30 de abril de 2006

Las mil... y una

Tras haber firmado en 2004 una biografía de don Juan Carlos, La soledad del Rey, y otra (en 2005) de Adolfo Suárez, un personaje de tragedia, José García Abad, que parece empeñado en retratar a los personajes más relevantes de la Transición, se dispone a revelar Las mil caras de Felipe González. Como los libros anteriores, éste también sale con el sello de La esfera de los libros. La cita con las librerías está fijada para finales de mayo, que la Feria es mucha Feria como para dejarla escapar.

El libro es un tocho, y que nadie me malinterprete: más de 700 páginas que aspiran a ser la obra más completa jamás editada sobre (y sospecho, dada la extensión, que también sin, según, incluso tras) el ex presidente de Gobierno. No la he leído, así que no puedo contarles nada ni sustancioso. Pero me dicen que el libro contiene revelaciones jugosas... Toca esperar.

Presión lectora

Recibo la nota de prensa con el resumen del Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros durante el primer trimestre de 2006, elaborado por PRECISA para la Federación de Gremios de Editores de España. El titular no sorprende: «Mujeres jóvenes, universitarias y que viven en grandes ciudades, las que más leen». Quizás sean más inesperados los subtítulos: «Uno de cada cuatro españoles lee libros todos o casi todos los días» y «Las personas entre 25 y 34 años, encabezan la lista de lectores más frecuentes».

En fin... Aunque no estoy nada convencida de que las tendencias lectoras pueden analizarse como si de modas de temporada se tratara, profundizo. «El porcentaje de personas que leen libros en España, todos o casi todos los días, ha aumentado durante el primer trimestre del año, hasta situarse en un 25,4% de la población mayor de 14 años». Los lectores que leen al menos una o dos veces por semana suponen un 41% del total de personas de 14 años y más en su mayoría mujeres, un 42,2% frente al 39,4% de hombres.

El lector español es una persona joven, mujer, con estudios universitarios, de gran ciudad y que lee mayoritariamente novela. ¿Se reconoce? Durante el primer trimestre de 2006, el porcentaje más elevado de lectores frecuentes corresponde a personas entre 25 y 34 años, un tramo de edad que contrasta significativamente respecto al mismo periodo anterior de 2005 que correspondía al segmento de edad entre 14 y 24 años. El perfil registrado indica que el 81% tiene estudios universitarios y habitan en ciudades de más de un millón de habitantes. Por el contrario, los mayores de 55 años son los que menos leen, especialmente a partir de los 65 años y más. Los no lectores de este segmento de edad representan un 19,1% de la población estudiada y un tercio del total. La diferencia se acrecienta aún más en municipios de menos de 50.000 habitantes, donde vive un 48,9% de la población.

El estudio en cuestión nos indica que la librería continúa siendo el lugar preferido para la compra de los libros (53,9%), por delante de otros canales, como los Clubes del Libro, los hipermercados, los grandes almacenes, las cadenas de librerías o los quioscos. Respecto al uso de las Bibliotecas públicas, tan sólo un 28,7% de los lectores asistió a ellas durante el último mes, y el 37,1% tomó libros en préstamo.

Dato para puntillosos: El Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros es realizado trimestralmente desde el año 2000 para analizar el comportamiento de los ciudadanos españoles mayores de catorce años en materia de lectura y otros hábitos culturales. Los resultados trimestrales se obtienen a partir de una muestra de 4.000 individuos (1.000 correspondientes a la población general mayor de 14 años y 3.000 pertenecientes al universo de lectores).

No les veo, por lo que no sé si los datos que hasta ahora he aportado les causan asombro, pasmo o indiferencia. Pero me juego... la arroba del teclado a que lo que ahora viene no extrañará a nadie. Los libros más leídos entre enero y marzo de 2006 siguen siendo, hijo qué agobio, El código da Vinci, de Dan Brown; La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón; y Los pilares de la Tierra, de Ken Follet. Luego vienen Ángeles y demonios, el último de Harry Potter, Memorias de una geisha y El Quijote.

La unión hace la fuerza

Muchos somos los que no hemos olvidado la figura emblemática del juez Giovanni Falcone, el hombre que se empeñó en luchar contra la mafia, y en ese empeño perdió la vida. Fue el 23 de mayo de 1992, cuando varios kilos de explosivo detonados a distancia en el tramo de Capaci de la autopista entre Messina y Palermo hicieron volar su coche, y acabaron con él.

