9 de marzo de 2005

Arte del mal

Se ha hablado y escrito bastante sobre esa exposición, El mal. Ejercicios de pintura cruel (Palacete de la familia Stupinigi, a las afueras de Turín), que refleja el concepto que del mal han tenido los artistas a lo largo de varios siglos. Lo más llamativo: los menores de 14 años sólo podrán recorrerla si van acompañados de adultos, ya que la visión de algunos cuadros puede afectar a su sensibilidad.

Puede que la exposición guste o no, y que tenga o no tenga éxito, pero nadie dudará de que las obras allí expuestas son obras de arte. La representación del mal y sus alrededores ha permitido que creadores como Antonello de Messina, El Bosco, Tiziano, Caravaggio, Rubens, Edvard Munch, Egon Schiele, Francis Bacon, Picasso o Warhol sacaran lo mejor de sí mismos en tanto que artistas.

Cuando leí lo que en esta muestra se ofrecía, me vino a la cabeza una polémica surgida hace algo más de un año cuando el conseller de cultura valenciano, Esteban González Pons, aseguró, tajante, que “La violencia nunca puede ser poética”. Lo dijo a propósito de una exposición organizada en el Espai d’Art Contemporani de Castelló, Tinieblas. Poéticas artísticas de la violencia, comisariada por Manuel García, a la sazón director del centro. Y aunque el mismo González Pons aseguró: “no vamos a censurar nada”, lo que ocurrió desmintió sus ¿sinceros? propósitos.

“Flaco favor hace la notoriedad a una exposición si ésta es alcanzada no por la calidad del proyecto sino por injerencias políticas”, empezaba su crítica José Luis Clemente en El Cultural, antes de recordar que ya en 1999, el mismo centro había ofrecido al público A sangre y fuego. Imágenes de la violencia en el arte contemporáneo. Y en una crónica escrita en la revista Tiempo, José María Goicoechea se preguntaba: “Habrá que descolgar Los fusilamientos de La Moncloa, de Goya, del Museo del Prado? ¿Retirar de las librerías La Araucana, de Alonso de Ercilla, la crónica sangrienta de la conquista de Chile? ¿Prohibir la exhibición del documental Bowling for Columbine, de Michael Moore, ganador de un Oscar?”. O, podríamos añadir, La naranja mecánica, o..., o..., o... (rellenen ustedes mismos los puntos suspensivos).

Las polémicas no son malas per se, pero las polémicas cazurras sí son nocivas, sobre todo si se politizan. En fin...

De tal palo...

(No es original, lo sé, pero, ¿qué quieren?)

Recibo una nota de prensa de Siruela en la que se anuncia la aparición del libro Figuras del destino. Mitos y símbolos de la Europa Medieval, un libro que “permite el encuentro del lector con aquellas historias que adquirieron forma escrita en la Europa medieval, antiguos mitos surgidos de un fondo pagano, céltico y germánico que grandes escritores de los siglos XII y XIII, franceses y alemanes, consideraron dignos objetos de escritura y reflexión”.
Y que “propone una nueva lectura de la novela artúrica en la que las voces y acciones de sus personajes han sido restauradas para un oído y una visión actuales: Lancelot ante la carreta, Tristán ante la copa que contiene el filtro del amor, y Perceval ante la súbita aparición del castillo del Grial, son las tres figuras analizadas, que abren tres posibles vías, definidas como sacrificio, amor y búsqueda”.

La autora es Victoria Cirlot (Barcelona, 1955), una profesora de literatura medieval y comparada en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra que ha realizado numerosas traducciones de obras de la literatura medieval, entre las que destacan Perlesvaus o El Alto Libro del Graal, o Vida y visiones de Hildegard von Bingen. Obviamente, Victoria es hija de su padre, Juan Eduardo Cirlot, de quien la misma Siruela ha editado el Diccionario de símbolos (1997) y Bronwyn (2001). Pues eso...

Doblete

Alfredo Urdaci, tras sacar su versión de los hechos, léase, Días de ruido y furia. La televisión que me tocó vivir (Plaza&Janés), tiene ya en las librerías El cónclave (Planeta). “Toda la verdad sobre cómo se elige un papa”, nos prometen. Mira tú que si es cierto...

Inquietante

Lo es, y mucho, el hecho de que el director de Kinsey, película en la que se narra la vida de Alfred C. Kinsey (uno de los pioneros en abordar con rigor, hace medio siglo, el estudio de la sexualidad humana) se llame Bill y se apellide Condon.

Idea

Échenle un ojo, mejor los dos, a la página web de UQM Ediciones, siglas que ocultan un nombre de “espanto”: Uy, Qué Miedo.

Hay algo provocador en el hecho de presentarse diciendo que “hay que quitarle trascendencia al libro. Que un libro sólo es un conjunto de muchas hojas de papel escrito que sirve para muchas cosas pero, principalmente para entretener. Para divertirse leyendo. Pensamos que hay que desacralizarlo e intentar acercarlo lo más posible al lector”.

Dicho y hecho: se reclaman inventores del “Libro de Consumo Rápido. El LCR”. Otros lo hacen, ellos lo reivindican. Y dan un paso más: “Editamos el LCR porque ya no basta con tener TV en las habitaciones de sus hoteles, por ejemplo. Ahora entendemos que en las habitaciones de sus hoteles es necesario el Libro de Consumo Rápido”. Es decir: ofrecen sus libros dignísimos, pero de leer y olvidar, a los empresarios hoteleros que quieran dar algo más a sus clientes. En la portada, título, nombre del escritor e ilustración; en la contraportada, publicidad del establecimiento en cuestión.

He de decir que los nombres de los autores (Alisares Hurtado, Olivo Cortés, Eduardo de Lácara) de los LCR no aparecen en ninguna enciclopedia... no hace falta que les expliqué el porqué. Detrás del “invento” está un periodista de larga trayectoria, tremendamente aficionado a la copla. No sé si me deja decir su nombre, por lo que de momento lo callo. Mejor aún, ahí van las iniciales: ARM. Ahí queda eso.

Homenaje

Aunque nació en Venta del Obispo (Ávila, España), Mariángeles Fernández Martín tiene un marcado acento argentino que encuentra cabal explicación en este dato biográfico: en 1957, su familia emigró a la Patagonia argentina. Ella regresó a España en 1982, y desde 1997 es editora de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Pero si la traigo aquí no es por su acento, ni por su puesto, sino en su condición de especialista en la obra de Julio Cortázar, que le ha llevado (y no es la primera vez...) a proponernos un seminario para disfrutar de la vida con la lectura de la obra del autor de Rayuela, ente otras. "¿Cómo era... “Quien quiera celeste...”? Pero esto es lúdico. Es la excusa perfecta para empezar a jugar... o seguir el juego”, asegura. Lo que en definitiva nos propone es seguir la huella biográfica en la producción más lúdica de Cortázar merced a la lectura de los cuentos Final del juego y Los venenos, los libros-collage La vuelta al día en ochenta mundos y Último round, y el juego final: Los autonautas de la cosmopista.

Si quieren más información (¡ya llegan tarde!), llamen al Centro de Arte Moderno Gobernador de Madrid (914298363) o e-scriban.



Acuse de Recibo



P. Adón
Viajes inocentes
Páginas de
Espuma

A. Naouri
Padres permisivos,
hijos tiranos

Ediciones B

P. Plasencia
A la mesa con
Don Quijote
y Sancho

Punto de Lectura

W. Mosley
Muerte escarlata
Roca Editorial



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