23 de junio de 2005

Cerrando el garito

Estamos a punto de exclamar: se acabó lo que se daba. O, siguiendo el modelo Warner Bross popularizado por Porky, esto es to, esto es to, esto es todo amigos. Lo haré, para qué entretenerles más, la próxima semana, en la esperanza de volver a iluminar el círculo a partir del mes de septiembre, ya saben, la rentrée y esas cosas.

Pero, en tanto llega y no ese momento del hasta luego, mi sismógrafo registra algunos movimientos de los que quiero dejar constancia...

Fichaje de verano

Quienes crean que el futbolístico es el único mercado que se mueve, están en un error. Prueba al canto: Ediciones B, que saborea el triunfo del libro rimado de Joaquín Sabina (tres ediciones ya antes de la presentación oficial de la recopilación Esta boca es mía), ha contratado los servicios de Alberto Vázquez Figueroa. La próxima novela del canario, cuya última obra apareció en Plaza, saldrá en B, y en septiembre. Los responsables de las cuentas se relamen ya de gusto...

Llenando huecos

Gadir continúa publicando la obra de Antonio Ferres, uno de esos literatos que merecen más suerte y reconocimiento del que hasta hora han cosechado. Si hace nada nos permitía leer Los vencidos, novela rescatada tras más de cuatro décadasde olvido, la editorial nos ofrece ahora La desolada llanura: esta vez poesía, y no prosa.


Gasquet, por Cézanne
Pero he de confesar que mucho más que el trabajo de Ferres, últimamente ha captado mi atención la publicación de Cézanne. Lo que vi y lo que me dijo, de Joachim Gasquet, una obra clásica, insustituible e inédita en España sobre el artista.

Es un libro pequeño, que no menor. Gasquet era el hijo de uno de los amigos de infancia de Cézanne. Joachim y Paul se conocieron cuando el escritor tenía apenas 23 años y el pintor rondaba los 57; poco a poco, el joven se ganó la confianza del mayor, y se convirtió en su confidente.

Cézanne, que simplemente así se titula el original, es, aunque en nuestro país aún no tuviéramos noticia de él, un libro de largo recorrido. Tanto, que en Francia fue reeditado recientemente (Encre marine, 2003) y, también hace no mucho, sirvió de espina dorsal para un documental dirigido por Danièle Huillet y Jean-Marie Straub,y producido por el Museo d'Orsay, La Sept, Diagonale, y Straub-Huillet. Ahora, por fin, podrán juzgar por ustedes mismos.

El alma de los árboles

Hace un tiempo recibí un correo en el que se me invitaba a la presentación de El alma de los árboles, “un libro de divulgación científica que nos habla de los árboles, de su historia natural, del hábitat de cada especie, de cómo han contribuido cada una a la vida de los seres humanos, cómo nos han ayudado a paliar nuestras enfermedades, a construir viviendas y utensilios; cómo, en definitiva, nos han acompañado durante nuestro largo camino sobre el planeta que compartimos con ellos”. Lo firmaba José Casado, de editorial Hedras, quien me daba también el nombre del autor: Miguel Herrero Uceda, Profesor de la Universidad Complutense.

El caso es que por razones varias, e-scribí un e-mail al autor, quien amablemente satisfizo mi curiosidad. «Yo pienso que efectivamente los árboles nos hablan, no con palabras, sino con susurros de hojas y cantos de pájaros. Nos hablan de una naturaleza más allá de lo que abarca la vista, nos hace que nos sintamos miembros del planeta Tierra, en el más bello de los planetas que seguramente conozca la humanidad.

»Para los que se detengan a oír, los árboles tienen mucho que contar.

La soledad era eterna
y el silencio inacabable.
Me detuve como un árbol
y oí hablar a los árboles
Los árboles se olvidaron
de mi forma de hombre errante,
y, con mi forma olvidada.
oí hablar a los árboles
Cuando yo ya me salía
vi a los árboles mirarme,
Se daban cuenta de todo
y me apenaba dejarles

(Juan Ramón Jiménez,
Árboles hombres)

»Si por la propia insensatez del hombre los árboles escasearan o desaparecieran, sería el suicidio de la humanidad y de prácticamente toda la vida terrestre. Yo no quisiera ser testigo de este hecho porque el motor de la vida son las plantas, si no hubiera árboles todo el planeta sería un gigantesco desierto.

»En las tradiciones de los indios Cree del Canadá, se cuenta una profecía que dice: "Sólo cuando hayáis talado el último árbol, envenenado el último río, capturado el último pez, comprobaréis que el dinero no se puede comer"».

Tomen nota, por favor, ciudadanos pariculares y responsables políticos: el medio ambiente hay que cuidarlo como si fuera entero.

Otro correo

Internet es una gran plaza pública abierta a todos los internautas. No ha de extrañarnos, por tanto, recibir mensajes de desconocidos.

«Distinguidos señores.

Tengo el placer de ponerme en contacto con ustedes para presentarles el trabajo de Poliedro Kobold, ente artístico bicéfalo que aúna música, pintura, literatura y formado por Javier G.Entonado (de Kroglie), compositor; Julio A. Pérez (Logarritmo), pintor (...) Sería para nosotros un honor que dispusieran ustedes libremente de nuestro material. Les envío archivos. Atentamente Logarritmo»


Los reproducimos con mucho gusto. Como ven, en la red es fácil hacer amigos.




Acuse de Recibo



A. Perry
Salvar a
Luis XVI

Robinbook

R. McLarty
Una historia en
bicicleta

Alfaguara

P. Prange
La Principessa
Salamandra

A. Ussía
Las canicas, las
"cuquis" y...

Ediciones B



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