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14 de mayo de 2007
Hay farsas y farsas
¿Leyeron a Luis María Anson en El cultural? En su artículo «La farsa del premio Lara de novela», el que siempre firma con su segundo apellido, de la Real Academia Española, «prologaba» la entrega, esa misma noche, del premio Fernando Lara:
Vale. Yo también acepto pulpo como animal de compañía. La pregunta es: ¿por qué explicarlo ahora? Y también: ¿para qué? Hablando de artículos ¿Leyeron este fin de semana a Manuel Francisco Reina en el ABC? Pues deberían. No, no va de literatura. «Malditos los que insultan, agreden y matan en nombre de cualquier idea, de cualquier filosofía o dios. Malditos también nosotros si lo permitimos sin hacer nada.» Les animo a leerlo pinchando aquí. Los que se van… …ya volverán, decía Juan Erasmo Mochi, aquel cantante sesentero. Pero no es del todo cierto. Esta semana supimos del adiós de Enrique Redel a Funambulista, la editorial dirigida por Max Lacruz. Ha sido una colaboración provechosa. Lacruz vive en Luxemburgo, y desde allí fecunda el catálogo oteando el panorama europeo, buscando y proponiendo títulos. A Redel, anclado en Madrid, además de aportar ideas y obras, le tocaba hacer los libros: buscar traductores, pelearse con la imprenta, batirse con la distribuidora, dar la cara frente a público y periodistas por las decisiones editoriales. Ahora, parece evidente que quien se va lo hace porque no se siente cómodo. Así las cosas, Funambulista busca editor mediante (supongo que entre otros métodos) un anuncio en guiadeeditores.org. Y Redel se dice dispuesto a seguir en lo suyo, que es la edición, trabajando siempre en aras de un concepto patrimonial de la literatura, defendiendo esos libros del canon que hacen de nosotros lo que somos: lectores occidentales. Hotel Papel Dicen que la han llamado así porque los hoteles son lugares de paso en los que, si quieres, te puedes quedar a vivir. Y los libros, también.
Luego llegarán Violeta Juvenil, para un público preadolescente y adolescente, y por fin la colección madre: Violeta, dedicada a un público adulto con ganas de disfrutar de ensayos y relatos literarios que hablen y reflexionen sobre mujeres reales, las mujeres que vivimos en el siglo XXI. No quieren revelar mucho sobre esta «tercera pata» aunque sí dicen que no renuncian a los autores reconocidos, ni a recuperar textos perdidos, ni a editar ensayo. Detrás del proyecto están Nacho Prieto, un hombre de empresa, y Manolo Montero, un periodista cultural. «Un proyecto feminista, ¿y no hay mujeres?», se preguntarán. Me ponen el chiste a huevo: parafraseando al clásico, el feminismo es demasiado serio como para dejarlo en manos de las feministas. Pero no se dejen guiar ni por las bromas ni por las apariencias y hagan como Prieto y Montero, que han confiado en el consejo de expertas militantes que, eso sí, prefieren mantenerse en segundo plano. Y otra editorial Hasta ahora era una colección: La otra orilla, del Grupo Editorial Norma y Belacqva. A partir de junio se convertirá en sello editorial, con la idea de potenciar la narrativa de alta calidad, aspiración que pretenden cumplir gracias a autores como Guillermo Arriaga, Isaac Bashevis Singer, Tomás González, Griselda Gambaro, Georges Moustaki, Manuel Mújica Laínez, Evelio Rosero, William Styron, Horacio Vázquez-Rial… El sello nace con premio incorporado, un premio que existe ya, que se llama Premio de Novela La otra orilla, premia a una novela inédita escrita en castellano y este año alcanza su tercera edición con, en el jurado, Nuria Amat (España), Santiago Gamboa (Colombia) y César Aira (Argentina). El título ganador se dará a conocer el próximo 20 de septiembre. Pero es que, además, Norma, al que aquí conocemos sobre todo por la labor de sus filiales españolas, Granica y Belacqva, ha decidido agrupar las colecciones del grupo en una colección poche que se llamará Verticales de bolsillo. El lanzamiento en todos los países