17 de septiembre de 2007


Envidia

Y ni siquiera estoy segura de que sea sana, aunque sí me consta que es por partida doble.

En estos días, Javier Sierra es el perejil de todas las salsas informativas. Planeta organizó un viaje a Turquía (del que los informadores que lo disfrutaron hablan maravillas) para lanzar La ruta prohibida, un ensayo en el que el periodista-novelista analiza misterios de la humanidad y plantea varios interrogantes a cuestiones asentadas como dogmas en el gran libro de la Historia. El resultado de tales iniciativas es espectacular: no hay medio invitado que resista la tentobligación de hablar de la obra gracias a la cual uno de sus reporteros ha recorrido medio mundo con todos los gastos pagados. Primera envidia: a mí no me invitaron. Snif.

Envidia número 2: Sierra es de los que saca el máximo partido a todo lo que hace (vaya, que se lo curra pero que lo aprovecha, habilidad que no sé si Dios me dio). Y la prueba me ha llegado en forma de libro: de manera casi simultánea a la aparición planetaria, saca en El Andén
la edición ilustrada de Las puertas templarias, libro que el año pasado publicara (también ilustrado) Círculo de Lectores y que antes, en formato austero (esto es: sin santos) editaran primero Martínez Roca, luego Círculo de Lectores, y más tarde (tras pasar por el bolsillo de Booket) Planeta. Lo que se dice un trabajo bien exprimido. Excuso decirles que Las puertas… de El Andén se habrán beneficiado del esfuerzo mediático del grupo Lara.

A todo esto, Sierra demuestra que está ya por encima del bien y del mal: ensayos o novelas, el que fuera finalista del Premio Torrevieja 2006 con La cena secreta, lógicamente editada por Plaza & Janés, publica con todos y en todo momento.Sumena lo comentado sus colaboraciones con Edaf (Roswell, secreto de estado: el caso que guarda la respuesta al enigma ovni, 2001) y La esfera de los libros (El secreto egipcio de Napoleón, 2004) y tendrán… un fenómeno editorial.  

Obras ex inéditas

Ustedes sabrán perdonarme la fórmula, fea y bien fea. Pero es la única que me vino a la cabeza cuando leí: «Descubierta por el especialista Claude Schopp y reconstruida a partir de unos textos publicados entre enero y octubre de 1869 en un periódico de la época, la editorial Emecé ha presentado hoy en el Instituto Cervantes de Madrid El Caballero Héctor de Sainte Hermine, novela inédita del escritor francés Alejandro Dumas». Que digo yo que si ya ha sido publicada en Francia no es inédita; si acaso, inédita en español.

No estamos exactamente ante un caso de voluntad traicionada, puesto que Dumas nunca expresó su deseo de no ver su texto reunido en un libro: simplemente, murió antes de terminarlo. Y así, incompleto, se ha publicado. Por poco tiempo: Schoop, siguiendo las indicaciones que Dumas dejara escritas, lo ha acabado y a finales de enero descelará el final, al que añadirá tres capítulos originales que alguien encontró en un mercadillo.

Si les cuento todo esto es porque no es la única «novela ex inédita» que las librerías van a recibir este año, puesto que (ya se ha publicado) Rey Lear tiene prevista la publicación de Historia de Cardenio, la obra que William Shakespeare escribiera, en colaboración con John Fletcher, inspirada en el Quijote de Cervantes. El texto fue representado dos veces por la compañía King’s Men en 1613; pero, ese mismo año se incendió el Teatro Globe, y entre los muchos manuscritos estaba el de Cardenio… Si quieren conocer la historia completa, pinchen aquí.

Lástima que justo ahora vuelven a insistir en que Shakespeare no escribió sus obras… En fin, al menos de ésta sabemos seguro (¿seguro?) que fue a medias.

A propósito de Shakespeare...

Siempre vigente, don Guillermo. Estos días, la noticia era que Jude Law interpretará a Hamlet, bajo la dirección de Kenneth Branagh y junto a actores como Daniel Day-Lewis y David Warner. Menos se habla del Hamlet que, a la chita callando, prepara Juan Diego Botto en una producción que tiene previsto estrenar en 2008.
Y el papel del príncipe será para... Ernesto Alterio, aunque el propio Botto se postula como sustituto si el actor principal falla.

