9 de junio de 2006

Huele a vacaciones

La Feria, como Capri, c’est (presque) fini. Quedan el último achuchón, el último finde, las últimas firmas. Pero, lo esencial está hecho y dicho, aunque algunos hablar, hablan poco... Quienes se ocupan precisamente de lo que no se evoca en alta voz andan preguntándose por el malestar inocultable de los editores, y también por la silenciada dimisión de cuatro miembros de la Junta Directiva del Gremio de Libreros. Es evidente que algo ha cambiado en estos días, aunque parece también obvio que se prefiere dejar la discusión para más adelante. Pero discusión habrá, o así lo permite entrever algunas conversaciones mantenidas durante la Fiesta de la Bibliodiversidad en las que «tenemos que hablar» fue una frase recurrente... De momento, la Feria lo tapa (casi) todo.

Excepto la desilusión ante la nueva Ley del Libro

Si los nuestros nos hacen esto, ¿qué no nos harán los otros? El sector del libro (al menos, el sector del libro que siempre ha sido sector del libro) no oculta su decepción: no es eso, no es eso. Para mantener las formas, emiten una valoración positiva del anteproyecto de Ley de la Lectura, del Libro y las Bibliotecas, pero (siempre hay un «pero») insisten en la necesidad inaplazable de abordar con valentía el debate sobre el principio general de precio fijo del libro y acabar con la excepcionalidad de los descuentos aplicables a los libros de texto, que ratifica el nuevo marco normativo. Y, quizás para asustar o tal vez porque el que avisa no es traidor, advierte: el sector del libro atraviesa una situación difícil y compleja, porque aunque es una industria madura y en expansión, arrastra problemas estructurales, que pueden condenar a España a un horizonte de retraso respecto a sus socios europeos. Una situación que está empeorando con la implantación en las comunidades autónomas de Andalucía, Castilla La Mancha, Aragón, Galicia y Canarias de un modelo en desuso de gratuidad de los libros de texto: este modelo, dicen, enmascara con el eufemismo «gratuidad» lo que en realidad es el préstamo de libros usados. Su solución: suprimir las excepciones legislativas a los libros de texto y por que Gobierno y administraciones autonómicas locales reconsideren las políticas de gratuidad de los libros de texto y opten por modelos de gratuidad modernos, como el cheque libro, mejor desde el punto de vista pedagógico y que no daña la estabilidad del sistema del libro.

Hablando de la estabilidad perdida

El libro de texto supone un tercio de las ventas en libros de las librerías pequeñas y entre un 10% y un 20% para las medianas y grandes. Ni que decir tiene que el texto del Gobierno no les gusta ni una pizquita. Menos aún cuando, según constata CEGAL merced a su recién presentado Observatorio de la Librería, las librerías tienden a perder cuota de mercado y ven reducirse su promedio de ventas por establecimiento. El Observatorio observa la evidente debilitación del canal librería, principal red de ventas de libros en España (49,1% del total de ventas en 2004). Y se preocupa. Y no debería estar solo en esa preocupación.

Rebelión... ¿en dónde dice?

Recibo un correo de esos que me gustan, porque pican mi curiosidad. Juan Abreu me invita a visitar su blog y a leer su novela Rebelión en Catanya, que está disponible con sólo descargársela. Antes de proceder, leo el texto introductorio que Abreu escribe en su página:

«El Nacionalismo es grave, ceremonioso como toda religión. Irracional por naturaleza, hermano carnal del Totalitarismo, detesta el sentido del humor. Su objetivo es que todas sus truculencias, delirios y estupideces nos los tomemos absolutamente en serio. No demos ese gusto a sus sacerdotes (...) Me he divertido mucho escribiendo este libro, espero que a ustedes les suceda lo mismo al leerlo».

No les voy a contar cómo es, juzguen ustedes mismos. Pero de su espíritu burlón dan fe la dedicatoria a Reinaldo Arenas, y las dos citas que abren las puertas del texto: «Sólo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera» (Albert Einstein) y «la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados» (Groucho Marx). Disfrútenla.

Un mar cerrado y políticamente incorrecto

Mar cerrado es el título del libro de Víctor Claudín que acaba de editar MR EDICIONES. Y quienes sepan de qué va, pensarán: ¡Ah!, pero ¿Aún están así?

Aún están así. Volvemos a El Palmar, ya saben, a esa comunidad de pescadores que se niega a aceptar que también pueda haber pescadoras. O eso creemos, porque Claudín no las tiene todas consigo... «Efectivamente, es un conflicto que lleva ya 12 años, y que cada vez está más apagado aunque todos los años, cuando se celebra el sorteo de los puntos fijos de pesca en La Albufera, Carmen Serrano, la representante de las mujeres peleonas, vuelve a llamar a la prensa y a hacer declaraciones un tanto intempestivas» , me dice el autor. ¿Entonces? ¿Por qué un libro, y por qué ahora? ¿Y para contar el qué?

«Para empezar, era hora de resumirlo, por primera vez dar la voz a todos los protagonistas, y describir la terrible situación que vive La Albufera. Hace tres años conocí a una de las cinco mujeres que han entrado como socias de pleno derecho en la comunidad de Pescadores de El Palmar en razón a una sentencia judicial; a partir de ahí pasé bastante tiempo en la localidad conociendo a gentes de las dos partes. Y según iba conociendo la interioridad iba rehaciendo mi verdad sobre la historia, hasta el punto de necesitar trasmitir lo que descubría.

