8 de septiembre de 2005

El combac

¡Oh, sí! Dicen que todo lo bueno se acaba, y aunque algunos workoholics intentarán convencerme de lo contrario, las vacaciones pueden ser adscritas, sin más ceremonia, a esa categoría, la de «cosas buenas».
Por eso se acabaron... aunque, por no abandonar el siempre socorrido terreno del refranero, añadiré que no hay mal que cien años dure, así que confío en poder ociar (hermoso verbo, pardiez) a no tardar (pareado excelso, proclamo).

El caso es que aún no he terminado de leer los libros que me había reservado para el verano, cuando ya asoma el otoño preñado de novedades: Saramago, Montero, Vila-Matas, Martin Amis, Salman Rushdie,
Ian McEwan, Philip Roth, Luis Mateo Díez... las editoriales no han perdido el tiempo.

Oigo a la responsable de un gabinete de prensa lamentarse: «Todos los meses de septiembre dicen lo mismo: “Esta temporada vamos a publicar menos títulos”. Y luego repasas las previsiones y hay los mismos de siempre». O más...

Qué bonito es volver, viva el combac.

Mario es mucho Lacruz

Funambulista, la editorial de Max, el hijo de Mario, publica una novela negra de Lacruz, Concierto para disparo y orquesta, que su familia encontró entre sus papeles póstumos con una notita muy graciosa: «Mi novela de gángsters: para pagar deudas o tirar». Es una parodia del género: San Francisco, años cuarenta, mujer fatal, músico metido a guardaespaldas, y muertes a gogó.

Pero quizá lo más sorprendente, el «más difícil todavía» de este Funambulista que pisa el acelerador, sea su intención de rescatar la peripecia de Gregor(io) Samsa de las garras de... los traductores. La metamorfosis, el clásico de Kafka, aparecerá, en edición ilustrada, metamorfoseada en La transformación, que es el modo correcto de traducir el título.


Por cierto... Funambulista recupera también un Proust desconocido: El indiferente y otros relatos. El indiferente es inédito en español, una rareza, y bastante desconocido. Cuenta la historia de una mujer enamorada que no es en absoluto correspondida, y que se siente despechada por ello.

Llama la atención que la traducción sea de Silvia Acierno y Julio Baquero Cruz, quienes acaban de publicar su versión del Contra Sainte Beuve, del mismo Marcel, en la editorial Langre... Las casualidades no existen, los clásicos siempre interesan.

Tejiendo la historia

Hace unos meses, Andrés Trapiello osaba novelar la vida de los personajes que siguieron «viviendo» Al morir don Quijote...

Ahora es David Torres el que retoma un clásico para contarnos qué pasó después de... En octubre, Destino publicará El mar en ruinas, una continuación de La Odisea narrada desde el punto de vista de Penélope, en un tono entre humorístico y nostálgico que poco a poco se va volviendo terrible. Torres me cuenta qué cuenta: «cuando Odiseo regresa a Itaca pasa unos cuantos años en paz hasta que, por boca de los bardos errantes, le llega la leyenda de sus propias aventuras protagonizadas por un tal Ulises. Ese misterio desencadena su nueva salida de la isla, en una búsqueda del impostor que se transforma en un rastreo de su propio pasado y de algunas de sus aventuras amorosas (Circe, Calipso) mientras se produce otro vacío de poder en Itaca».

Lo curioso es que por esas mismas fechas, Salamandra tendrá en la calle Ilión y Odiseo, un relato en el que la holandesa Imme Dros, especialista en Homero, funde La Iliada y La Odisea.

Los héroes están de moda. Y si no, al tiempo.

Nuevo rumbo

A estas alturas, todos ustedes saben ya que, desde el pasado 3 de agosto, Pere Sureda es el director editorial de Editorial Belacqua, empresa del Grupo Editorial Norma. Sureda, un veterano (Ediciones B, Grup 62...), recogía el testigo de Raúl Mir del que se nos dijo, recurriendo a una fórmula habitual en los comunicados oficiales, que emprendía nuevos proyectos personales.

Sucede que Mir, además de responsable editorial, era socio, y un día antes de la incorporación de Sureda, llegó a un acuerdo con la empresa mediante el cual le vendía su paquete del 20%, con lo que el grupo quedaba como dueño único. Sureda y Mir no llegaron a coincidir en la sede de la editorial.

Norma, conviene quizá recordarlo, forma parte de Carvajal S.A., organización que integra catorce empresas en América Latina y España. Aquí poseen, además de Belacqua, dos editoriales más: Parramón Ediciones y Ediciones Granica.

En cuanto a los proyectos de Sureda, pasan por (y son palabras suyas) «abrir la editorial» a nuevos temas y autores, nacionales y extranjeros. Sacará una nueva colección literaria, La otra orilla, y potenciará las colecciones de novela histórica y ensayo. En el equipo se mantienen Ilse Font, editora, y Sara Gómez, encargada de prensa.

