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16 de febrero de 2005
Misterios sin resolver Es éste un titular que me gusta porque simplifica enormemente las cosas. Y ello debido a varias razones, la primera: dentro (debajo sería más correcto) cabe casi cualquier cosa. Pero sin duda, este apunte-entretenimiento que hago para arrancar bien se merece la etiqueta genérica que lo encabeza. Juzguen ustedes mismos: en las obras públicas del Ayuntamiento de Madrid, los responsables municipales colocan un cartel en el que se puede leer: “Estamos trabajando por tu ciudad. Perdonen las molestias”.
Este nuevo tratamiento, de tú para empezar, de usted para concluir, es (creo) una novedad. ¿Algún indeciso en la sala? ¿No saben cómo dirigirse a sus conciudadanos? ¿O estamos acaso ante una innovación digna de elogio, una suerte de “ustedes-vosotros” versión cocidito madrileño? Si me preguntaran a mí, les diría que prefiero que no me apeen el tratamiento. Pero, qué quieren, en mis tiempos también era de mala educación masticar chicle mientras se atendía al público. Es que yo soy del siglo pasado. Y otro más
En fin, ya disculparán este desahogo, pero es que no saben cómo sienta no ya que no te entre la ropa, sino comprobar que tú misma (yo, a la sazón) no cabes en el probador. Snif. Trotamundos
Es Gloaguen un tipo admirado y controvertido. Protagonista de una success story de las que gustan sobre todo a los estadounideses: empezó desde la nada, alentado por una idea, y ha llegado a estar al frente de un imperio editorial. Es también quizá el autor que más derechos cobra por sus libros. Y eso que hace tiempo que no escribe ninguno... Ventajas de figurar como “director y autor”, es decir, como responsable único y último de todos los títulos de la colección. En Francia, publicaciones tan prestigiosas como Lire han publicado últimamente artículos en los que sacan a la luz los aspectos más sombríos de su apabullante gestión, y subrayan esos errores que las guías no pueden cometer. Una denuncia que coincide con el relanzamiento francés de Lonely Planet, la némesis del Routard. El mercado es jugoso y la competencia feroz. Ya ven cómo está este patio. Un libro luminoso
Es el caso de Viviane Ardevol. Lleva la profesión en vena, no en vano es desciende de un fundador de Editorial Noguer, y en febrero de 2004 puso en marcha EntreLibros de la mano de su marido, Eduard Civit. La suya es, sin duda (y sin desdoro de lo allí publicado), una una editorial pequeña. Lo cual no significa que no tenga voluntad de llegar a mucha gente. Para lograrlo, confían en El Arquero de Luz. Ése es el título de una obra singular, publicada hace ya algunos años por Bernard Tirtiaux, escritor y maestro vidriero, quien nos lleva hasta esa época en la que, con el paso del románico al gótico, la luz empezó a entrar a raudales en las iglesias. Lo que emprendemos con Nivard, su protagonista, es una búsqueda: el reto es dominar la luz, y dominar los colores de la luz. Dice Ardevol que el hecho de que el mismo autor sea un gran maestro vidriero da veracidad a la novela. “Le hice la pregunta a Bernard y me contestó que era muy difícil saber exactamente como ocurrió todo, ya que la mayoría de los vidrieros de la época no firmaban sus obras, lo que dificulta el seguimiento de su recorrido. Si a eso le sumas el paso de los incendios y guerras, la reconstrucción de la historia de un personaje es una ardua tarea. Pero —añade la editora— me comentó que todos los profesionales del tema que habían leído el libro estaban de acuerdo en que pudo ser así”. Por todo ello, la edición española incorpora al final unas fotos en color que pueden ayudar a entender un poco más el mensaje del libro. “La penúltima foto, con los reflejos de la luz a través de una vidriera, nos muestra lo que estaba buscando Nivard. Y acabamos con la foto de la abadía de Saint Jean des Vignes en Soissons, que nos muestra ‘ese ojo abierto contra el cielo’ que es la esencia del libro”. Los libros de la telebasura No somos los únicos que disfrutamos (dejémoslo ahí. O mejor: lean a nuestro jardinero parabólico) de los programas en los que famosos de todo pelaje y jaez se encierran para hablar de ellos mismos y sus circunstancias. En Francia también cuecen habas, y allí donde nosotros tenemos, por ejemplo, La granja, ellos abren, un suponer, La ferme. En ella permaneció ocho días (no sé si porque aceptan a cualquiera o porque la nobleza ya no obliga) el conde Emmanuel Sauvage de Brantes, cronista mundano y sobrino político de quien fuera presidente francés Valéry Giscard d'Estaing. Y tras la experiencia, ha publicado un libro, El espectáculo de la sociedad, con el que —asegura— pretende desvelar los mecanismos perniciosos del sistema. ¡Tremendo empeño!
Y digo yo: ¿qué pensará Isabel Pisano, concursante en Gran Hermanoo VIP, al saber esto? Incluso, cambiando el tiempo verbal, ¿no lo habrá pensado ya? Las cerezas... las otras
Críticos y lectores juzgarán de la calidad de los textos, que yo empiezo a saborear. Lo que me gusta es pensar que cada día son más los escritores que se dejan tentar por las distancias cortas. “El relato, el cuento, no es para mí un género literario de menor bagaje que la novela ni tampoco lo tengo como puente hacia ella. Hasta tal punto lo amo y me imanta que, junto a mis primeros libros, que fueron de poesía, yo escribía cuentos. A la prosa me empujó, más que la lectura de novelas, la de ciertos relatos: Chéjov, Thomas Mann, Dinesen, Pavese, Truman Capote, Cortázar, García Márquez”. Buen panel de profesores para un taller de escritura. Acuse de Recibo
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