23 de junio de 2006

Les debo una disculpa

Si es cierto, como decía el filósofo, que yo soy yo y mis circunstancias, justificaré mi ausencia de la semana pasada aduciendo que mi yo divertino sufrió un aluvión de circunstancias que me impidieron publicar la sección. Aprovecho, además, en mi condición de coordinadora de esta Confederación de Estados de Ánimo virtual que es Divertinajes.com para dar razón de algunas «desapariciones»: cuando una página web se sostiene por amor al arte (tal cual), hay temporadas en las que incluso los más militantes deben dar prioridad a otros asuntos. Así que les ruego que perdonen las inconsistencias de estos días... Por lo demás, seguiremos en la brecha.

Circulando, iluminados

No sé si es señal de amor, o instrumento de venganza, pero es cierto que las mujeres de John Lennon han utilizado los libros para contar su versión de la historia.

Ya en 1978, Cynthia Lennon, la primera mujer del beatle, publicó A twist of Lennon (nos pirran los juegos de palabras). Yoko Ono también ha hecho sus pinitos, aunque su aproximación fue distinta: en Memories of John Lennon invitó a músicos, amigos, familiares y seguidores de John a recordar su vida con Lennon. Incluso May Pang, con la que el músico mantuvo una relación paralela a su matrimonio con Yoko Ono, allá por 1973 y 1974, publicó en los 80, The lost weekend y Loving John.

En este repaso, lo sé, me he dejado John, el libro que —de nuevo— Cynthia Lennon publicó el año 2005. Y lo he hecho porque es la «percha» de esta nota: saldrá en España, en septiembre, y editado por Robinbook, con su sello MNT/Música.

El Mediterráneo tal como era

Hay una campaña publicitaria que utiliza ese lema para elogiar un país que conozco, Croacia, bellísimo, al que nuestra compañera viajera Sara Gutiérrez dedicó una larga serie de reportajes. Otra forma de rememorar ese Mediterráneo que ya no existe es leer Un castillo en la Romaña, del croata Igor Šticks, que hace unos días visitó España.

Tuve la oportunidad de hablar con este escritor joven que huyó de su Bosnia natal para instalarse en una Croacia más segura en tiempos de guerra, antes de viajar a París para iniciar unos estudios que ahora culmina en Chicago antes de regresar a Francia, donde planea instalarse.

«Es difícil encontrar a un originario de los Balcanes que “pase” de la Historia», me dijo, mientras ingería un café solo y una cocacola para vencer al jet lag. «Como dijo Sthendal, la política en la literatura es como un tiro en un concierto pero...». ¿? «Me interesan no tanto los hechos políticos cuanto el ver cómo esos hechos cambian la vida de una persona normal». La de ellos, los de allí, y la de todos, porque «la guerra de los Balcanes fue una guerra en los Balcanes, pero no balcánica».

Šticks escribe en inglés y francés sus trabajos académicos, pero vuelve siempre al croata para sus labores literarias. «Existe siempre la tentación de convertirte en un autor francés, como Kundera o Beckett, porque si te conviertes en uno, desde la primera frase ingresas en una tradición literaria riquísima». Una tentación a la que él ha sabido y querido resistirse. Ahora sólo falta que los lectores no ya de su país, donde el libro ha merecido todos los reconocimientos, sino del resto del mundo se dejen atrapar por su historia...

¿El signo de los tiempos?

Acudí el otro día a la presentación de un libro (Cómo ser político y no morir en el intento, de Esther Jaén) en la que uno de los padrinos, Iñaki Anasagasti, se quejaba de la poca presencia femenina en el Senado. Hasta el punto de que la comisión creada para festejar la implantación del voto femenino en España está integrada exclusivamente por hombres, él entre ellos. Y cuenta que pidió formar parte aludiendo a su mitad femenina: no en vano, don Iñaki es también Ana Sagasti.

Obviamente, al hilo de estas reflexiones se mencionó varias veces el nombre de la gran impulsora del sufragio femenino, Clara Campoamor. Por curiosidad, acabo de poner su nombre en Google (por así decir, la he gugleado)... para comprobar que si buscas «Clara Campoamor» todo se refiere a ella, en tanto que si en el campo de búsqueda pones «Clara de Campoamor», las cinco primeras entradas se refieren a pisos que se compran o se alquilan en calles así llamadas en varias ciudades.

Aviso

Ha llegado el verano, y con él se despide esta sección, algo titubeante en estos últimos tiempos, lo confieso, pero es que hay épocas en las que una está para pocos trotes. Volveremos, y con fuerzas renovadas, en septiembre. Durante este tiempo, concretamente desde el 3 de julio y a lo largo de nueve semanas (enteras), nos encontramos (si ustedes quieren) en las tardes de Punto Radio, de lunes a viernes, de 16.00 a 19.00, en un programa que pretendo refrescante y muy literario. Tampoco habrá boletines, que también regresarán con el nuevo curso. Eso sí, Divertinajes.com seguirá en la red con los altibajos propios de un tiempo en el que tantos se van de vacaciones, pero sin faltar mucho más que lo imprescindible. Gracias por este año, iluminados.



Acuse de recibo



A. de Foxá
Madrid, de corte
a checa

Ciudadela

L. Kolakowski
La clave celeste
Melusina
¡No se dejen engañar!
Cabe en la palma
de la mano

C.J. Márquez
Cómo se ha
escrito la
Guerra Civil
española

Lengua de
trapo

F. Schätzing
El quinto día
Planeta




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