13 de octubre de 2006


Empeños notables

En más de una ocasión he comentado con admiración mal disimulada (¿quién necesita disimular nada en casos como éstos?) el placer que provoca el trabajo de esos editores excéntricos que nos ofrecen libros por amor al arte. Claro, pretenden además que tal dedicación les permita vivir del cuento (y de la novela, y de la poesía, y del ensayo), pero no aspiran enriquecerse, ni a crear enormes maquinarias industriales. No: sólo quieren hacer aquellos libros que tanto les han gustado y cuyo disfrute aspiran a contagiar.

Me llega ahora y con cierto retraso la obra de una de esas editoriales donde la palabra «vocación» aún tiene pleno significado. Y aunque no es una novedad, puesto que salió de imprenta antes del verano, no resisto la tentación de hacerme gozoso eco de su arribada.

Permítanme que empiece hablando no del autor, ni de la novela, sino de la editorial misma. El taller del libro es un capricho (nada despectivo en el uso del vocablo, todo lo contrario) de Rosa Lozano y María Manso, que han editado tres libros que son tres joyas. Conste que, de momento, sigo sin referirme al contenido, sino al continente. El tercero, que es el que tengo en las manos, presume de las siguientes características: rústica, cubierta con solapas e interior en blanco y negro con tres ilustraciones a cuatro tintas, tipografía Goudy Old Style, papel EBIX «Modigliani». Edición de 500 ejemplares numerados. Verlo y tocarlo es una gozada... Un libro editado a la medida del texto, a la altura del autor.

Llegados a este punto, bueno será revelar de qué obra estamos hablando. Se titula El curioso impertinente, pero también Los dos amigos. El autor es Miguel de Cervantes, y también Francisco Ayala. Y es un libro con historia. El curioso impertinente, ustedes lo saben, es un relato autónomo dentro del Quijote (tanto, que el hidalgo no aparece: mientras nosotros leemos, él duerme) que, a la vista está, soporta perfectamente una edición independiente. Los dos amigos es un análisis que Ayala hizo del texto cervantino en 1965. Por separado son textos notabilísimos: nada descubriré del primero, sí les diré que pesar del tiempo transcurrido desde su aparición, el segundo sigue siendo un estudio iluminador y válido.

La originalidad de El taller de editores quedó ya demostrada en sus dos trabajos anteriores, 5 metros de poemas, del poeta peruano Carlos Oquendo de Amat, y 25 historias de amor y algunas más, de Luciano G. Egido. La valentía de Rosa y María también, puesto que en este mundo de éxitos inmediatos y novedades de aluvión, lo suyo tiene mérito. Por eso, aunque en mi ejemplar se me hace saber que la obra es de mayo, no me importa recomendársela en octubre. Todo lo contrario: lo hago encantada, en la confianza además de que mi entusiasmo, como el de las editoras, les contagie.

Periféricos muy centrales, y centrados

Julián Rodríguez, director literario de Periférica, sabe que el camino, más aún para una iniciativa como la suya, excéntrica, es decir, lejos del centro o de los centros de esto que hemos dado en llamar la industria editorial, no es fácil. Cuando se puso en marcha, anunció su intención de centrar una parte de su trabajo en recuperar clásicos poco conocidos o poco difundidos en España, y la otra en presentar a los lectores en español a algunos de los escritores más interesantes del panorama internacional, haciendo hincapié en los países cercanos al nuestro y en la literatura de Latinoamérica.


Centeno


Soto

En esta segunda línea se inscriben sus próximos lanzamientos, previstos para la semana que viene: el venezolano Israel Centeno y el costarricense Rodrigo Soto, novelistas jóvenes pero ya con una sólida trayectoria. Centeno ha publicado en sellos importantes (Alfagura Venezuela, Planeta Venezuela, Norma Venezuela, etc) y está considerado uno de los novelistas fundamentales de la literatura latinoamericana actual. Soto está incluido en antologías como McOndo (Mondadori), Líneas aéreas (Lengua de Trapo), Pequeñas resistencias (Páginas de espuma)... y es uno de los renovadores de la novela centroamericana junto a Carlos Cortés, Castellanos Moya o Rey Rosa. Las novelas que tendremos oportunidad de leer son más o menos breves, pero muy interesantes e intensas: Iniciaciones (de Centeno) y Gina (de Soto), y la editorial tiene tanta confianza en ellos que ha contratado tres novelas de cada uno (ya publicadas en sus países de origen), además de algunos inéditos. Más adelante, en febrero de 2007, aparecerán autores europeos : portugueses, franceses, italianos y rumanos...

