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24 de septiembre de 2007
Liblogs para todos
La fórmula ha tenido la ventaja de permitir el salto cualitativo a quienes, porque nadie confiaba en ellos como autores o porque no era editar negro sobre blanco su objetivo primero, publicaron en blog lo que luego acabó convertido en book, con éxito desigual. Aquí, entre los primeros en lanzarse se cuentan el argentino Hernán Casciari, argentino afincado en España que en 2003 empezó a escribir un blog, Mujer Gorda que recientemente se publicó convertido en libro en Argentina (Editorial De Libros), y Arcadi Espada quien, en un tono y con unos objetivos completamente distintos, arrancó su blog sabiendo ya que tenía editorial, Espasa. De ahí el dominio: arcadi.espasa.com. El camino (o mejor sería decir «los caminos», y de ida y vuelta entre Internet y los predios de Gutenberg) es prometedor y está transitado. Dentro de nada, Gadir meterá entre tapas el blog Tecnocidanos que desde hace tiempo mantiene Antonio Lafuente y que se proclama defensor «de la gobernanza, la participación en ciencia y el procomún». Esta apuesta por los liblogs no hace, sin embargo, que Gadir pierda de vista sus amores primeros: acaba de publicar El reloj, de Carlo Levi, el autor de Cristo se detuvo en Éboli, y prepara dos Svevos (ustedes perdonarán la manera de decirlo), entre otras muchas cosas. ¡Que sería de mí sin los lectores atentos! Justo es reconocer (aunque ustedes lo saben ya) que las prisas son malas consejeras. «Vísteme despacio que tengo prisa», decía mi abuela. Y tenía razón. La semana pasada publiqué un comentario sobre dos novedades que no lo eran tanto, y quienes me han puesto sobre aviso son dos lectores a los que agradezco sus correos electrónicos. A propósito de Cardenio… Paul Viejo, quien por cierto gusta del término «exinédito» que aquí acuñé, me sugiere la utilización de otros: «¿Será entonces exexinédita? ¿O simplemente édita, o reédita?». Y lo hace a cuenta de la información sobre la edición de Historia de Cardenio, que afronta Rey Lear y que, en realidad, ya existe. Aunque no es igual… pero sí es lo mismo. Me explico. Efectivamente, tal y como apuntaba Viejo, ya fue traducida al español. Salió en 1987, y su editor fue José Esteban. ¿De dónde viene la confusión? Pues de que cuando Esteban la dio a conocer en nuestro idioma, la Royal Shakespeare Company aún no había autentificado la existencia de esa obra escrita por William Shakespeare y su colaborador John Fletcher e inspirada en Cardenio, uno de los personajes de la primera parte del Quijote. Este hallazgo se produjo hace unos meses, y no desvela si Shakespeare y Cervantes llegaron a conocerse, pero sí evidencia que el primero leyó con provecho la obra del segundo. Fue el hispanista Charles David Ley, ya fallecido, quien descubrió este texto y lo tradujo al español. Ahora, su texto, pulido, revisado y —ahí está la novedad— avalado por el sello de la Royal Shakespeare Company, vuelve a las librerías en una edición en la que José Esteban, amigo y confidente de David Ley durante la búsqueda del Cardenio, explica la historia de la obra. Gracias, pues, a Paul Viejo. A propósito de Saint-Hermine…
He intentado, de momento sin éxito, ponerme en contacto con Juan Lacruz Bassols, editor de Funambulista, así que como no puedo conocer su versión de los hechos, reproduzco más abajo el artículo que Matías Néspolo firmó en El Mundo explicando parte de lo sucedido. El meollo del cogollo está aquí: si alguien lee que otro alguien está preparando la edición de una obra evidentemente publicada, y decide adelantarse editando parcialmente lo que a todas luces va a ser, si no un éxito de ventas, sí un acontecimiento editorial... ¿actúa correctamente? Y también: ¿en qué medida el trabajo que presenta Funambulista es labor propia a partir de un texto sobre el que ya no pesan derechos de autor? O, por preguntarlo de otro modo: el traductor de Funambulista, ¿qué tradujo? Sí les diré que, aunque el asunto tiene más que enfadada a la editorial del Grupo Planeta que pagó millones por los derechos de la obra para sacarla en español (por mediación de la agente literaria Anne-Marie Vallat, que representa a Éditions Phébus), Funambulista ha recuperado el libro de la discordia y lo coloca en la página de bienvenida de su web. Hay que aprovechar el momento. Gracias también a ti, Alejo.
Bienvenidas, ahora sí Saben quienes me leen (¡los hay!) que este Círculo se enorgullece de acoger a quienes crean editoriales necesariamente pequeñas y se lanzan al —ustedes perdonarán— proceloso mar de las librerías. Lo que algunos tienen por demostración de irresponsabilidad («hay ya demasiadas editoriales, demasiados libros») es, para la guardiana de este rincón iluminado, un ejercicio de valentía. Hace algún tiempo, les conté que dos mujeres valientes preparaban una editorial que acabó llamándose Veintisiete Letras. «Veintisiete Letras es una editorial literaria y de pensamiento que efectúa una apuesta especial por Hispanoamérica, en narrativa, poesía y ensayo –explica María Moreno, una de las dos propietarias-editoras—. Creemos que mucho de lo mejor que se está escribiendo en castellano, se está escribiendo allí y aquí sólo nos llega una pequeña muestra. Pretendemos dar a conocer la obra individual de reconocidos autores latinoamericanos cuyos planteamientos éticos y propuestas estéticas tienen una clara vocación universal. Además, nos interesa también el rescate de textos que consideramos clásicos por la vigencia de sus planteamientos.».
«Salimos con tres a la vez —me dice el otro 50%, Viviana Paletta—, representativos de las tres colecciones: la novela El profundo Sur, del argentino Andrés Rivera, sin duda uno de los más profundos escritores de lengua castellana; el poemario Sacrificiales del autor colombiano Rómulo Bustos, dos veces premio nacional; y el ensayo Tres milenios de Europa, de Denis de Rougemont, una magistral síntesis de cuanto sobre el concepto de Europa han reflexionado más de cien pensadores, filósofos y escritores del continente desde la antigüedad hasta nuestro tiempo.» Suerte. Hablando de «irresponsables» Una buena amiga me da la buena nueva del nacimiento de una editorial, Pàmies, impulsada por Carlos Alonso, quien se presenta diciendo de sí mismo: «Hasta hoy no he tenido mayor relación con el mundo de los libros que la de una persona a la que siempre ha gustado mucho leer». Subrayo lo de «hasta hoy»…
De momento (subrayo «de momento»), se va a centrar en la novela de género con dos colecciones: novela negra y novela histórica. La colección de novela negra se llama Thriller Misterio Noir; la colección de novela histórica se llama, simplemente, Histórica. El objetivo de Alonso es sacar en su primera temporada 25 títulos con unas tiradas de entre 2.500 y 5.000 ejemplares. Pues lo dicho: suerte. Acuse de recibo
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