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30 de marzo de 2005
Ramona toma la palabra (escrita)
Pasaron los años, y Alejandro Amenabar vino a romper silencios y remover conciencias, y los rasgos de Ramona empezaron a fundirse en nuestra malbaratada cabeza con los de Lola Dueñas. Al poco, Ana Rosa consiguió eso que los enterados llaman un scoop, vulgo exclusiva: Ramona confesaba (no sé si el verbo es el adecuado, sospecho que no) justo después de que su ¿delito? prescribiera. Ahora, y por invitación de Temas de Hoy (cuyo seguimiento de la actualidad es digno de periodistas pegados al día a día) Ramona Maneiro convertirá su peripecia en libro, tarea en la que recibirá la ayuda de un periodista que ordenará los recuerdos. Era el último paso, lógico imagino, visto lo visto, leído lo leído. No tendremos que esperar mucho para saber si Ramona Maneiro está a la altura de su personaje. Lem
De hecho, no solo con los nazis, sus métodos y sus motivos. Les brindo este párrafo de la segunda parte del libro (que no tiene nada que ver con laprimera: léanlo y lo comprenderán): “Como es sabido, no hay nada que loseditores teman tanto como editar libros, porque ya está en plenavigencia lallamada Ley de Lem (‘Nadie lee nada; si lee, no comprende nada; si comprende, lo olbvida enseguida’) debido a la habitual falta de de tiempo, la oferta excesiva de libros y la publicidad demasiado perfecta”. Pues eso.
Inspirado lejanamente en la línea que, en Francia, utiliza Sabine Wespieser, casi cuadrado, prieto de beige, papel...en fin, no quería describir el artefacto, sino comentar la tendencia: incluso aquellas que al principio no caen en ello se dan cuenta de que para leer utilizamos todos los sentidos, no sólo la vista: los olemos, los tocamos, incluso si me apuran los oímos (al pasar las hojas) y los gustamos (y no se crean que yo soy de las que se chupan el dedo). Una última cosa: El Funambulista se catalaniza. Inaugura colección, Lletraferits (Letraheridos), y la presenta con la traducción de Gaudí, la obra de Mario Lacruz (padre de Max, editor funambulista en jefe) que en castellano publicara Ediciones B. No es la primera editorial madrileña que prueba suerte en la lengua de Maragall (el abuelo, ¿eh?), prueba evidente de que catalano-leyentes leen y responden. ¡Albricias! El nacimiento de una editorial es siempre motivo de alegría; si además ese proyecto es fruto del entusiasmo de un compañero, la satisfacción es doble.
No soy experta en la cuestión, así que dejo hablar a alguien que sí sabe, Paloma Portela, de la CNMV: “Complejo, original y agudo. La profundidad de los modelos propuestos expresa un brillante sentido crítico e incita a una lectura que forma y divierte al mismo tiempo”. Si quieren más información, pueden solicitarla pinchando aquí. En lo que a mí respecta, sólo me queda desearle a Carlos lo mejor. Y pedirle que, en Divertinajes, no deje de contarnos el vivir cada día de la Dulce Compañía... Felicidades
Casi de manera simultánea, ya lo comenté hace unos días, sale a la calle Eñe, la nueva apuesta cultural de La Fábrica. La portada y los dibujos interiores de su primer número, dedicado a La Noche, son de... Eduardo Arroyo. No es que yo tenga nada contra el señor Arroyo, faltaría más, pero, digo yo: ¿no hay más artistas en este país? Sí hay quinto malo
No lo tengo en mis manos, ¿eh? El texto, escrito en copto dialectal, la lengua de los cristianos de Egipto, está en poder de la Fondation Maecenas para el arte antiguo, sita en Suiza. Su director, Mario Jean Roberty, ha declarado que lo han sometido a la prueba del carbono 14, que es como la del algodón pero en tecnología punta, y los resultados son indiscutibles: “es aún más antiguo de lo que pensábamos”. Lo cual significa que pudo haber sido escrito cualquier día de cualquier mes de los siglos III, IV y V después de Cristo, pero no tan antiguo como algunos temían... Vaya, que difícilmente hubiera podido salir de la mano del apóstol que traicionó al hijo de Dios, a no ser que el avieso Judas, además de traidor, fuera inmortal y su suicidio, una pamema. La leyenda del evangelio en cuestión data de mediados del siglo II. San Ireneo, obispo de Lyón, publicó un texto denunciando las herejías, sobre todo la del Evangelio según Judas. En el concilio de Nicea (año 325) la Iglesia oficial dijo que, a nivel de Evangelios (también podía haber puesto: en lo que se refiere a Evangelios), con cuatro era más que suficiente, y de la misma, prescindió de otros 30 que rondaban por ahí. La cosa es que el texto en poder de la Fundación Maecenas
podría aparecer publicado, en francés y en alemán,
en menos de un año. De momento, el avispado Monsieur Roberty
no parece dispuesto a soltar prenda.
Acuse de Recibo
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