¿Españoles?, pregunto. «Hemos creído que ya hay muchas editoriales españolas de interés con autores también españoles en su catálogo, y creemos que los que podían interesarnos están ya en ellas (quizá los hay inéditos, seguro, pero es difícil conocerlos)... Por otro lado, nuestra idea es publicar siempre varios títulos de un solo autor, o toda su obra, nuestro proyecto es a largo plazo... y es difícil "atraer" a un autor español de otra editorial, mantenerlo durante años, etc., en los tiempos actuales... sin embargo, esto es más fácil con autores extranjeros, que valoran nuestro trabajo de otro modo, que no les importa que seamos una editorial pequeña porque para ellos la compañía de los clásicos es (así lo creen y lo dicen) muy buena, porque quieren ser publicados en españa en un sello que no esté demasiado pendiente de la cuenta de resultados, es decir, que les permita también a ellos "desarrollarse" en el catálogo, etc.»

Le comento que he leído su edicion de Torquemada en la hoguera, de Galdós, y también que llama mi atención que hayan publicado ese texto corto de Don Benito cuando hace no tanto, en 2002, ya salió en Punto de Lectura. «No comparé con ésa, porque ya ha pasado a estar, me dijeron, descatalogada, pero algunas otras ediciones de este libro "sacrificaron" parte del texto original: aquí una frase, allá un párrafo, esto que es diálogo lo pasamos a texto-corrido... aun siendo buenas editoriales. Eso por una parte. Por otra, queríamos hacer una edición que respetara el original y prologarla por uno de los mejores conocedores de Galdós [Gullón] y de esta obra, queríamos incluir a algún español "clásico", un autor coetáneo de los extranjeros que estábamos publicando: por fechas, por calidad, tenía que ser Galdós... Claro, Galdós ha "sufrido" mucho por aquello de "garbancero" (primero Valle-Inclán, luego Benet, dos autores a los que, por otro lado, aprecio), y no lo merecía: es nuestro Balzac.

»Creo, además, que "brilla" más en las novelas más breves que en las muy extensas... Fortunata y Jacinta, por ejemplo, es estupenda, pero en ocasiones se repite el texto casi con las mismas palabras, hay demasiadas digresiones, no hubo una "poda" a tiempo, etc. Y, sin embargo, en Torquemada, en toda la serie, no hay esos "deslices": creo que es la mejor serie de novelas de Galdós, y también lo creen Pitol o Gullón, que se mostró entusiasmado y fue muy generoso al saber que íbamos a publicar este libro.

»Añadiré algo, y espero no ser pesado: en cualquier editorial (digo de este signo, minoritaria pero con pretensiones de llegar a todas partes) francesa o italiana, se publican a autores "del país", más reconocidos o menos, sin problema, al lado de nombres de la actualidad o de nombres señeros... quizá aquí aún tenemos cierto complejo respecto a nuestros "clásicos": nosotros, en Periférica, queríamos, de alguna manera, humildemente pero dentro de nuestro proyecto general, "normalizar" eso. Te confesaré que varios amigos escritores nos han dicho: "genial, al fin Galdós lejos de las ediciones comentadas, para estudiantes, o de las ediciones de bolsillo para ganar dinero fácil". Así, literalmente, y han sido varios...»

¿Publicaréis el resto del ciclo? «Nuestra idea es seguir con todas las novelas de Torquemada, sólo dependerá de lo que "respeten" nuestro proyecto otros editores: si no se adelantan a la segunda y tercera y cuarta entrega... las haremos nosotros.

»Para ésta, además del prólogo, encargamos una guía didáctica, de lectura, por si se animaban algunos profesores de enseñanza secundaria: era un modo de dar a conocer la editorial en otro ámbito, a profesionales de ese sector, y también un modo de que los lectores del futuro, los muy jóvenes ahora, conozcan, "vean", nuestros libros... y ojalá los aprecien.»

