26 de mayo de 2005

Nos tienen en el bolsillo

I

Se celebraba estos días en Madrid el Primer Seminario Internacional del Libro de Bolsillo, foro que algunos (libreros sobre todo) han aprovechado para expresar sus temores ante la avalancha que viene.

Lo menos que se puede decir es que no les pilla de nuevas. Por no remontarnos mucho más allá, situémonos en el año 2001 y en una reunión celebrada en Valladolid, cuando Jorge Herralde enumeró las consecuencias del proceso de concentración editorial. Esto fue lo que dijo: «Premios como tráfico de autores, irresistible ascensión de los agentes literarios, precaria fidelidad de los escritores, superproducción salvaje, frenesí del libro de bolsillo...» [Frenesí. 1. m. Delirio furioso. 2. m. Violenta exaltación y perturbación del ánimo.]

Y hace algo menos de un año, quien esta página firma conversaba con tres editores que lo veían claro: «El libro de bolsillo no había —ni ha— alcanzado aún en España la cuota de mercado que supuestamente debería corresponderle, si comparamos con los datos de otros países como Francia, Alemania o el Reino Unido. En ese sentido [el experimentado en los últimos años] era un crecimiento esperable», me decía Valeria Ciompi, directora editorial de Alianza.

«El crecimiento es evidente desde mediados de los años 90. Puede comprobarse a simple vista: hay más colecciones, ha aumentado el número de títulos, las grandes librerías han abierto secciones exclusivas de bolsillo, etc.», sostenía Santiago del Rey, a la sazón Director Editorial para adultos de Ediciones B.

«Seguramente, lo que la propia lógica del mercado convierte en inevitable acaba siendo efectivamente inevitable. Es lo que ha pasado en España, si bien tardíamente, con el libro de bolsillo, aunque aún quede mucho camino por recorrer», remachaba Juan Díaz, director literario de Debolsillo, quien añadía: «Por los datos que tenemos de otros países en los que el libro de bolsillo tiene una acogida masiva entre los lectores, esas tasas de crecimiento que estamos viviendo en España los últimos años son el preámbulo de la explosión definitiva del libro de bolsillo. Tengo la impresión, si no la certeza, de que esta progresión de la venta del libro de bolsillo ya no tiene vuelta atrás».

Y en eso estamos.

II

Manuel Rodríguez Rivero, en su columna de ABC, comentaba el pasado sábado «la decisión de Ediciones B de lanzar una campaña masiva ("Arrasa este verano" es su eslogan) por la que ofrece toda su colección de bolsillo Byblos (casi dos centenares de títulos con distintas franjas de precio) a 5 euros el ejemplar (y eso sin cambiar el ISBN, es decir, sin variar el tipo de edición)».

En principio, decía, la campaña iba a durar del 20 de mayo al 31 de agosto, y, en su «modesta opinión, y a la espera de dictámenes jurídicos, si se lleva a cabo tal como está pensada podría suponer un auténtico torpedazo en la línea de flotación del precio fijo que, como se sabe, es el mayor garante de la supervivencia de la librería y la edición independiente».

La iniciativa ha sido objeto de polémica y de una batalla de comunicados. Juzguen ustedes mismos:

- Carta de CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros) a los libreros (12 de mayo)
- Carta de B a CEGAL (13 de mayo)
- Carta de B a los libreros (13 de mayo)

III

El cruce de epístolas no ha propiciado un acercamiento.

En B creen que han ganado la batalla. El triunfo se lo proporcionó la primera gran superficie (grandes almacenes, ya saben cuáles) que les dijo “sí, quiero”.

Los libreros, por su parte, desgranan sus quejas y se movilizan.

Desgranan sus quejas

- Es obvio que una editorial puede vender sus libros al precio que quiera; también lo es (debería serlo) que si un libro que hace nada se vendía a tanto, se vende ahora a mucho menos, alguien está infringiendo la ley del libro.

- No es aceptable que les impongan un pedido mínimo de 100 euros. (Otras editoriales lo hacen desde hace tiempo.)

- Si Ediciones B logra sus propósitos, vendrán detrás todos los demás, sobre todo aquellas grandes (Santillana, Random House, Planeta) que tienen sus propios canales de distribución y pueden permitirse perder aquí lo que saben que van a ganar por allá.

- El libro de bolsillo es poco rentable. Si el precio de venta al público es de 5 euros, al librero le corresponde 1,5. ¿Cuántos hay que vender para hacer caja?

- Hay editoriales (Random House, por ejemplo) que utilizan el bolsillo no sólo para recuperar títulos ya publicados o garantizar la pervivencia de los clásicos, sino también para sacar novedades. ¡Ay de los libreros si esa práctica se generaliza!

Se movilizan

- Parece que el boicot está en marcha (habrá que calibrar la repercusión) y hay librerías que ya empaquetan los libros de B para devolverlos.

- La consigna es: estemos vigilantes. Y si las grandes superficies aceptan, denunciemos ante quien corresponda el incumplimiento de la ley.

Por lo demás, los responsables del gremio ya han mantenido reuniones con algunas editoriales para pedirles que no sigan los pasos de Ediciones B. A buen seguro, continuará...

Horizonte negro

Como diría un buen amigo, dejemos de rebozarnos en la negra realidad. ¿Negra he escrito?

Funambulista inaugura en las próximas semanas una Serie Negra (espero que valoren la hábil transición) dentro de su colección LiteraDura. La serie lleva por nombres Mares Negros, y la vocación confesa del equipo editorial habitual es ir publicando thrillers policiacos de mucha calidad para un público heterogéneo: vaya, que lo lea todo el mundo, no sólo los fanáticos del género.

Su deseo es que el primero número de la colección, ese botón que ha de servir como muestra de sus buenas intenciones, en El leopardo de la medianoche, título tras el que se esconde The Caterpillar Cop (1971), del novelista sudafricano James McClure, obra publicada en los peores momentos (no creo que los tuviera buenos) del Apartheid.

McClure (atención fans: vendrá a la Semana Negra) es una auténtica institución para los amantes de la novela negra a la par que política. Baste para demostrarlo recordar que la pareja protagonista de casi todos sus libros está formada por los detectives post coloniales e interraciales: el teniente Kramer y su ayudante, el sargento zulú Mickey Zondi. La historia que protagonizan en esta entrega arranca cuando aparece el cadáver mutilado de un niño afrikáner en un calvero a las afueras de la ciudad de Trekkesburg. Lo terrible del infante es que pertenece a una asociación supremacista infantil, los "Leopardos de la Medianoche", que colabora con la policía.

Por ahí van los tiros... perdonen el chiste fácil. Me cuentan que Mares Negros acogerá también Concierto para disparo y orquesta: una novela de gángsteres, de Mario Lacruz, autor del que además recuperarán en otoño un título que, probablemente, fue el precursor de la novela negra española: El inocente.



Acuse de Recibo



A.J.A. Symons
En busca del
barón Corvo
Libros del
Asteroide

B. Ninh
El dolor de
la guerra

Ediciones B

R. Bajwa
El vendedor
de saris

Salamandra

A. Lafiti
Aún, después de
tanto tiempo

EntreLibros



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