15 de septiembre de 2006


Leer con el Rey Lear

Lo he dicho en alguna ocasión, y alguno hubo que lo dijo incluso antes que yo: el mundo es de los valientes que se lo quieren comer. Quizá la cita no es textual, pero el espíritu es lo que importa.

¿O no es de valientes crear una editorial? «Las subvenciones», pensarán algunos. Las subvenciones llegan no antes de dos años de funcionamiento. Eso, en el mejor de los casos. No, no son las subvenciones. Es el entusiasmo. Y eso que anima a tantos lectores impenitentes a pasarse del otro lado y convertirse en editores: el deseo de ver publicado aquello que les gustaría leer...

Jesús Egido, periodista, pertenece a esta raza. Tras ejercer de informador en muchas redacciones, desembocó en el mundo de la edición para hacer libros para otros... Libros que no siempre le gustaban. Y la pregunta como un desafío se instaló en su cabeza: ¿Y si lo hiciera yo?

La respuesta se llama Rey Lear, y su primer título está desembarcando estos días en las librerías de España.

El nombre

«Buscábamos un nombre que gustara, con componente literario. Nos gustaba la tragedia del Rey Lear, muy literaria. Lear suena a leer... En cuanto al logo, yo soy de León y cuando vi el león de la catedral de Luca...»

El primer libro

«Descubrí el libro hace años, en 1998, cuando buscaba documentación sobre la guerra de Cuba. Stephen Crane es el periodista que cambia el concepto literario de la guerra con El rojo emblema del valor, que sí se editó aquí. Sin embargo, Heridas bajo la lluvia, un libro sobre lo ocurrido en Cuba, no estaba traducido al español.»

Las portadas

«Para esta primera hemos recurrido a la obra de Frederic Remington Charge of the Rough Riders at San Juan Hill. Era casi obligatorio... Para los próximos libros, sin embargo, no hemos recurrido al archivo sino que hemos encargado las ilustraciones a relevantes ilustradores actuales: Miguel Ángel Martín, Toño Benavides, Fernando Vicente...»

Y después

«El segundo libro de la editorial, que será el primero de la colección Breviarios, es Flamenco y cante jondo, de Edgard Neville, en edición de José María Goicoechea. ¿Que qué tiene que ver con el anterior? El gusto de uno es heterogéneo, pero el punto en común es la rareza.»

En 1922, Neville asistió, invitado por Lorca, a un certamen de flamenco organizado por Falla en Granada, certamen en el que, por cierto, salió a la luz el tremendo talento de Manolo Caracol. La consecuencia literaria de aquello fue una colección de artículos que, Egido lo sabía, se publicó en forma de libro. «Es un libro que encontrabas referenciado, pero no aparecía por ningún lado. No es extraño, porque se editaron sólo 300 ejemplares numerados. Hace un tiempo, pudimos hojear un ejemplar que encontramos en la biblioteca de la Universidad de Málaga.» Y que dentro de nada encontraremos en las librerías en este formato breviario, reservado a obras más pequeñas...

¿En el futuro?

«Habrá sorpresas. Sobre todo un libro de la Marquesa de Calderón de la Barca...» Del que hablaremos en otra ocasión. Suerte.

Yo también

La publicación de Un escritor en guerra. Vasili Grossman en el Ejército Rojo, 1941-1945, de Antony Beevor, por editorial Crítica, ha sido recibida como un acontecimiento. Beevor nos descubre lo vivido por Grossman durante los años de lo que en Rusia aún llaman La Gran Guerra, que para nosotros es la Segunda Guerra Mundial. Cuando acompañó al ejército soviético en su calidad de corresponsal del periódico Krasnaya Zviesdá (estrella roja).

La ocasión ha sido aprovechada por muchos para reclamar una edición en español digna de la categoría del original de Zhisn i sudba (Vida y destino, 1960), una de las grandes novelas rusas de todos los tiempos. El libro, prohibido por el Kremlin, fue publicado en Suiza en 1980 gracias a los disidentes Andrei Sajarov, que fotografió el manuscrito, y Vladimir Voinovich, que consiguió pasar las películas por la frontera.

