15 de septiembre de 2005

Corazón, corazón

La novela romántica es un género que, en España, no tiene buena prensa, aunque sí mucho predicamento. Hay lectoras —sospecho que también lectores— apasionad@s que siguen con fruición las peripecias de héroes y heroínas relatadas por autoras, generalmente estadounidenses, que llegan a nuestras librerías de la mano de Harlequín, Titania o las colecciones especializadas de Ediciones B. Pero el vivero de escritores made in USA no se ha agotado, y la curiosidad de los lectores tampoco.

Por eso, la gente de Roca Editorial ha creado una sociedad nueva, Libros del Atril, S.L. que sacará, a partir de noviembre y bajo el sello Terciopelo, una veintena de novelas románticas al año, la mayoría de ellas de contexto histórico, aunque también las habrá de ambiente contemporáneo e incluso de suspense.

Arrancan con dos títulos que tienen en común, además del romanticismo, el ser el primero de una serie de tres: En la cama del príncipe, de Sabrina Jeffreys, y Pactar con el diablo, de Liz Carlyle. Aseguran, además, que cuando se trate de trilogías ya publicadas en EEUU, las editarán aquí en un plazo máximo de 12 meses para que la gente no tenga que esperar, y esperar. El formato: rústica con solapas.

Misterios sin resolver

Los caminos del Señor son... inescrutables, todo el mundo lo sabe. Los de algunas editoriales, también. Atención, pregunta: ¿Por qué Ediciones B financia el premio Mario Lacruz a una primera novela y, al mismo tiempo, lanza el Premio Noveles de Bruguera?

Recordemos que B patrocinó la primera edición del Mario Lacruz y que, ahora, cuando Funambulista, la editorial de Max, hijo de Mario, se ha hecho cargo del galardón, B sigue dando dinero (sólo por esta edición): el autor de la obra ganadora percibirá seis mil euros, la mitad de lo que ganará quien se lleve el premio Bruguera.

Oficialmente se dice que el gesto es un tributo a la figura de Mario Lacruz, y no dudo que así sea, pero no deja de sonar extraño. En B hay quien apunta que el nuevo equipo heredó del anterior, capitaneado por Santiago del Rey, esta iniciativa, en la que Max Lacruz desempeñaba un papel capital. Y que se preveía que la editorial del Grupo Zeta publicaría obras inéditas del autor fallecido, aunque algunos de esos textos no han acabado en las imprentas de B, sino en las de Funambulista. En fin.

Súper ventas de aquí

Nunca es tarde si la venta es buena, podría decir el conocido refrán, aplicado al mundo editorial. Hace ya algunos años, el andorrano Albert Salvadó publicó, en catalán, El mestre de Kheops, novela de la que vendió hasta 75.000 ejemplares y se hizo con el Premio Néstor Luján de Novela histórica. Ni que decir tiene que la obra llamó la atención de editores en castellano, y así fue publicada (lo leo en la página web del escritor) por Bronce (1998), Planeta de Agostini (1998, bolsillo) y Muchnik (2001).


Y sigue interesando. Al menos, así lo considera Viviane Ardevol, que la ha recuperado para EntreLibros, editorial que también ha logrado los derechos de otra obra de Salvadó, la trilogía de Ali Bey (aún no publicada en español), y que, de este modo, inicia una nueva etapa y alcanza uno de sus objetivos: trabajar con autores españoles.

Pero como el éxito nunca está garantizado, ni siquiera en obras de reconocido sex appeal, para darle más recorrido al libro, en EntreLibros idearon un juego-enigma, se lo propusieron a Salvadó y éste aceptó encantado. Si desea descubrir cuál es el octavo principio de la tabla esmeraldina, encontrará el camino al final del libro... y en la página web, donde el lector encontrará el camino para ponerse en contacto con el autor.

SUMA y sigue

SUMA, el sello con vocación (¿quién no?) de grandes ventas, publicará en castellano Pandora en el Congo, del catalán Albert Sánchez Piñol, segunda parte de su trilogía sobre monstruos.

Sánchez Piñol se dio a conocer con La piel fría, que en catalán funcionó estupendamente, que en castellano publicó Edhasa, y que le proporcionó el premio Ojo Crítico 2003, además de llevarle hasta la final del Premio Llibreters.


Por otro lado, Juan Luis Arsuaga, paleoantropólogo, y autor de los ensayos La especie elegida, El collar del Neandertal y El enigma de la esfinge, no abandona la época pero sí el género: se pasa a la novela y publica, en el mismo sello, Al otro lado de la niebla. Las aventuras de un hombre en la edad de piedra. Desde luego, si alguien sabe qué pasaba por aquel entonces, ése es Arsuaga.

Los secretos de la caja negra

Lengua de Trapo dio a conocer esta semana el fallo de su XI Premio de Novela, que recayó en el desconocido Pablo Sánchez, autor de La caja negra, texto sobre el triunfo literario y el plagio.

Dice Pote Huerta que la mayor satisfacción que puede tener un editor es descubrir a autores de talento, y que eso le ha pasado a él en contadas ocasiones, y que aunque luego hayan decidido acampar en otros prados literarios (Antonio Álamo, Antonio Orejudo, Fernando Royuela...), nadie le arrebatará la alegría de haberlos «visto antes». Y dice también que esa misma sensación de descubrimiento se produjo al leer la obra de este Sánchez, Pablo, barcelonés cosecha del 70, especialista en Sábato y profesor de literatura española e hispanoamericana en la Universidad Mexicana de Puebla.

Me cuentan que la novela tardó en salir, estaba en el lote final, entre las 50 últimas del total de 435 presentadas. Y que, cuando apareció, eclipsó inmediatamente a todas las demás y acabó con las posibilidades de un autor de la casa que, hasta ese momento, era el más firme candidato ha hacerse con el galardón.

El acto en el que se anunció el nombre del ganador me sirvió también para conocer a Virginia Rodríguez, secretaria con voz pero sin voto del jurado del premio, editora de la casa desde hace algún tiempo y, desde ya, nueva directora editorial de Lengua de Trapo. Le deseamos lo mejor.



eorue@divertinajes.com
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