»Carmen Serrano aún hoy en día asegura que la Comunidad tiene un comportamiento discriminatorio hacia las mujeres. Y no es cierto porque de menos de 400 socios, 60 son mujeres. Lo que sucede es que ella y un numeroso grupo que en gran parte no son de El Palmar quieren entrar, como siempre han pretendido, a su manera: colectivamente, con una solicitud de la asociación de amas de casa de Valencia, de la mano de un notario, etc., es decir, sin atender a los requisitos que tiene la Comunidad para ingresar, que antes eran normas consuetudinarias y que ahora ya están legalizadas y registradas en el Ministerio del Interior, es decir, que son constitucionales.

»Yo creo que en un principio le vino muy bien a la lucha por la igualdad de las mujeres el que un grupo de ellas planteara la pelea porque ha permitido a la Comunidad romper una tradición que podría considerarse discriminatoria (yo creo que es más paternalista porque el trabajo en La Albufera es muy duro y se evitaba que las mujeres y los hijos pequeños lo hicieran, se lo trasmitían por regla general sólo a los primogénitos).
Pero pronto dejó de tener ese sentido, era más bien una pelea entre familias, apellidos que no caían nada bien entre las gentes de la Comunidad de Pescadores que, además, se cerró en banda a la entrada de personas que se habían enfrentado a ellos.

»Y todo habría acabado pronto, salvo que esas mujeres tuvieron desde un principio el apoyo de todo tipo de la Asociación de Amas de Casa Tyrius, asociación con una descarada influencia absoluta del Partido Popular. Y como se suponía que en este caso enarbolaban la lucha por la igualdad de géneros, los otros partidos (PSOE, IU, Los Verdes, incluso los nacionalistas valencianos extraparlamentarios), secundaron al PP sin que nadie fuera capaz de preocuparse por saber toda la verdad y defenderla aunque no fuera políticamente correcta.

»A lo que se sumó la superficialidad de los medios de comunicación, quienes fueron creando una imagen distorsionada y parcial del conflicto. Aún hoy, los periodistas “en práctica” o los “becarios” que acuden a la llamada del Sorteo o, sobre todo, de Carmen Serrano, preguntan al Presidente de la Comunidad “¿Por qué no pueden entrar las mujeres en la Comunidad?”, pregunta y respuesta que vuelven a aparecer en los medios año tras año.

»Por todo ello creo que vale la pena acercarse a un asunto que trasciende a un pueblo “casi” isleño, de 900 habitantes que siguen enfrentados, con las familias partidas. Desde fuera se le ha hecho mucho daño, tanto a la Comunidad de Pescadores como a la localidad en su conjunto».

Por cierto, que hace un par de años leí que Rafa Montesinos estaba trabajando en el que iba a ser su segundo largometraje, basado la historia real de las mujeres del Palmar y con un reparto espléndido: Pilar Bardem, Ana Fernández, Rosana Pastor y Mercedes Sampietro... De la película, cuyo título iba a ser Mar Cerrado, no he vuelto a saber nada. Se admiten informaciones.

La guerra y los niños

Me cuenta Vivianne Ardevol, editora (EntreLibros) de Yo fui un niño soldado, que el autor-protagonista de ese libro, Lucien Badjoko, tiene problemas y quiere salir del Congo donde su vida corre peligro. Cuenta Vivianne que, cuando Lucien vino a España a promocionar su trabajo y a denunciar lo sucedido, Katia (la periodista que dio forma a su historia) comentó que el adolescente tenía todas las de perder porque era demasiado listo y eran muchos los que no estaban interesados en que alguien con sentido común y abundante información fuera por ahí difundiendo un mensaje que a nosotros nos parece obvio y doloroso: La guerra no es un juego de niños.

Shhhhhhhhhhhh.......

Cuántas veces no habré yo deseado emborrachar a las jefas de prensa de las editoriales para que me cuenten maldades de los escritores... Porque ellas (normalmente son mujeres, aunque varones, haberlos, también haylos) son extremadamente discretas, no cuentan nada, y eso que nos perdemos. Pero a veces... A veces un autor muy promocionado (ocurrió hace nada) se convierte en una pesadilla para quienes se encargan de darle bombo, y los periodistas que completan el cortejo publicitaro tienen que oír lo que luego no pueden contar: que si es un pesado y un cursi; que si escribe mal y no dejan que le corrijan... e incluso que, una vez admitido que el tipo no se deja cambiar nada en sus textos, hay correcciones que un editor debe hacer sin consultar al autor. En este caso que evoco aunque no concreto, ante el temor de equivocarse al usar «de que», se optó por no ponerlo ni cuando es correcto; y así quedó tras la edición.



Acuse de Recibo



J. Cheever
La geometría
del amor

Emecé

A. Sánchel Piñol
Payasos y
monstruos

Aguilar

V. Voinóvich
Vida e insólitas
aventuras
del soldado Iván
Chonkin

Libros del
Asteroide

F. Guène
Mañana será
otro día

Salamandra




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