10 de noviembre de 2006


Variaciones

Hubo un tiempo en el que el adjetivo "puntual" significó:

  • Pronto, diligente, exacto en hacer las cosas a su tiempo y sin dilatarlas.
  • Indubitable, cierto.
  • Conforme, conveniente, adecuado.
  • Que llega a un lugar o parte de él a la hora convenida.
  • E incluso, perteneciente o relativo al punto.

    Pero un día que no sé si fue bueno, alguien introdujo una modificación en este significado bien establecido y "puntual" pasó a significar "preciso, determinado, sin vaguedad", que es lo que hasta ese momento quería decir la palabra "concreto". Y la aberración, como tantas otras grandes o pequeñas, se instaló entre nosotros en un grado tal que pronto los casos y las situaciones empezaron a ser puntuales.

    Por eso, el otro día, cuando leí en La Vanguardia que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, agradecía a los demócratas y republicanos "la aprobación puntual del presupuesto por primera vez en seis años" dudé. ¿Acaso los años anteriores habían aprobado el presupuesto de manera inconcreta, imprecisa, sin fijar partidas y precisar gastos?

    Puestos a confundir, lo mejor será que la próxima vez que quedemos con un amigo, le pidamos concreción. "A las doce y cuarto, ni un minuto antes ni uno después. Sé concreto." Es una idea, ¿no?

    Echemos unas risas

    La presentación madrileña de los premios Planeta 2006 se convirtió en el show que la presencia de Álvaro Pombo hacía presagiar. La editorial, que tanto saben de esto, ha elegido a un gran escritor que eleva la categoría del galardón y protagonizará una promoción divertidísima. La comparación con la triunfita del año pasado, Maria de la Pau Janer es casi dolorosa...

    Pero volvamos al Ritz. En un salón plagado de personalidades (la ministra Carmen Calvo, el consejero Santiago Fisas, el presidente de la RAE Víctor García de la Concha, Leopoldo Calvo Sotelo, la directora de la Biblioteca Nacional y ganadora planetaria Rosa Regás, Lucía Etxebarría, Ángeles Caso, Rafael Reig, Leopoldo Alas, Miret Magdalena...), Lara ofició de maestro de ceremonias. Y tras las intervenciones previsibles de Fernando Marías (presentador de la finalista) y Marta Rivera de la Cruz (finalista), y la contenida de José Antonio Marina, introductor del triunfador, se notaba que el público ansiaba asistir a algo diferente. "Es muy inglés, y no sólo en su chaqueta", dijo Marina. Y Pombo, impecable enfundado en su Harry's Tweed marrón, no defraudó.

    "Estamos en un organigrama bestial, bárbaro, destinado a vender miles y miles de libros", aseguró, antes de lanzarse a describir las maneras mimosas, a la par que férreas (¿cómo es aquello de la mano y el guante, la seda y el hierro), de Lola Sanz, responsable de prensa de Planeta, que venía de color lima-limón y acabó fresa-fresón. "Yo lo encuentro refrescante... muy refrescante... refreshing", sentenció el autor de La fortuna de Matilda Turpin (fortuna que ronda los 100 millones de pesetas, ya saben). También sentenció que Juan Ramón Jiménez, al que evocó a propósito de una expresión, "el oro mercantil", era un cursi. "Se creía que había otro", apostilló.

    Dedica Pombo su libro a Marina "en recuerdo de su admirablemente animoso libro La creación económica" y también, imagino, de una amistad profunda y antigua, puesto que coincidieron en el colegio mayor y no se han separado nunca del todo. Como habrán leído por ahí, José Antonio contó que Álvaro se presentó hace treinta y tantos años al galardón que ahora ha conseguido con una novela titulada Pavana para una figura sin hilos, de la que el filósofo presume de tener el único ejemplar existente.

    Todo ello ante la mirada complaciente de la numerosa clac del grupo empresarial al que Planeta pertenece, o que gira en torno a Planeta. Allí estaban Javier González Ferrari, Gloria Lomana (directora de informativos de Antena3), Óscar Vázquez, Susanna Griso y Emilio Sanz (los informativos de la tele, bien representados), Esther Turu, Mercedes Pascua (las dos de Onda Cero)... Un despliegue, vaya. Sinergias de grupo, que lo llaman.

    La semana pasada

    Una vez leí, o me dijeron, que nada daba más placer que poder soltar un "ya te lo advertí yo" cuando se cumplen tus peores pronósticos. En mi caso, la expresión placentera es "la semana pasada les conté", iluminada en rojo (colo enlace) porque las historias encadenadas demuestran que la sección, esta sección, está viva.

    La semana pasada les conté que Inma Chacón tenía casi a punto un poemario, Urdimbres (Ellago Ediciones), ilustrado por Akocha Koato. Me entero ahora de que Koato, cuya obra pueden visitar en su página web, colgará a finales de noviembre (a partir del día 23) y en el Café Galdós (C/ Los Madrazo, nº 10) de Madrid su exposición De cuernos y tauromaquia, título que no sé si es una redundancia (sospecha que se consolida hojeando las revistas cardíacas).

    "Al trabajar con una Tauromaquia es necesario visitar desde las cuevas de Altamira hasta Picasso, pasando por Goya —dice—. Es la lucha del hombre con el toro, en todas sus manifestaciones. Por ello he querido utilizar desde el minotauro hasta el búfalo. Subrayo la presencia del minotauro en esta muestra que aparece integrado en las suertes de una corrida de toros, dando mayor dramatismo a las imágenes, es la visión de la desesperación, la mirada del amor odio que suscita la tarde de fiesta en un extranjero, es algo que atrae o que rechazas, jamás provoca indiferencia. El hombre no tiene apenas presencia en esta colección, puesto que la lucha es del toro frente a él y la elección de luchar es de este último, no del animal".

    La prueba, a la derecha.

    La semana pasada (2)

    O quizá fue la otra, no lo recuerdo, les hablé de la nueva edición española de El festín de Babette. Sólo quería añadir que Nórdica Libros ha colgado en su página web un vídeo de presentación. Me dicen que piensan utilizar este sistema siempre que presenten un libro ilustrado... Las ciencias van deprisa, pero por mucho que corran, las técnicas de mercadotecnica las adelantan siempre.

    Duda

    Me escribe un lector, J. Álvarez, quien me plantea una duda:

    "Deseaba darle a conocer un blog sobre literatura. En el mismo, un conocido autor bajo el pseudónimo de Prometeo se dedica a mostrar de forma pública parte de la tramoya literaria y editorial de este país. El blog es: http://miseriasliterarias.blogspot.com."

    Y añade: "Me corroe una duda: ¿Es usted la autora de las entradas de ese blog? El estilo me concuerda a veces, otras me despista por completo pero me ha parecido entrever de cuando en cuando algunos brillos del estilo que usted emplea en su sección de divertinajes.com".

    J. Álvarez ya lo sabe, pero por si acaso alguien más lo piensa: no, no soy yo. Por cierto, que agradezco a los responsables de ese sustancioso blog el enlace que tienen puesto hacia nuestra página. Y si Prometeo quiere manifestarse...

     





    Acuse de recibo



    B. Hart
    Sin miedo a
    educar

    Ciudadela

    I. San Sebastián
    La Visigoda
    La Esfera de los libros
    El debut como
    novelista de la
    periodista.

    K. Johannisson
    Los signos.
    Los médicos y el
    arte de la lectura
    del cuerpo

    Melusina
    Una arqueología
    de la mirada médica
    y la constelación
    (síntomas, signos,
    enfermedades y tentaciones)
    que agrupa.

    D. Koontz
    Frankenstein
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