19 de mayo de 2005

Mucho más que ingenioso: El Hipjote

No hay errata en el título, aunque parecerlo pudiera. Radio 3, de Radio Nacional de España, atenta siempre a lo que importa y a los tiempos que corren, prepara una buena: el 17 de junio, y en la escalinata de la Biblioteca Nacional, un espectáculo en el que pretenden rescatar la esencia rebelde del personaje de Cervantes y mostrársela al mundo en una versión hip hop.

Gracias a la asesoría literaria de Luis Antonio de Villena, la asesoría musical de Frank T (Franklin Tshimini Nsombolay, productor de origen congoleño, uno de los reyes del hip hop patrio) y la asesoría coreográfica de Daniel Pannullo (especialista el break dance), Alonso Quijano entrará en una nueva dimensión decorada por graffiteros de renombre, entre ellos, Suso 33, que ha logrado colgar ya sus trabajos en las salas de arte. Que nadie se asuste: los graffittis serán proyectados, que no pintados, sobre la fachada de la venerable institución a cuya responsable, Rosa Regàs, adivino regocijada ante la perspectiva sonora y visual.

Y el espectáculo, como mandan los cánones, continuará, entre otros escenarios, en el de Almagro. Al loro, colegas.

Sabina se escribe con B

Joaquín desveló hace nada que su nuevo disco se titulará Números rojos y girará en torno a asuntos de introspección y meditación, porque se dice "jubilado" de las giras después de la enfermedad que mermó sus cuerdas vocales y le alejó de los escenarios. Música sí, pero con calma...

Lo cual no significa que no tenga otros proyectos rondándole el magín. Todos sabemos que al cantante le priva la escritura, y que es uno de los escasos Midas del panorama editorial español. Visor vendió sus sonetos Ciento volando de catorce como rosquillas, y Temas de Hoy sigue sacando partido a su Con buena letra, nacido de unas negociaciones que inició Carmen Fernández de Blas... quien ahora lo ha fichado para Ediciones B.

Con ese sello, Joaquín sacará (y esperan llegar a la Feria, aunque sea a las postrimerías) una antología de los versos que publica en Interviú. Como ocurre en la revista, el título será Esta boca es mía, y las ilustraciones las pondrá Otero.

Sherlock Holmes no estuvo aquí... o sí

«España, julio de 1938. La Guerra Civil dura ya dos años y parece decantarse inevitablemente hacia el bando nacional. Anticipándose a la victoria de los insurgentes, el gobierno británico envía a lord Phillimore como embajador oficioso a la corte de Franco en Burgos. Formando parte de su séquito se encuentra una figura inesperada que se hace pasar por su mayordomo y que no es otro que el genial detective Sherlock Holmes.

»Cuarenta años antes, un pariente de lord Phillimore se vio implicado en uno de los poquísimos casos que la brillante mente analítica de Sherlock Holmes no consiguió resolver. Aprovechando la designación de Phillimore como representante británico en la España nacional, Holmes sale de su retiro para obstaculizar las actividades de la Alemania nazi en nuestro país, resolver el mayor desafío de su carrera y luchar por última vez contra las fuerzas del mal y la destrucción.

»En su empeño contará con la ayuda del joven Hudson, sobrino de su antigua ama de llaves en Baker Street, y con la de un elenco de personajes que va desde Rick Blaine (antes de abrir su famoso bar en Casablanca) hasta el alucinado escritor H. P. Lovecraft, pasando por Robert Capa, Jorge Luis Borges, George Smiley y hasta el mismísimo Winston Churchill».

Parece una locura, y puede que lo sea, pero Rodolfo Martínez, reciente ganador del Premio Minotauro 2005 con una novela de intriga esotérica, Los sicarios del cielo, lo intentó ya hace un tiempo (Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos, Premio Asturias) y le salió bien. Ahora, como entonces, el autor asturiano, publica con Bibliopolis. ¿Quién sabe? Tal vez con Holmes luchando en el bando de la República, nuestro futuro hubiera sido distinto.

De todo un poco

La proximidad de la Feria del Libro se nota, sobre todo, en la acumulación de presentaciones. Madrid, ciudad siempre saturada (y no me refiero al tráfico), es estos días escenario de hasta seis puestas de largo diferentes a la misma hora, lo cual preocupa a las editoriales, que no logran captar el interés de unos periodistas por lo demás desbordados: llegan cuando el acto ha comenzado, y se van antes de que termine. No soy inocente de estos pecados, así que aunque ustedes no lo escuchen, quiero que conste que estoy entonando a pleno pulmón un sentido mea culpa.