Por lo demás, Rodríguez abre en enero una colección de NO FICCIÓN con títulos del pasado y del
presente: «para crecer un poquito y dar salida a libros que nos gustan y que quizá gusten a los lectores».

Prisas

Creo que fue Javier Marías quien, en un artículo, lamentó que los periodistas que acuden a una rueda de prensa convocada con motivo de la aparición de un libro pregunten al autor por su obra siguiente. ¡Pero si está recién salido del horno!

No sé si debo disculparme, pero voy a hacer algo similar. Desde Nórdica me envían, y bien que lo agradezco, Muerte de un apicultor, de Lars Gustafsson, filósofo, novelista y poeta sueco. Confieso que no lo conozco... afortunadamente, hay quien trabaja duro para ayudarme a combatir mi ignorancia. Lo leeré.

Pero lo que llama mi atención mirando al Gran Norte editorial es el anuncio de la próxima publicación de un texto que yo he visto en versión cinematográfica: El festín de Babette, de Isak Dinesen, ilustrado por Noemí Villamuza. Curioso el destino de esta Karen Blixen que tantos seudónimos se vio (o se creyó) en la obligación de usar y de la que muchos supimos antes por los filmes inspirados en sus obras (remember Memorias de África, a Robert Redford y Meryl Streep) que por la lectura atenta de sus libros.

Vi de nuevo la cinta hace no tanto, gracias a un videoclub (o quizás habría que escribir DVDclub) cercano a mi casa donde tienen a bien ofrecernos películas, no blockbusters. Bueno será, llegado el momento, volver al texto que la inspiró aunque sólo sea para entregarnos al juego odioso, pero tan entretenido, de las comparaciones.

Ya que establecemos paralelismos...

Estamos tan acostumbraos que no nos sorprende en absoluto que las películas se anuncien sin mencionar a su director. En ocasiones, los publicistas se guardan incluso el nombre de los actores: el título chocante y la mención de cuatro tópicos parece bastar, como si quien está detrás de todo y aquellos que dan la cara no tuvieran ni arte ni parte.

Me vino esto a la cabeza el otro día escuchando la radio, cuando en medio de una interminable batería de anuncios lanzaron uno en el que se nos animaba a interesarnos por un libro sobre la muerte de Juan Pablo I. Lo llamativo era que nadie pareció pensar que el nombre del autor, tampoco el de la editorial, fueran datos relevantes por cuanto, salvo error, omisión o sordera temporal, no oí ni el uno ni el otro. La mercadotecnia tiene razones que la creatividad literaria desconoce...

PD.- Para no caer en el mismo error, les diré, aunque sospecho que lo sabe, que el autor de La muerte del Papa es Luis Miguel Rocha y la editorial, Suma de Letras.

No veo más que conspiraciones

Por todos los lados. Venden bien y, en general, entretienen. Como leen, en este Círculo cabe de todo.

Bibliópolis Histórica recupera la primera novela de Kiril Yeskov, El evangelio secreto, en la que el escritor ruso plantea una fascinante hipótesis: ¿Y si el cristianismo fuera el producto de una conspiración del servicio secreto romano?
¿Y si fueron los malandrines de Roma quienes planearon la aparición en el escenario político palestino de un líder carismático, pregonero de la no violencia? ¿Y si Jesucristo no fue más que un títere cuyos hilos manejaban el Imperio y el César? ¿Y si ni Judas ni Pilatos son lo que creímos?

Por esta misma pendiente del «y si» se desliza El testamento Maya, de Steve Alten (Viamagna). ¿Y si los monumentos más significativos de la Antigüedad, pirámides incluidas, no fueran sino las piezas de un gigantesco y apocalíptico rompecabezas, diseminadas por los alienígenas hace 65 millones de años? ¿Y si el calendario maya estuviera en lo cierto, y si el mundo se acaba el 21 dediciembre de 2012?



Acuse de recibo



L. Luque Lucas
El ciego que
nació en
siete ciudades

Belaqua
La buena novela
de un buen amigo:
Luis colaboró
en Divertinajes

E. Neville
Flamenco y
cante jondo

Rey Lear
¡Una rareza
bibliogáfica!

W. Collins
La reina de
corazones

Funambulista

M. Keyes
¿Hay alguien
ahí fuera?

Plaza y Janés




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