22 de diciembre de 2006


Qué pasa

Hace algunos sábados, en ABC, Manuel Rodríguez Rivero aludió a la situación en «esa editorial que se llama Espasa y que, a ese paso, quizás termine conociéndose como Ex-pasa».

Días más tarde, en el mismo periódico, Manuel Francisco Reina volvía a ello: «Si hace unas semanas alabábamos el buen hacer de la editorial Espasa, relanzando la colección Austral que cumplía su setenta aniversario, gracias al sabio esfuerzo de su editora, Nuria Esteban, valiéndole el reconocimiento de muchos y en particular el Premio Nacional al Fomento de la Lectura de este año, nos hemos quedado tiritando al saber que en pago de tan excelente trabajo Espasa la ha despedido una semana después de ser premiada». 

Desde luego, no ha sido la única. Un interlocutor cuyo nombre guardaré me confirma que son de momento trece las personas despedidas, entre ellas la editora ejecutiva de Narrativa, Mercedes Castro, víctimas del afán, encarnado en el Consejero Delegado de Espasa y Casa del Libro, Eduardo Bofill, «de reconvertir la centenaria editorial en un sello de puro y duro bestseller». Tarea que será honrosa pero no sencilla, habida cuenta de las dificultades que han tenido para lograr éxitos de venta para Suma las recién fichadas Ana Rosa Semprún (Directora General) y Myriam Galaz (editora ejecutiva de Narrativa).

Por lo demás, quienes oteamos la situación editorial tendemos a quedarnos en estos cambios, relevantes sin duda, pero no únicos. Porque cuando un Consejero Delegado bate las alas, los que primero se resfrían son, efectivamente, quienes trabajan (se siente, ya no) a su vera mas el catarro acaba afectando a personas que gravitan en torno a este núcleo duro. Me refiero a los colaboradores, sobre cuya precaria realidad alerta mi interlocutor. Y es que a los trece despedidos, hay que añadir ..... (rellenen si pueden los puntos suspensivos) colaboradores, personas sin contrato, esos que llaman freelances. Me dicen que los nuevos no se han puesto en contacto con ellos, así que se dan por despedidos. En el argot que hace furor, bien podríamos denominarlos «víctimas colaterales».

Bueno será, es una sugerencia que acepto, tratar algún día este asunto, el de los colaboradores, sobre cuyas amenazadas espaldas recaen tantas responsabilidades en este cada día más externalizado mundo editorial. Lo haré.

¿Sólo un rumor?

Insistente. Lo oigo en la calle, lo leo en los confidenciales. Polanco ha puesto en manos de Morgan Stanley la venta, entre otros activos (plataforma Digital +) el Grupo Santillana. Jesús, qué cosas...

Polémicas

Confieso que no he podido leerlo, así que hablo de oídas. Me refiero a la polémica surgida entre Ricard Ruiz Garzón y Beatriz de Moura, correcta y por periódico interpuesto, a propósito de la labor de los nuevos editores. Me dicen que mientras una se sorprende y asombra ante la irrupción de las pequeñas editoriales (de las que tanto y con tanta alegría hablamos en este Círculo), el otro atribuye a estos valientes una renovación del ambiente bien necesaria. Y lo dejo aquí porque no quiero atribuirles opiniones que no son suyas...

No me corresponde a mí romper una lanza a favor de nadie, pero basta con echar una ojeada alrededor, a los estantes y las mesas de novedades, para darse cuenta de que «las pequeñas» (ni que decir tiene que es cariñoso) han hecho mucho más que atreverse: han venido a ofrecernos libros de calidad, en ediciones cuidadas, con traducciones esmeradas. Alguno podría añadir: a hacer lo que las grandes deberían, y por codicia no siempre quieren. Basta con repasar las listas de finalistas de los premios literarios realmente prestigiosos para darse cuenta de que están copadas por estas editoriales casi-casi unipersonales, que nos han abierto los ojos y han enriquecido la oferta hasta extremos insospechados. No quiero citar a ninguna, y desde luego habrá excepciones, pero si les interesa saber de qué va y qué hacen, repasen los Círculos de este año Iluminado.

