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17 de junio de 2005
Lociones, peines y cremas
Pero lo que pusieron al poco no fue un documental sobre la alopecia, causas y consecuencias, ni nada que se le aproximase, sino uno de esos sobre reportajes exhaustivos los hábitos higiénicos, en este caso de las aves, lo cual no dejaba de resultar chocante, dado que viajábamos a bordo de un Altaria. Lástima que la mitad del pasaje, espantada por el titular, hubiese a esas alturas (las de Calatayud, kilómetro más o menos) cambiado el asiento por el traqueteante taburete de la cafetería. Todo lo cual les cuento para que sonrían y se den cuenta de lo importante que es un título, aunque no sea universitario. Alonso Quijano viaja a Colombia Y vuelve, con un acento nuevo. Porque es un viaje de ida y vuelta, el que el hidalgo ingenioso ha emprendido. Y por aquello de la nostalgia y el mal de mar, para estar en buena (inmejorable) compañía, don Alonso cruza el charco en una obra del famoso y nunca bien ponderado grupo de teatro colombiano La Candelaria, al que adornan muchos méritos, no siendo el menor de ellos sus 40 años ininterrumpidos de trabajo creando una genuina dramaturgia de allá. La compañía, que ya visitó España el año pasado, vuelve a partir de la próxima semana en una gira (Alcalá de Henares, Almagro, Zaragoza, Madrid y Canarias) para presentarnos El Quijote de La Candelaria, de Santiago García. Y con tal motivo, el sello Albricias edita dos mil ejemplares de la obra teatral, para que los espectadores se puedan convertir en lectores. Carlos Gutiérrez-Cuevas: compañero Sudaca, prologuista de la obra y editor entusiasmado, me dice que hay una estatua de John Lennon en La Habana en cuyo pedestal se puede leer: "Dirás que soy un loco... pero no soy el único". Frase que a él le va como anillo al dedo, y a Alonso Quijano, como un guante. Intensa semana
Histéricos con la novela histórica El filón se nos antoja ilimitado, pero minas más suculentas se han agotado. La novela histórica, ese El Dorado editorial, tienta a todos, incluso a casas que, en principio, no parecían interesadas o propicias. Robin Book, por ejemplo, que inaugura línea con Salvar a Luis XVI, de Anne Perry, autora a la que aquí y hasta ahora identificábamos sobre todo con Ediciones B (que la paseó por la última Feria del Libro madrileña). Me cuentan que... En uno de los últimos consejos de Gobierno de la de Universidad Autónoma, el rector Ángel Gabilondo regaló a todos los consejeros un ejemplar de Perdón, imposible, esa guía para una puntuación más rica y consciente que nos ofrece José Antonio Millán. No sé si el señor rector lo hizo porque el libro le había gustado mucho o porque el sistema de puntuación (y no me refiero a las notas que ponen) de sus colegas deja mucho que desear. Y me temo que seguiré sin saberlo... La Cenicienta catódica
David Cantero, periodista, había escrito una novela, Amantea, que tuvo que editarse él mismo con esas manitas, vaya, en autoedición. Pero ahora se asoma cada fin de semana a la ventana del Telediario, y una editorial, RBA, ha decidido llegado el momento de recuperar la obra... De paso, el autor engorda su nombre que, en la literatura, es David F. Cantero. Para que luego digan que la caja tonta no sirve para nada... Adioses Rosa Ruocco ha dejado la dirección editorial de Kailas, y desde ya ni Elena Figueras se ocupa del gabinete de prensa de El Tercer Nombre (aunque sigue en Punto de Lectura), ni Cristina Salazar del de Random House Mondadori. Los modos, maneras y razones de cada uno de estos tres adioses son bien distintos, pero... lo que aquí nos queda es desearles a las tres lo mejor. Libros en red Quienes andamos enREDados tenemos querencia por aquellos que hacen de la red su casa, o al menos su segunda residencia. Por eso cuando me piden que visite una página web relacionada con el mundo literario o editorial (lo de tanto monta, monta tanto aquí no aplica, ya saben) lo hago encantada. Y lo cuento más encantada todavía: echen un vistazo a Mono Azul Editora, Editorial El Nadir y, en un registro bien distinto, el blog de José María Barandiarán.
Acuse de Recibo
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