de habla hispana se realizará en septiembre, con 20 títulos hasta final de año y la intención proclamada de no bajar de los 60 anuales. Temas de Hoy, y eso desde hace 20 años El sello de Planeta prepara su cumpleaños y anuncia fiesta (a la que pienso acudir, en mi doble condición de periodista y de autora de la casa: Isa, guárdame un sitio y muchos canapés). De momento, siguen a lo suyo que es publicar libros de actualidad, entre otros, una traducción de David Yallop, conocido por un trabajo anterior donde denunciaba el asesinato de Juan Pablo I. Ahora presenta El poder y la Gloria, relato de la corrupción del papado de Juan Pablo II. Me dicen que no es un ataque contra el papa polaco, sino la denuncia de los mecanismos que le rodearon. También tienen listo el que ha escrito Reyes Monforte (directora del programa Cinco Lunas en Punto Radio), la historia real de una española, María Galerna, que acabó prisionera de Un burka por amor en Afganistán. Y me cuentan que más adelante, en septiembre, pasados los fastos del aniversario y los rigores del estío, publicarán un libro que ha entusiasmado a las mujeres (porque mujeres son casi todas) de la editorial: la obra de Ricardo Coler, autor argentino que nos cuenta la vida en Mosuo, una localidad china de 25.000 personas que es un matriarcado, las mujeres mandan y llevan el peso de la familia. Es seguro que Coler nos visitará para presentarnos su trabajo. La prescindibilidad de los libros No sé qué autor fue quien, en cierta ocasión, reprochó a los críticos que tildaran ciertas novedades editoriales de «imprescindibles». Ningún libro es imprescindible, argüía, porque nadie lo echaría en falta si no hubiera sido escrito. El juicio es severo, se me antoja evidente que hay libros imprescindibles para un determinado fin, o que (bien es cierto que a posteriori) se revelan imprescindibles para entender según qué evolución de los acontecimientos. Además, aunque todos son libros (ése es el nombre del artefacto), no podemos meterlos a todos en el mismo saco (léase: biblioteca).
Pero coincido en que si algo caracteriza a la inmensa mayoría de los libros que se publican es su condición de prescindibles. Claro que, como en la granja, unos son más prescindibles que otros. Aun a riesgo de darle una publicidad que no se merece, les daré el nombre de un libro perfectamente prescindible: Las memorias de una Miss, a la sazón María Jesús Ruiz, 24 años y ninguna hazaña en su haber (porque acostarse con un tipo que es el ex de otra despechada que vive de su despecho, y luego pregonarlo en los platós no es un mérito, ¿verdad?). Si no saben quién es la tal María Jesús, buena señal. PD.- ¿Estoy soñando o la portada evoca a Memorias de una geisha? Otra cosa Alba Editorial reedita Alves y Compañía, una obra corta y deliciosa de Eça de Queiroz, primera de un ciclo de novelas cortas que nunca llegó a completar, de la que teníamos una versión reciente: la que puso a nuestra disposición la editorial Rey Lear. La pregunta es si, en un país donde se edita mucho y no se lee tanto, es necesario que dos editoriales publiquen en tan breve margen de tiempo un texto que, sin duda, no está llamado a enloquecer a las masas. Entiendo que es casualidad, y que lo más probable es que una no supiera lo que la otra preparaba y que, cuando los de Alba vieron la edición de Rey Lear, se quedaran ojipláticos. Pero... Cuando, hace unos meses, planteé esta misma duda en las mesas redondas que Divertinajes organizó en FNAC, uno de los asistentes dijo que, en ocasiones, esa competencia no deseada tiene efectos inesperados: libreros y lectores, al ver que dos editoriales publican el mismo texto, incrementan su interés por esa obra. El razonamiento sería: «Si dos la editan, será por algo, ¿no?». Por casualidad, podría ser la respuesta. Mas no prescindamos del misterio, quizá la literatura tiene razones que la razón editorial desconoce. Acuse de recibo
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