No obstante, en este tráfago he tenido la oportunidad de escuchar dos testimonios que dan fe de la fuerza no siempre —mejor sería escribir no sólo— literaria de la literatura: el de José Luis Olaizola y el de Carlos Balmaceda.

Olaizola, que acaba de publicar Diario de un escritor (JdeJ), hizo en la presentación un repaso de los “amigos famosos” a los que ha encontrado a lo largo de su vida. Anson incluido, aunque el retrato que de don Luis María bosqueja no le queda muy elogioso que digamos. El caso es que Olaizola presume de ser “el autor español más traducido al tailandés”, y sin cobrar ni un duro por los derechos de autor. Su “agente” tailandesa es una hispanista que le pidió sus libros y que, tras convertirlos en éxitos editoriales, emplea el dinero recaudado para obras sociales.

Balmaceda editó, junto a su hermano Óscar, varias obras Guía Fantástica de Mar del Plata, Cuentos y leyendas de Buenos Aires y Guía de trucos y secretos para contar historias entre otras, que fueron íntegramente donadas a bibliotecas escolares y populares de la provincia de Buenos Aires.

Por cierto que el argentino, que acaba de publicar en Roca Manual del caníbal, espera el veredicto de la editora, que estudia la posibilidad de sacar una obra anterior, La plegaria del vidente, en la colección de bolsillo que está a punto de estrenar.

¡Albricias!

Al cabo de una peripecia digna de los tiempos del e-mail, recibo este correo que paso a reproducir:

Yo, que no soy más que un pobre españolito de a pie me siento confundido al recibir un mensaje de alguien desconocido para mí. Pero, no obstante —la curiosidad perdió al gato—, he ojeado la información que en la portada ofrecéis. Bien está, lo que bien se empieza —y no quiero hacerme eco aquí del refrán que tiene un final menos feliz—, y descubro noticias interesantes sobre publicación de libros.

Leyendo, leyendo, llego a la reseña de un libro publicado por la editorial Albricias. ¡Bonita palabra! Yo, en mi humilde aportación, quisiera daros otra definición, que además se ajusta a algunos de los textos que exponéis como ejemplo de uso del vocablo. Me refiero, sobre todo a textos escritos durante el siglo XVI y XVII (Lope, Quevedo, Cervantes, etc.). Cuando comprobéis mi definición, creo que entenderéis mejor el significado de esos textos.

Trabajo en Correos, estudiando y escribiendo sobre su historia. Aunque en este momento no puedo daros la cita exacta del Quijote donde se hace mención a las albricias, os aseguro que existe, y existe con el significado siguiente: Albricias, eran las dádivas, generalmente pecuniarias aunque también podían ser de otra naturaleza, que se le daban a aquel o aquella —por supuesto— que llevara, trajera o notificara buenas noticias o nuevas. En el mundo postal, por lo tanto, aquellos correos que transportaban cartas que transmitían buenas noticias, ya fueran a particulares o de carácter oficial, reclamaban que se les dieran albricias, como recompensa por transportar mensajes dichosos.

Que de ahí, albricias también signifique alegría, entusiasmo, felicidad, es lógicamente una consecuencia de lo que os expongo. De hecho, los primeros diccionarios de la Real Academia Española, allá a finales del siglo XVIII, así definen a la palabra.

En fin, sin solicitar vuestras "albricias" pero compartiéndolas con vosotros, os felicito por vuestra labor en aras de la cultura, algo tan importante para todos y a veces un bien tan escaso y reprimido. Ya sabéis, que cuanto más sepamos, más peligrosos seremos. Un abrazo, Pedro.

Otro para ti. bienvenido a la familia de los Divertinos. Y recuerden que si quieren información de Editorial Albricias, donde nuestro compañero Carlos Gutiérrez-Cuevas ha publicado su libro Gestión del Conocimiento en la Práctica, pueden solicitarla pinchado aquí.



Acuse de Recibo



R. Gómez
de la Serna

Disparates y otros
caprichos
Menoscuarto

A. Sarabia
El retorno del
paladín

Ediciones B

A. García-Pelayo
¡Buenos días,
energía!

Grijalbo

K. Baiev
El juramento
EntreLibros



eorue@divertinajes.com
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