No son Ernesto y Juan Diego neófitos absolutos en la órbita hamletiana. Recordemos que juntos (y bajo la dirección de la madre de Botto, Cristina Rota) interpretaron la obra de Tom Stoppard Rosencrantz y Guildenstern han muerto. Eso, «Rosencrantz y Guildenstern han muerto», se dice al final de Hamlet, refiriéndose al fallecimiento de dos caracteres secundarios, y sobre esa frase el dramaturgo hizo un texto en el que los segundones se convertían en protagonistas. Ahora, Alterio y Botto completarán la vuelta de tuerca.

Poetas y poesías

Los editores que trabajan pensando en los amantes del más matemático de todos los géneros literarios andan estos días ofreciendo sus novedades, en la esperanza de lograr, un año más, sobrevivir a un mercado cuyo funcionamiento ha quedado escrito y descrito en la noticia que abre este Círculo.

Bartleby anuncia la inminente llegada a las librerías del primer libro publicado en España del poeta estadounidense C. K. Williams. El poemario, con el que el autor fue galardonado en 2000 con el Premio Pulitzer de Poesía se titula Reparación y ha sido traducido por Jaime Priede, autor de las traducciones de la poesía de Raymond Carver y Anne Michaels publicadas en la colección Bartleby Poesía.

Por su parte, los amigos de Calambur tienen a punto La prisión delicada, de Beatriz Russo; No es nada, de Kepa Murua; Las profundas aguas, de Alfonso López Gradolí; El cuarto día, de Cecilia Quílez; y Odiseo. Antología poesía joven balear (colección Biblioteca de las Islas Baleares). Confieso, no obstante, que lo que más llama mi atención de su ramillete de novedades es Lo mejor de la poesía amorosa china, en selección y traducción de Guojian Chen (un mundo nuevo, éste de la poesía china, que empecé a degustar con El amor y el tiempo y su mudanza —Gadir—, las versiones que Kenneth Rexroth publicara en 1970 de una selección de poemas clásicos chinos), así como Escribir como escupir y tres poemas más, el nuevo título, aún no definitivo, de Leopoldo María Panero

Citas de autoridad

Tengo una amiga que, cuando haces algo que no le parece bien, o ve algo que no le gusta, siempre dice: «Como diría Ortega, “no es eso, no es eso”». Y da igual que hablemos de la sal que hemos puesto a la empanada, que de la actitud pública de un futbolista grosero. La boutade es recurrente, hasta tal punto que cuando no la lanza, se la requerimos.

Nada que ver, evidentemente, con la intención original: las palabras del filósofo, diputado y creador de la Asociación para la protección de la República, fueron pronunciadas en un ambiente y una época muy concretos, cuando se sintió defraudado con el rumbo demagógico que tomaba el régimen y se desligó de la política.

He pensado en ellas, y en mi amiga, tras recuperar un correo electrónico que en su día me enviara Manuel Portela (cuya Agenda de Prensa, a la que pueden acceder desde estas mismas páginas, les recomiendo encarecidamente) animándonos a polemizar sobre el uso de las citas de autoridad. Es opinión del maestro Portela que «las citas de autoridad son un abuso de autor que juega con cartas marcadas ante la indefensión del lector». Porque, fuera de su contexto, lo mismo sirven para un roto que para un descosido.

Se admiten aportaciones. Pueden escribirme al correo que figura más abajo.



Acuse de recibo


K. Bonfiglioli
No me apuntes con eso
Barataria



M. Venezia
Hace mil años que estoy aquí
Gadir
Ganadora del premio Campiello 2007. En tan solo un año ha sido traducida a ocho idiomas y la Warner Bros ha comprado los derechos para llevarla al cine.


J. Urzay
La ópera secreta

Suma
La primera novela de un economista madrileño.


C. Messud
Los hijos del emperador
RBA
Elegido por The New York Times tercer mejor libro del 2006.

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