28 de abril de 2005

La galaxia se mueve

Y no, no me refiero a George Lucas y sus sagas en orden inverso.

Me refiero a una editorial nueva, que tiene fecha de nacimiento prevista: el bang, no sé cuán big, de Libros del Asteroide será el 23 de mayo, día en que pondrá a la venta sus dos primeros libros.

"Libros del Asteroide —me cuenta Luis M. Solano, su creador y socio único— nace de la convicción de que sólo el paso del tiempo puede juzgar la calidad de una obra de arte, y pretende aprovechar el conocimiento generado por años de críticas y lectores agradecidos para ofrecer al lector español la mejor literatura de los últimos sesenta años. Nos centraremos en la edición de libros fundamentales de la literatura occidental no disponibles en castellano; se tratará en su mayor parte de libros inéditos en castellano aunque también se recuperarán títulos no disponibles. Se publicarán sobre todo novelas, pero sin olvidar un espacio para el no ficción de calidad (memorias, biografías, ensayos literarios, historia, etc.)".

Los dos primeros libros serán En busca del Barón Corvo, de A.J.A. Symons (con prólogo de Juan Manuel Bonet), y A la caza del amor, de la la inglesa Nancy Mitford (con prólogo de José Carlos Llop). De En busca del Barón Corvo hay una edición del 82 en Seix Barral, pero A la caza del amor está inédita en castellano. El deseo de Solano es publicar en lo que queda de 2005 seis títulos, y en 2006 sacar al menos uno al mes.

Asegura el editor que la idea de Libros del Asteroide lleva tiempo gravitando en torno a su cabeza, aunque el inicio "oficial" de la aventura se produjo en julio del año pasado cuando dejó el Grupo Planeta, donde había estado trabajando los últimos cuatro años (dos como director de Veintinueve —el proyecto de libro electrónico del grupo— y otros dos como director de marketing y ventas de Planeta Directo), para ponerlo en marcha.

Todo lo cual les cuento para que lo sepan y se interesen: quien pone en marcha un proyecto así merece toda nuestra atención.

A propósito...

...de En busca del Barón Corvo. Hace unos años, ustedes lo recordarán, Juan Manuel de Prada publicó En busca de Ana María Martínez Sagi, título que remitía (sigue haciéndolo) a la obra que ahora recupera Libros del Asteroide. De Prada, además, evocaba en el prólogo el ensayo biográfico de A.J.A. (Alphonse James Albert) Symons (1900-1941), del que utilizaba también un comentario sobre el trabajo del biógrafo como epígrafe. Seguro que el infante Juan Manuel es de los primeros en buscar la novedad de mayo...

Feria del Libro, no del bricolaje

Durante años, la primera tarea de quienes (libreros, editores y allegados) plantaban caseta en la Feria del Libro madrileña fue rehacer, con esas manitas, sus casetas: adecuar el mostrador, rediseñar las estanterías... Y luego estaba el numerito del toldo: para subirlo y bajarlo, necesidades ambas imperiosas en una temporada —finales de mayo, principios de junio— dada a los excesos calóricos y pluviométricos, había que echar mano de la socorrida banqueta para, a mano, estirarlo o recogerlo.

Ya no. Me cuentan que los expositores que no son manitas respiran aliviados tras comprobar que el nuevo modelo de caseta (otros prefieren llamarlo stand pero, qué quieren, una tiene principios) ofrece un mostrador elevable para, con la inclinación adecuada, servir de expositor para los libros; unas estanterías adecuadas a los artefactos (de nuevo libros) que deben alojar; y unos toldos con brazos laterales articulados que harán posible proteger a libreros y libros (again) sin necesidad de recurrir a ayudas externas o prótesis...

¡Ah! Además, el nombre de la librería, editorial o similar ya no figurará sólo donde figuraba (arriba) sino que aparecerá también en el frente de abajo. No me gusta exagerar, pero leído lo escrito pueden ustedes exclamar conmigo: El futuro nos visita.

Momento Aída

Pues sí... Aunque el ombliguismo no es un ejercicio muy recomendable, hay instantes en los que una se siente banda sonora de teleserie de éxito y proclama a los cuatro vientos: "Ya era hora, ahora me toca a mí".