Nacido el 18 de mayo de 1939 en el seno de una familia de la burguesía palermitana residente en el centro histórico de la capital siciliana, Falcone conoció de primera mano el ambiente de clientelismo, favores y extorsión y tacitismo en el que se criaron tantos y tantos a los que él, convertido ya en juez, se vería en la obligación de juzgar. Ahora. para recordarle y también porque su lucha sigue siendo necesaria, Barataria publica Cosas de Cosa Nostra, del propio Falcone y con Marcelle Padovani, traducido al castellano por Miquel Izquierdo Ramon, un documento brutal sobre métodos y procedimientos de la criminalidad organizada siciliana y las maneras posibles en que el estado puede contrarrestarla.

Por cierto, que Barataria ha llegado a un acuerdo con Global rhythm que se basa en la complementariedad... y la amistad de los editores. Uno de los resultados de ese pacto es que Claudia Cucchiarato se hace cargo de los departamentos de prensa de ambas.

Un libro, dos cabezas, cuatro manos

Soy autora, junto con Sara Gutiérrez, de cinco libros escritos a cuatro manos. No esto lo escribes tú, esto lo apaño yo, y luego hacemos una puesta en común. No: una al teclado, la otra vigilando por sobre el hombro, y las dos pactando, en un tira y afloja tan productivo como agotador, cada frase, cada palabra, cada coma.

Por eso, siempre que me llegan noticias de un libro con dos firmas, me pregunto: y estos, ¿cómo lo harán? Normalmente, lo mejor es acudir a los autores en cuestión y plantearles a ellos la pregunta. Fue lo que hice al saber que Pablo Bonell Goytisolo y Empar Fernández, a los que conocía por un libro publicado en Roca Editorial (Cienfuegos, 17 de agosto), reincidían con Las cosas de la muerte (Tropismos).

«A todo el mundo le extraña lo de escribir a cuatro manos —me dice Empar—. La verdad es que nos resulta divertido y estimulante. Nuestra medotología es aproximadamente la siguiente: Discutimos una línea argumental principal, posteriormente Pablo establece el orden de las cosas, la divide en capítulos y después en secuencias, introduce nuevos personajes e indica por dónde deben ir los diálogos.
En definitiva Pablo marca cómo debe discurrir la historia. También es él el encargado de documentarla y dejarla lista para ser escrita. Él establece una especie de guión detallado, una escaleta, y yo la desarrollo. Ése es nuestro secreto.

»También, por lo que hemos comprobado en las entrevistas concedidas, llama bastante la atención el hecho de ser una pareja mixta, cosa menos habitual de lo que parece. De hecho la colaboración nos va bien, a ambos nos gusta esta forma de trabajar, y nos apasiona la novela negra, en especial la novela negra que se está haciendo en Europa y que vive un buen momento con detectives como Wallander, Brunetti, Dalgliesh o Montalbano. Escalona estaría en esta línea, protagonista de novelas a medio camino entre la novela negra y la novela de intenso tono social».

Ni que decir tiene que Escalona es Santiago Escalona, inspector de policía en la comisaría del Raval barcelonés, un hombre que aún no ha superado el reciente abandono de su esposa, profesional sagaz que cada vez soporta peor el dolor propio y ajeno. En Las cosas de la muerte investiga dos casos simultáneamente. El de una mujer que ha muerto al caer desde su piso al patio de luces, y el robo de una valiosa antigüedad procedente de Irak, y el posterior asesinato de su propietario, un hombre rico y ocioso.

«Tenemos ya acabada la segunda entrega de nuestro inspector Santiago Escalona y esperamos que pronto vea la luz. Esta vez la acción se vincula mucho más al entorno de la comisaría, el Raval Sur, y de nuevo se ocupa de dos casos que resuelve paralelamente».

Autoras recuperadas

Mucho se ha escrito del éxodo de literatos provocado por la guerra civil española, y de los frutos que esa migración terribley forzosa dio al otro lado del charco. Y sin embargo, cuando creemos que lo sabemos todo, siempre surge algo no nuevo, pero sí inesperado...

