada vez se incorporan más tecnologías que no existían y se establecen alianzas con otras empresas. Quizás éste último es el mayor cambio, la apertura hacia el exterior.

También hay otros cambios que en realidad son «evoluciones»: apertura de nuevas colecciones, nuevas líneas… Esto forma parte del devenir natural de una editorial.

¿En qué ha cambiado el mundo de la edición en este cuarto de siglo?
Además de lo que antes comentaba de la incorporación de tecnologías que han cambiado los modos de trabajar, empresarialmente hay una tendencia cada vez más grande a la concentración: pocos grupos empresariales son propietarios de una parte muy importante de las editoriales españolas lo cual tiene sus inconvenientes pero (tampoco se debe demonizar) también tiene ventajas innegables. En cualquier caso no es una crítica sino la constatación de un hecho… Después estamos los independientes (mal llamados por algunos los «pequeños editores»), también muchos editores, que forman la parte más flexible, diversa y en muchos casos arriesgada e innovadora, del sector editorial.

¿Hay un libro, uno solo, que haya marcado el devenir de la editorial?
Habría más de uno… Algunos por motivos económicos, otros por motivos literarios, son varios los libros que han marcado un antes y un después. Pero como tengo que señalar sólo uno, éste sería El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder. Con más de un millón de ejemplares vendidos en poco más de 15 años ha dado a la editorial un gran impulso económico y ha hecho que muchos lectores se hayan acercado a Siruela después de conocer este libro.

¿Cuáles son los desafíos para los próximos 25 años?
Seguir trabajando como creemos que tenemos que hacerlo y que ese trabajo siga siendo reconocido por los lectores. Por lo demás, siempre surgen desafíos que poco a poco hay que ir solventando… Ése es nuestro día a día.




Acuse de recibo


R. Menéndez Salmón
Gritar

Lengua de trapo



J. López Rubio
Cuentos inverosímiles

Menoscuarto

Las piezas que componen el primer libro de López Rubio, nunca reeditado, aparecieron cuando el autor sólo contaba 21 años. Escritas bajo el magisterio de Gómez de la Serna, están ilustradas por algunos de los mejores dibujantes de la época, como Bartolozzi, Barradas, Sileno, K-Hito, Bagaría, Tovar, Sirio, Bon y Tono.


L. Trotsky
Historia de la Revolución rusa

Veintisiete letras


F. Dürenmatt
Play Strindberg

La uña rota

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