20 de octubre de 2005

Colisión de planetas

A buen seguro, no hay nada de la bronca planetaria que no hayan escuchado y leído ya. El follón se barruntaba, y algunos que dicen saber me cuentan que así como la plata de Jaime Bayly estaba cantada desde hace tiempo, la concesión del premio gordo a María de la Pau Janer ha sorprendido a más de uno.

A mí me extraña, porque normalmente el Planeta es un premio atado y bien atado, dada su importancia económica, comercial y no sólo, puesto que para muchos lectores no habituales, es su único contacto con la letra impresa. Pero hay una leyenda negra que ustedes ya habrán oído de autores reputados que no llegan a tiempo, retraso que obliga a improvisar ganadores. En fin...

Tras la dimisión de Juan Marsé (a la tercera, cuenta Xavi Ayén, fue la vencida), a mí sólo me quedan preguntas que quiero compartir con ustedes:

- ¿Por qué (o por cuánto) escritores de trayectoria y prestigio se prestan a juzgar los trabajos de otros en teatrillos como los del Planeta, el Torrevieja y demás?

- Si, como él mismo le dijo a Janer, Marsé solo está interesado en «la crítica literaria y no los ambientes literarios», si lo que gusta es la literatura y no la vida editorial («Sé que esto tiene difícil arreglo, que así está el mercado, que el cotarro cultural y mediático es el que tenemos y que responde a intereses y bolsillos que tienen muy poco que ver con la literatura según yo la entiendo, pero en cualquier caso yo me niego a dar gato por liebre, ya sea como miembro del jurado en un concurso literario o como simple ciudadano al que le piden una opinión sobre un libro»), si lo sabía, ¿qué pintaba en un jurado como este?

- ¿Qué tiene María de la Pau Janer que sus obras se cuentan por premios y que, sólo en la órbita de este grupo, ha ganado el Ramón Llull en 1999 (diez millones de pesetas), ha sido finalista del Planeta en 2002 (150.250 euros) y ahora se ha alzado con el premio máximo (601.000 euros)? ¿De verdad se merece los muchos millones que Planeta le ha dado?

- ¿Por qué Janer siempre forma pareja de baile con un peruano? Recordemos que en 2002 fue escudera de Bryce Echenique.

En el curso sobre el Premio Planeta que se celebró hace unas semanas en una universidad de verano, Manuel Rodríguez Rivero dijo algo que, por lo demás, es un secreto a voces: «Dudo mucho de que en estos momentos exista en el país un premio privado a una obra inédita dotado con más de 25.000 euros que no esté, de uno u otro modo, negociado de antemano». Y nadie puede alegar ignorancia: señores, estamos para lo que estamos.

Tenemos ojo crítico

Como lo leen. Nuestra compañera Pilar Adón acaba de recibir el Premio Ojo Crítico-Segundo Milenio de Radio Nacional de España en su modalidad de narrativa por su libro de relatos Viajes Inocentes.

El jurado, formado por Ángel Vivas, Martín Casariego, Javier Maqua, Isaac Rosa, Juan Tebas, y los directores del programa, Arrate Sanmartín y Juan Carlos Soriano, ha apreciado que las once historias que reúne el volumen «se distancian de las modas literarias al uso y descubren una voz literaria personal y prometedora».

Y llegados a este punto, no nos queda más remedio que presumir de que nosotros la vimos antes, si me permiten la expresión. De Pilar conocíamos su condición de excelente prosista (lean Las hijas de Sara y lo comprobarán), y sus dotes de gran traductora, reveladas en la versión española de un libro de Henry James, El mentiroso. Sabíamos también que le gustaba la crítica literaria, que ya había ejercido en varios medios. Por eso le pedimos que se incorporara a estos Divertinajes.

Ella aceptó la invitación, y tras pensárselo algo, no mucho, nos dijo que ya tenía título para su sección: El ojo del nadador. Y desde hace algunas semanas, nos acompaña haciendo gala de su buen ojo crítico... hasta ahora, cuando los compañeros de RNE han venido a certificar lo que ya sabíamos.

Enhorabuena, Pilar.

Pandora abre su caja

Hace algunas semanas, comentábamos un fichaje de campanillas: Albert Sánchez Piñol abandonaba Edhasa, editorial que publicara en castellano su primera y sorprendente novela, La piel fría (La pell freda en su original catalán, versiones editadas o en proceso de traducción a veinticuatro idiomas), y recalaba con la segunda en Suma de Letras. Pandora en el Congo, que los lectores en catalán (editorial La Campana, como la anterior) ya han convertido en un éxito, saldrá a la venta el 31 de octubre y Ana Rosa Semprún y compañía confían en que confirme a un escritor de calidad e imaginación contrastadas.