Porque inesperada es la publicación aquí de un libro de alguien que aquí nació, aunque muy pronto tuvo que embarcarse para desarrollar vida y obra muy lejos. Me refiero a Tere Medina-Navascués (1924), madrileña que, a los 12 años y tras pasar por Francia con su familia, emprendió viaje a México, a donde llegó en agosto de 1939. Desde entonces ha trabajado como peluquera, dependienta, modista, redactora y directora de publicidad, y ha publicado varios libros: El Largo Viaje, Rimas eróticas, Asesinato en el paraíso, Plutarco Elías Campuzano, mal conocido Presidente Calles y Las Dos Españas, intrahistoria de Antonio Machado...

Tere vive en el DF, y en mayo cumple 82 años. A modo de regalo, Mono Azul saca a la calle Sobre mis escombros, estampas de la guerra civil española, un relato en el observamos el conflicto con los ojos de una niña que los vivió antes de madurarlos en el exilio.

En la página web de la editorial nos brindan la oportunidad de conocer algo mejor a la autora mediante una breve entrevista realizada por el editor, Javier Hernández Pizarroso. «Fue un amigo mío, siquiatra en los ratos que le dejaba su afición por la política, quien, mientras bailábamos un cha,cha,cha o un merengue, me aconsejó que me liberara de mis “fantasmas” echándolos fuera en un libro, que convirtiera esos reflejos condicionados por los que un olor, un sonido, un túnel, traían a mi fisiología los síntomas espantosos del miedo —carne de gallina, sofocos, temblores, vómitos...—, en problemas ajenos, que yo podía leer impresos en un papel, sin alterarme. Seguí su consejo y, para mi sorpresa incrédula, tuvieron éxito».

Por cierto, que Mono Azul sigue sumando adeptos a su zona de blogs. Ya tienen el suyo propio Javier Lucini, autor y dirección de la colección E LA NAVE VA..., y Jesús Cotta, autor de Las vírgenes prudentes.

Misterios sin resolver

EntreLIbros rescata las novelas de uno de los más grandes y reservados autores de novela negra: Trevanian.

Dos de esas obras, fervientemente recomendadas por Carlos Boyero («A ritmo trepidante y casi cinematográfico, Trevanian nos adentra al mundo del espionaje») aparecen el próximo 15 de mayo: La Sanción del Eiger (en la que se basó Clint Eastwood para su película homónima, titulada entre nosotros Licencia para matar) y La Sanción del Loo. Shibumi saldrá allá para Navidades, y después llegarán The Main, El verano de Katia y The crazy Ladies of Pearl Street (ésta inédita en España).

Pero lo más atractivo del escritor no son sus novelas, con serlo, sino su vida: lo poco o nada que de él sabemos. En la nota de prensa, la editorial nos dice:

«Sigue siendo un misterio la personalidad que se esconde bajo el seudónimo de Trevanian. Solo se sabe que vive en el País Vasco Francés y escribe en inglés. Ninguna conjetura con la que se ha especulado y especula sobre su enigmática identidad ha podido ser confirmada. Se ha dicho que podía ser un conocido científico, un ex-agente secreto, un experto diplomático, un funcionario internacional. Un famoso alpinista, un solvente crítico de arte, un refinado gourmet, y más cosas aún…»

Sin embargo, y aunque la nebulosa subsiste, las cosas parecen mucho más claras... Trevanian es uno de los seudónimos (Nicholas Seare es otro) utilizados por Rodney William Whitaker, nacido en Tokio en 1925, si creemos a éstos, en Granville, Nueva York, y en 1931, si creemos a aquellos. Escribió narrativa y no ficción, por lo cual se corrió la especie de que en realidad bajo el «nombre de pluma» se refugiaba no uno sino varios autores... Rumor falso. En su extraño currículo figura un record: haber vendido millones de libros en todo el mundo sin haberse prestado a un solo acto promocional. Por lo demás, el pasado mes de diciembre varios medios de comunicación publicaron su obituario: falleció el 14 de diciembre del año pasado en Londres.

Él no podrá disfrutarlas, pero sus libros, recuperados en castellano, harán las delicias de quienes, como el mentado Boyero, Fernando Trueba y tantos más tienen a Trevanian por uno de los grandes.



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