En España, Seix Barral se atrevió en 1985 (hoy agotadísima) con una traducción que, como tantas de aquellos años y de años anteriores, había pasado por el tamiz francés. Vaya, que Rosa María Bassols, responsable de aquella traducción, no trabajaba sobre el original ruso sino sobre la versión francesa. Peor aún: incompleta.

Tuve oportunidad de leer el libro al poco de llegar a Moscú como corresponsal de Onda Cero. Fue Rafael Poch, corresponsal de La Vanguardia hoy destinado en Pekín, quien me recomendó su lectura. «Aprenderás más que con todos los libros de historia», me dijo. Tenía razón. Por qué un libro como ese no está en el catálogo de ninguna editorial española, por qué no permanece en las estanterías de las librerías es un misterio. Si Guerra y Paz está, Vida y destino debería estar.

Hiperactividad y compromiso

Yolanda García Serrano, a la que tantos conocen sobre todo como guionista cinematográfica, acaba de estrenar en Madrid ¿Dónde pongo la cabeza?, obra teatral protagonizada por María Pujalte y Jorge Bosch en la que aborda con humor un asunto terrible: el maltrato de género.

Se ve que es una cuestión que le importa, y mucho, puesto que también ultima una novela escrita a cuatro manos (las otras dos las pone Verónica Fernández, con la que también escribió De qué va eso del amor, obra epistolar publicada por Destino en 2001) cuyo título provisional es Boca de lobo. Comienza así: «Mi padre mató a mi madre», y la editará Roca.

Su primer quinquenio

La Esfera de los Libros celebra su quinto aniversario. Sólo queríamos felicitarles y desearles que cumplan muchos más.

Premios

¡Ah, sí! La temporada de los galardones está aquí. Fernando Lalana ganó el Premio Literario Jaén 2006, se acaba de fallar el Lengua de Trapo cuyo ganador ha sido Juan Aparicio-Belmonte (traductor por cierto de la obra de Crane de la que hablábamos al principio)...

... y queda nada para el Torrevieja y el Planeta, cuyas ediciones 2005 vinieron marcadas por la polémica. (Nostálgicos, pinchen aquí). Este año, en el jurado del Torrevieja no estará Caballero Bonald (por no hablar de política, no olvidemos que el cuestionadísimo alcalde de la localidad es el principal promotor de la cita), y al del Planeta se incorporan el peruano Alfredo Bryce Echenique y la española Soledad Puértolas, ganadores ambos del premio, es decir, conocedores perfectos de su mecánica. Dos nuevos para cubrir la baja de tres: Antonio Prieto, Manuel Lombardero y Juan Marsé. El resto de la alineación permanece sin cambios: Alberto Blecua, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regás y Carlos Pujol. Objetivo: que haya paz. Aunque creo yo que la polémica de la última edición nos sacudió el sopor que nos invade cada vez que pensamos en estos galardones que recompensan méritos literarios tan dudosos. Aunque, bien pensado, ¿quién dijo que un libro y la literatura tienen que andar cogidos de la mano por el mismo camino?

Otra cosa: la semana próxima se falla el premio Eñe de relatos. El nombre del ganador (que verá su obra publicada en la revista eñe, lo mismo que los nueve finalistas) se dará a conocer en el curso de una rueda de prensa, por la mañana; la entrega será el mismo día, pero por la tarde. Las dos citas han sido fijadas en en el Círculo de Bellas Artes, y en la que comienza a las 20.00 horas habrá fiesta en la terraza, que abre por primera vez para el público, aunque sea un público seleccionado (no sé si selecto: me han invitado a mí). Estoy segura de que las vistas merecerán la pena... confío en que los relatos, también.

Lo de Lucía Etxebarría...

Pues eso: que lucía.





Acuse de recibo



Plásticos y decibelios
J. Ruiz
Aguilar

A. Perry
Ángenes en las tinieblas
Ediciones B

P. Maestre
El libro que
Sandra Gavrilich
quería que escribiera

Lengua de
Trapo

A. G.-Bartlett
Días de amor y
engañoso

Planeta




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