Pero la confianza es algo que hay que trabajarse. Por eso, Albert vino hace días a Madrid, y se entregó con una simpatía y un entusiasmo que me atrevería a calificar de pedagógico, por las muchas cosas que explicaba y enseñaba, poco habituales a la tarea de dar conversación a periodistas y argumentos a libreros, encargados los unos de comentar su obra y los otros de recomendarla. Más adelante, el autor cruzará el charco, porque la apuesta es transoceánica.

Todo va, pues, según lo previsto. El único contratiempo es que, a pesar de lo deseado y anunciado por Semprún y su equipo, que querían relanzar una obra que puede dar más de sí en el mercado de habla española, los derechos de bolsillo de La piel fría se quedan al final en Edhasa.

Inéditos inexplicables

Para los aficionados al género, es una suerte de expediente X. ¿Por qué Martha Wells sigue siendo una autora inédita en nuestro país?

Wells (1964, Forth Worth, Texas, EE.UU.) es autora de The Element of Fire (1993, finalista de los premios Copton Crook, Crawford e Imaginales), City of Bones (1995), The Death of the Necromancer (1998, finalista de los premios Nebula e Imaginales) y Wheel of the Infinite (2000),
así como de la trilogía formada por The Wizard Hunters (2003), The Ships of Air (2004) y The Gate of God (2005). Sus libros se han traducido al francés, ruso, alemán, polaco, italiano y holandés.

Pero ahora, por fin, también los aficionados españoles al género van a poder disfrutar de las obras de Wells porque llega a nuestro país, de la mano de Bibliópolis y con The Death of the Necromancer, La muerte del nigromante, de la que me cuentan que es un misterio histórico con toques fantásticos en el que la escritora aúna temas y estilos de Conan Doyle, Dickens y Dumas.

Decíamos ayer...

Ha pasado algún tiempo desde que, en esta misma sección, anunciáramos el nacimiento de Ensenada de Ézaro Ediciones, una editorial con dos sedes (Madrid y Galicia) que (y tiro de hemeroteca propia) «nace con la vocación de sacar pocos, a la par que selectos, títulos al año, de narrativa, pero no sólo; de editar bien; y de llegar al gran público, objetivo este último que confían conseguir con la calidad de sus obras y gracias a una distribución nacional». También contamos que Ézaro iniciaba su andadura con el libro Historias del Savoy, de José Luis Alvite, periodista que ha recreado un mundo de personajes fascinantes que combinan la tradición de la novela negra con la actualidad.

Han pasado los meses y me reencuentro con el proyecto, al que, lo confieso, había perdido la pista, con un libro de Jesús María Amilibia, El amigo de Jack Nicholson.

Ésta es una aventura editorial curiosa. Nace como sello de una empresa, Nortideas Comunicación, S.L., que —por decirlo en términos que todas las madres entenderían— se gana bien la vida en otros terrenos. El hombre-libro en este caso es Alejandro Diéguez, veterano del mundillo. En cuanto al nombre... «La Ensenada de Ézaro es una ensenada pequeña, cerca de la Costa de la Muerte. Pues bien: Ézaro es, en el mundo brutal de las grandes editoriales, una ensenada al lado de la Costa de la Muerte».

Siguen con la idea de publicar media docena de títulos al año. Los próximos serán Una tumba en Toscana, de José Miguel Hernández, y Señálame un imbécil que me enamoro, de Noé Martínez. También otro, que tiene aires de acontecimiento editorial: un facsímil de Teatro Venatorio y Coquinario del Reino de Galicia, de José María Castroviejo y Blanco-Cicerón, Guarda Mayor honorario de pesca fluvial y caza del Reino de Galicia y sierra de Ancares, Licenciado in utroque, y Álvaro Cunqueiro y Mora Montenegro, graduado en Ars cisoria civil y canónica por la Universidad Mindoniense, individuo de varias cocinas extranjeras. La obra llega con Epílogo Galeato de Emilio Álvarez Blázquez, Bachiller en Mirlología y Canto de jardín por la Academia Tudense, y enriquecido con once hermosas xilografías abiertas en boj expresamente para ella de E. C. Ricart, maestro grabador catalán.

Algunos conocimos la obra en una versión amputada de grabados y epílogo editada hace unos años bajo el título Viaje por los montes y chimeneas de Galicia. Salivamos con sólo pensar en la sabrosura de este libro que viene.

Luna de mujer

Antonio Gómez Rufo tiene libro nuevo en puertas, y no es un libro cualquiera. Luna de mujer, lo cuenta él mismo en su página web (de donde he sacado la foto que aparece a la derecha) es un relato mágico sobre el nacimiento de la Luna. Lo curioso es que no es sólo un relatro en prosa: el libro tiene poemas, fotografías y dibujos del propio autor. La cita con las librerías es dentro de nada, en un par de semanas. Y la editorial, Ellago.


Acuse de Recibo



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Tres días en
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Nuestro pequeño
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Los inquilinos de
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W. Nicholson
La sociedad de
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Salamandra



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