En realidad a nosotras: Sara Gutiérrez, la viajera de Divertinajes, y quien este Círculo aspira a iluminar sacamos libro. Padres e hijos. La herencia del éxito, se titula, y lo edita Ediciones B. Son conversaciones con 34 elementos tomados de 2 en 2, 17 entrevistas a otras tantas parejas integradas por padres e hijos varones que se dedican a lo mismo: Luis y Enrique del Olmo (periodistas), Alfonso y Juan Bosco Ussía (escritores), Vicente y Eduardo Verdú (periodistas y escritores), Vicente Haro y Quique San Francisco (actores) , El Niño de la Capea y El Capea (toreros) , Miguel y Pepe Reina (futbolistas), Ángel y Pablo Nieto (motoristas), Cándido y Cándido Conde-Pumpido (fiscales), Marcos y Carlos Eguizábal, José y Jacobo Cosmen (empresarios), Luis y Luis Fernández-Vega (médicos), Gustavo y Gustavo Bueno (filósofos), José y José Carlos García (cocineros), Victorino y Vistorino Martín (ganaderos), Moraíto Chico y Diego del Morao (guitarristas), Juan y Pablo Genovés (artistas), y Antonio y Juan Manuel Bonet (especialistas en arte).

En el prólogo escribimos: "Nos interesaba indagar en las auténticas motivaciones de esos hijos que han seguido los pasos de sus padres, determinar qué había detrás de esa decisión, en apariencia cómoda, aunque luego no siempre resulte tan placentera y las causas raíces se revelen todo menos obvias. ¿Sometimiento, admiración, resignación, competitividad? ¿Es una cuestión genética, es más fácil ser bueno en algo si tu padre ya es bueno en eso? ¿Es una cuestión de educación, no hay mejor maestro que el que enseña en casa? ¿Es el resultado ineluctable del deseo paterno de proyectarse en los hijos, de dejar rastro de su paso por esta tierra?".

Para nosotras, cada encuentro fue un privilegio. Ojalá hayamos tenido la habilidad imprescindible para hacérselo sentir así a quienes, ahora, emprenden la lectura. Porque si para escribirlo contamos con los padres e hijos mencionados, para lograr que sea un éxito contamos con las familias de los "retratados", las nuestras propias y con todos ustedes.

Puntuemos y puntualicemos

Hace unos días se presentó en Madrid el libro de José Antonio Millán Perdón imposible (Círculo de Lectores), un libro que nos ayuda a intentar dominar esos "pequeños signos" (de puntuación, claro) a los que apenas se les presta atención pero que, bien usados, facilitan la comunicación por escrito y evitan equívocos. Quizá sepan ya que el título del libro se inspira en una anécdota atribuida a Carlos V, aunque también se cuenta de otros reyes. En una ocasión le pasaron al emperador a la firma una sentencia que decía así: "Perdón imposible, que cumpla su condena". Carlos V se sintió magnánimo y antes de firmarla cambió la coma de sitio: "Perdón, imposible que cumpla su condena"; y ese pequeño signo cambió la suerte del condenado.

Viene este recordatorio a cuento de la carta que José Carlos Plaza, director teatral de renombre, dirigió a los invitados a la "ceremomia" (no hay error: fue un tostón. ¿Cómo se puede homenajear a los mejores músicos del año quitándoles todo el protagonismo?) de los Premios de la Música para pedirles, entre otras cosas, que no agradecieran los premios que se les podían dar, vaya, que recogieran el pedrolo de boliche y, hala, puerta. Como apuntó la mujer de uno de los ganadores silentes, la norma sólo fue rota por Bebo (Valdés) y Bebe. Pero vuelvo a la misiva porque hacía tiempo que no leía una tan descuidada: reparte las comas al tresbolillo, empieza dirigiéndose a "vosotros" y acaba dando gracias por "tu comprensión", abre los signos de admiración... y luego los abre de nuevo. No es mortal de necesidad, pero sí sintomático, y desalentador: si los prohombres de la cultura escriben asín, qué no harán ágrafos y semovientes. Si les apetece leerla, pinchen aquí.



Acuse de Recibo



L. Torrado
Photobolsillo
Vol. 54

La Fábrica

J.M. García
Hernández

Desenmascarar
a Kavarokios

Menoscuarto
Premio Tristana
de Novela Fantástica
2004

J.M. Matilla
El corazón
manda

Roca Editorial

A. Kavan
Hielo
El Nadir



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