12 de mayo de 2005

Suma ¿y sigue?

A finales de abril, fue presentada la novela La llave maestra, de Agustín Sánchez Vidal, el primer título de la nueva editorial Suma que nace —nos explicaron— con la intención de publicar novelas de todos los géneros destinadas a un público muy amplio, tanto de España como de Hispanoamérica. En plata: la nueva editorial se dedicará a buscar ese grial editorial que hemos dado en llamar «el best seller de calidad».

Al poco, recibíamos una notificación en la que senos indicaba que Suma de Letras dejaba de ser Suma de Letras y se convertía, oficialmente, en Punto de Lectura, denominación de una de sus colecciones por la que, gracias a una arraigada sinécdoque, muchos ya la conocían.

Parecía evidente que Santillana ha echado mano de lo que tenía más... a mano, y en lugar de buscar una denominación novedosa, ha recuperado una que le resultaba de poca utilidad. Pero, el nombre esconde algo más.

Esconde una historia que arranca hace aproximadamente un año cuando en el grupo alguien piensa que estaría bien crear una línea de best sellers, similar a la colección Alfaguara Extra («Gran literatura para todo tipo de lectores con énfasis en las obras de calidad, tanto las escritas en español como las que vienen avaladas por la crítica y el público de otras áreas lingüísticas»). Y también, que estaría mejor que esa nueva colección la gestionara (trade y bolsillo) Suma de Letras.

Pero el proyecto tal y como se había concebido se fue al garete, quizá porque Punto de Lectura, con sus pequeñas dimensiones, no tenía capacidad para asumir el reto. El resto ya lo conocen...

Nos visitan

«Anne Perry es hoy una de las productoras de novela negra más prolíficas y menos discutidas, aunque su éxito de ventas no vaya acompañado de la rendición de la crítica, tan obsequiosa con otros autores "de qualité" harto más previsibles y que han demostrado mucho menos que Perry en todos los sentidos», escribió Federico Jiménez Losantos.

Sirva el apunte, caprichoso como todos, para introducir a una de esas «damas del crimen» de las que los estudiosos de la cosa editorial tanto hablan, sobre todo cuando son británicas y nos recuerdan tanto y tanto a la Señorita Marple. Contribuye a su leyenda el que viva bastante apartada de lo que aquí, gracias a Fray Luis de León, llamamos «el mundanal ruido».

Lo cual no significa que siempre huya de él. Ediciones B la ha invitado a visitar nuestro país en las próximas semanas, y estará en Barcelona y en Madrid.

Por cierto, que en B siguen produciéndose cambios. Cuqui Weller, que aterrizó en la casa hace poco procedente de Lengua de Trapo, abandona el departamento de prensa y se incorpora al equipo editorial.

Émulos de García Márquez

Quizá lo recuerden... «Me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una».

Fue en Zacatecas, en la apertura del Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, y las ideas del Nobel colombiano crearon una formidable polémica.

¿Qué hubiera sido de la lengua de Don Quijote si hubiéramos aplicado los criterios de Gabo? Alguien ha hecho circular por Internet un manifiesto (manifiestamente guasón) que responde en parte a esa pregunta. Podrán disfrutarlo pinchando aquí.

¿Un filón?

En estos días fueron presentadas en sociedad las obras que han obtenido los premios Narrativa y Ensayo de Caja Madrid, ambos en su tercera edición y ambos publicados por Lengua de Trapo.

El de narrativa, lo sabrán ya, fue para Jaime Miranda Córdova con No he venido aquí a hacer amigos. Desventuras de un consultor IT; el de ensayo, para Remedios Zafra Alcaraz gracias a Netianas. N(h)hacer mujer en Internet.

Me detengo en este último porque puede indicar el nacimiento de una suerte de subgénero (exagero un poco, qué quieren, es mi naturaleza) en nuestro país: el de libros que exploran las relaciones entre féminas y nuevas tecnologías. Aguilar tiene a punto de caramelo Las mujeres y las tecnologías de la información. Internet y la trama de nuestras vidas, de Cecilia Castaño. A ver cuánto da de sí.

¡Y aún hay más!

Hace un par de semanas comenté la contradicción ortográfica y de tratamiento que supone el que, en los carteles de las zanjas y otros accidentes orográficos madrileños, pongan: "Estamos trabajando por tu ciudad. Perdonen las molestias".

No soy la única persona sensible a esta falta de criterio. Ni tampoco la que más se fija:

«Buenas tardes. Lo peor de la frasecita no está ahí, en ese cambio de tratamiento tan repentino. Diríase que la segunda frase pide disculpas por la primera —me hace notar un lector, Fernando López—. Todavía quedan carteles en los que como un vergonzoso fantasma aparece una tilde encima de la "u": “Estamos trabajando por tú ciudad. Perdonen las molestias”. En resumen, toda una frase llena de indecisiones y despropósitos... pero, ¿no es lo que refleja la ciudad con tantas y tantas zanjas abiertas?».

Y no tengo nada más que añadir.





Acuse de Recibo



L. Saabye
Christensen

El hermanastro
Maeva

A. Potoski
Hotel Amistad
Demipage

VV.AA.
Historias mágicas
y verdaderas

JdeJ

C. Buarque
Budapest
Salamadra



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