Como siempre en estos casos, sólo cabe desearle suerte...

La nave del olvido

Hay autores que, por razones diversas, no alcanzan el reconocimiento que —dicen sus admiradores— merecen.

Ése es sin duda el caso de Felipe Romero Olmedo, abogado laboralista y narrador histórico nacido en Granada en 1930. Le encuentro en la lista de Los cien granadinos del siglo XX elaborada por el diario Ideal de Granada, donde cuentan que estuvo casado con la pintora Maripi Morales y fue padre de cinco hijos; que era un hombre muy apreciado en el ámbito sindical granadino,
al que defendió en numerosas ocasiones en la época franquista y en los años de la transición desde su puesto como funcionario del Centro de Mediación, Arbitraje y Conciliación.

En 1995, Romero escribió El segundo hijo del mercader de sedas, una novela ambientada en la decadencia de Granada, y considerada la mejor obra del género escrita desde esa ciudad. Era la primera parte de lo que debía ser una trilogía, aunque la muerte del autor (agosto de 1998) dejó la serie reducida a dos títulos: el ya mencionado y El mar de bronce, que la granadina Comares publicó de manera póstuma ese mismo año.

Ahora la recupera Roca Editorial, que refuerza así su «escudería» de autores andaluces. Por algo será...

La historia interminable

Cuando Michael Ende escribió la historia de Bastián Baltasar Bux no pensó que el título que dio a la peripecia de su personaje iba a encontrar cabal acomodo en la biografía editorial de Dan Brown.

Leo (y no es broma): «Un pendiente alimenta el misterio de El código da Vinci». Dos arqueólogos que trabajaban en las excavaciones de las ruinas de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén descubrieron un pendiente (cruciforme de bronce, de un centímetro cuadrado; en una cara lleva grabado un símbolo del Santo Grial, y en la otra signos extraños: un martillo, tenazas y clavos) que podría dar alas (¡más!) al libro de marras.

No digo yo, porque las teorías conspiratorias y sus derivados no son lo mío, que Brown sea el responsable de todo esto, pero si hay una mente orquestando la campaña, por favor, que se manifieste para que podamos hacerle la ola. Porque lo de la polémica tras el retrato nada favorecedor que el autor ha sacado de la ciudad de Sevilla en su novela Digital Fortress tiene su miga.

El libro, que no pertenece a la «serie» protagonizada por Robert Langdon, será publicado todavía por Umbriel, que de esta manera completará su póquer de ases: El Código, Ángeles y Demonios, La conspiración y el que nos ocupa. El siguiente, Solomon Key, que, éste sí, tiene como héroe al mentado Langdon, saldrá en Planeta (que pagó, ya lo saben, un millón y medio de dólares —cantidad a la que la Urano no pudo llegar; tampoco Plaza y Janés— por los derechos).

Digital Fortress, cuyo título en castellano aún no se ha decidido (... pueden apostar) saldrá el año que viene. Se decía que en marzo, aunque parece que los responsables de Umbriel se lo están pensando y al final todo dependerá de lo que haga Planeta. ¿Antes? ¿Después?

Y aún falta la película... ¡Socorro!

Asignatura pendiente

Tras cerrar el garito informativo el pasado mes de julio, me llegó un correo electrónico que paso a reproducir:

Estimada Eva Orue:

Como representante de David Cantero y sorprendida por sus comentarios en la reseña titulada 'cenicienta catódica' http://www.divertinajes.com/circulo/050617.html - quisiera puntualizar lo siguiente:

1. Aunque la primera edición de Amantea fue una autoedición, David Cantero no fue quien tomó la decisión de autoeditarse sino yo misma, convencida de la extraordinaria calidad de la obra. De hecho fue difícil convencerle a publicar esta primera novela (tiene otras 3 escritas) ya que su deseo era no simultanear dos oficios publicamente y ver afectada su credibilidad profesional después de muchos años en TVE.

2. A raiz del inesperado éxito de ventas, contactamos con diversas editoriales y RBA fue la primera en firmar contrato con nosotros.

Le recomiendo vivamente lea la novela a modo de ' ilustración' de mis apuntes y como ejercicio de rectificación.

Cordiales saludos,
Olga Hein

Rectificado queda.

Una comunicación

En ese tiempo de asueto al que al principio hacía referencia, me llegó una nota de Joaquín Arnáiz en la que, tras felicitarnos por nuestro cultural on line (no sabes la ilusión que nos hace, de verdad), nos comunicaba algo que «a lo mejor a vuestros lectores les puede interesar la reciente convocatoria (se cierra al final de septiembre) de poesía I Vicente Presa del Ayuntamiento de Móstoles. Son 9000 euros. Las bases están en www.ayto@-mostoles.es».

Es un poco tarde pero ahí queda.



eorue@divertinajes.com
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