Cada vez que hablo con esos editores, tantos de ellos desengañados de la edición a gran escala que al cabo de muchos sinsabores se animan a abrir su propia casa, les oigo lamentarse de las dificultades que deben afrontar, pero nunca parecen vencidos por el desánimo. Sin ellos, este año 2006 hubiera sido literariamente mucho más pobre...

Me cuentan que Babelia los ha reunido, en Madrid y Barcelona, para fotografiarles y dedicarles lo esencial de su número del 6 de enero. No estaré en España para leerlo, pero pediré que me lo guarden. Les debemos mucho...

Bienvenida

Un nacimiento es siempre una buena noticia. El pasado 9 de diciembre salió a la calle el primer número del suplemento semanal Periferia-libro de La Opinión de Granada. Comienza con cuatro páginas y quiere crecer poco a poco. Suerte.

Indiscreción

Un correo electrónico que no debió llegar a mi buzón y que, visto el contagio, se ha difundido por sitios insospechados revela el lanzamiento de una revista que ya ha entrado en máquinas, para la que ya se ha iniciado el proceso de suscripciones y que empezará a ser enviada a partir del 15 de enero, pero como número de diciembre. Se llama Revista Texturas... Que no digo yo que fuera un secreto, pero, oiga, qué malos son los virus.

Amigos

Hace algún tiempo les hable de un amigo de Divertinajes, Luis Luque Lucas, que acababa de publicar una novela, El ciego que nació en siete ciudades (Belacqua). Cuando me anunció el natalicio (qué quieren, estamos en esos días...) le pedí un texto para compartirlo con ustedes. Luis me manda estas líneas, que son como un regalo de Navidad.

El ciego que nació en siete ciudades, contra los mitos de ayer, hoy y siempre

El contenido de  la novela El ciego que nació en siete ciudades va de ¿afirmación de identidad? ¿Del rescate de la memoria? ¿O de un homenaje para quien le sobran los elogios? ¿Será  el último sentido de esta ficción rescatar La Historia, allende del  historicismo?

Algo de todo lo anterior contiene la novela sobre Homero, aquel canta-autor que hace más de dos mil años  hizo eco de las leyendas que idealizaban una civilización pilar de nuestro pensamiento más reciente y las compiló en La Iliada y La Odisea. 

No es forzado aseverar que en El ciego que nació en siete ciudades abundan las similitudes entre el pensamiento homérico y nuestro modo de mirar, hoy por hoy, los acontecimientos de actualidad.

En lo aparente del relato, salta a la vista que igual sufrimos ahora, unos más otros menos, las vicisitudes cotidianas y elementales del personaje de la novela. Agobio por los impuestos, dificultades por ganar el pan de cada día; dudas sobre nuestro quehacer y el sinfín de  avatares reiterados. Mas de la mano de los éxitos y los descalabros de El ciego (Homero, sus parientes y allegados) se desenmascaran los mitos, las leyendas, las idealizaciones, que en todo tiempo y lugar pretenden ennoblecer, cuando no justificar, lo deleznable de nuestro acontecer.

El ciego que nació en siete ciudades, es en un sentido una novela anti heroica, pues  quita la máscara a los mitos de su tiempo, aunque, como pasaba en la Grecia arcaica y clásica y como sigue ocurriendo hoy, los mitos pretenden sostener, sin justificar, muchas de nuestras acciones más deleznables, bárbaras e inhumanas. 

En otro sentido, la ficticia autobiografía de Homero se puede leer como una novela romántica (la novela histórica es subgénero del romanticismo) o como una novela  de anti aventuras  donde la aventura trascendente y apasionante es la aventura de la creación poética.

El ciego que nació en siete ciudades es en resumen, una novela que recuerda a uno de los poetas más grandes de la cultura universal, confirma que existió, le hace justicia a la injusticia del olvido o las vacilaciones sobre su identidad, y  nos confirma históricamente herederos del pensamiento griego.





eorue@divertinajes.com
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