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9 de febrero de 2005
Qué cabeza la mía Lázaro Carreter popularizó entre sus lectores un adjetivo: mocosuena, que él utilizaba frecuentemente cuando denunciaba la actitud de quienes traducían palabras foráneas atendiendo más al sonido que a la significación de las voces. “Traducen mocosuena”, aseveraba, no sin razón. Hay quien trabaja mocosuena, atendiendo más a las formas que al fondo. Y es una pena porque la prisa es siempre mala consejera... Fíjense en este texto, que figura en la contraportada de la edición que la editorial La Tempestad ha hecho de la novela El pozo de la soledad, de Radclyffe Hall, y díganme si ven algo raro...
Se han dado cuenta, ¿no? El autor del texto envió al editor algunos párrafos entre corchetes para que el editor decidiera si los incluía o no en la versión definitiva. Y el editor, quizá porque no leyó el texto que le remitían, lo publicó tal cual. Peor aún: el autor del texto sabía que la novela había sido publicada anteriormente en castellano, pero no cuándo, por lo que escribió: “Publicada en España en ...” confiando en que el editor rellenaría los puntos suspensivos. Pero el editor no se dio cuenta de que ahí faltaba un dato. Por cierto: El pozo de la soledad fue publicado en Barcelona por Ultramar el año 1989. Haciendo amigos ¿Se acuerdan de La fiera literaria? Ese grupo de críticos que se consideraban a sí mismos por independientes, y que se consagró cuando el diario La Razón (¡ay, Anson, Anson!) le brindara la posibilidad de publicar en sus páginas. Unos, hay que decirlo, se felicitaron por tamaña osadía: “los mandarines y sátrapas del mundo editorial han encontrado, por fin, la horma de su zapato”; otros, conviene no olvidarlo, mostraron su enojo: La fiera literaria, escribía por ejemplo Eduardo Mendicutti, “ha pasado de ser un panfleto zarrapastroso enviado por correo a una crónica zarrapastrosa publicada en el suplemento cultural del periódico La Razón. Por eso ya van diciendo por ahí que ‘el dueño de La Razón produce monstruos’. O, por lo menos, les echa pienso”.
Se veía venir... Clandestino Baquero publica ya en la mentada página web unas Críticas acompasadas cuya peculiaridad es que el crítico, y cito textualmente, “va efectuando sus consideraciones conforme avanza en la lectura de la obra, señalando el punto exacto (página y frase) donde ha creído advertir una incorrección (o un acierto) y deteniéndose a hacer diversas puntualizaciones cuando alguna frase o alguna escena de la obra así se lo sugiere”.
La “gracia” es que las observaciones vienen puntuadas con expresiones tipo “Espido, alma de cántaro” o, refiriéndose a Rosa Regàs y su Canción de Dorotea, “En esas consideraciones chirles van camino de darle las uvas. Efectivamente, “ésa sería la penúltima noche del año, pero ninguna señal había en el cielo que anticipara el cambio de cifras que traería consigo el año próximo”. Pero cómo que “pero no había”, Rosa, joder, ¿desde cuándo ha habido en el cielo señal alguna de cambio de fecha? Deja ya de hablar por hablar, coño.” Y así vamos haciendo crítica. Y haciendo amigos... ¿Vale la pena ser "políticamente incorrecto"?
Algunos sólo se lo preguntan, y otros se ponen manos a la obra. Me refiero a Germán Sánchez Espeso y El Tercer nombre, provocadores ambos, escritor y editor(ial). Confieso que los libros así siempre me crean un cierto desasosiego. ¿Es necesario poner una tapa de retrete en la tapa de un libro? ¿Hace falta decir que éste es un libro "que te cagas"? Pacata como soy, tiendo a pensar que no. Pero tampoco capté el encanto de Algo pasa con Mary... Antes de seguir, les hago un resumen: un mafiosillo de cuarta que tiene una tienda de mascotas y convence a la mujer de un millonario para que se compre un gorila, con la idea (se va sabiendo hacia el final de la novela) de traer droga en el estómago del bicho. En paralelo, aparecen la amante del mafioso, el novio de ésta, un fiscal corrupto... ¿Humor cutre? Es cierto que tiene un toque culo-caca-pedo-pis. Pero también es descarado y moderadamente iconoclasta, lo cual suma atractivos a la oferta. Como atractiva es la idea de un español que se ha metido en las tripas de una ciudad como NY y ha sabido retratarla con desenvoltura, fijándose en lo menos tópico. Eso por no hablar del regreso de Sánchez Espeso, un Premio Nadal (1978, Narciso) desaparecido que, al cabo de tanto tiempo, encuentra de nuevo quien apueste por él. Queda por saber si es capaz de ocupar con solvencia el hueco "a la contra" que venía reclamando, y que Enrique de Polanco, el hombre que está detrás de El tercer nombre le ha ofrecido. Abrumados No sé ustedes, pero yo me siento un poco sobrepasada ante la avalancha de actos cervantinos, quijotescos y sanchopanzianos que nos sumerge. Además, cuando de centenarios se trata, más aún cuando son tan jugosos como éste, cuesta separar el grano de la paja y determinar qué merece y qué no la pena, dónde hay esfuerzo y dónde sólo oportunismo. En fin, no me voy a poner estupenda pero creo que nos entendemos todo. Tengo sin embargo la intuición de que en el ciclo La España
de Cervantes (8, 15 y 22 de febrero; 1 y 9 de marzo) organizado bajo
los auspicios de la Fundación Santander Central Hispano
y coordinado por Carmen Iglesias tiene su miga. Y lo
digo guiada por la nómina de quienes, al socaire de la conmemoración
del IV centenario de la publicación de la primera parte de El
Quijote, se han prestado a seguir las huellas históricas de
Cervantes: Gonzalo Anes, Francisco
Nieva, Luis Goytisolo, Luis Alberto
de Cuenca, Luis Mateo Díez, Carlos
Castilla del Pino o José Antonio Escudero.
Nombres todos ellos que nos permiten pensar que nadie quiere darnos gato
por liebre... Liebre sin gato Del 8 de marzo al 29 de mayo 2005, el Museo del Prado, en colaboración con la Fundación Winterthur, nos ofrecerá una exposición de esas que hace salivar a expertos y aficionados: Durero. Obras maestras de la Albertina.
Ya lo decía La Biblia en verso: "Nuestro Señor Jesucristo / nació en un pesebre. / Donde menos lo esperas, / ¡salta la liebre!". Sobre libros y jueces
Convendrán conmigo en que llamándose (¡y es nombre de pila! Feminizado, claro) como el santo patrón de los abogados, San Raimundo de Peñafort, dominico catalán que fue abogado antes que santo, era difícil no estudiar leyes... El caso es que la hoy jueza de la Audiencia Nacional que se ha decidido a recopilar las experiencias relacionadas con los malos tratos a mujeres vividas mientras estuvo al frente de un juzgado de primera instancia. WEBcinos Para quienes creemos que la RED es un formidable instrumento de intervención literaria (suena raro, pero nos entendemos, ¿no), es siempre una satisfacción ver que son cada vez más los escritores que se quedan colgados, y felices de estarlo. Nos escriben sugiriéndonos que nos demos una vueltecita por www.casadosolis.com, sugerencia que con gusto trasladamos a todos cuantos nos leen. Acuse de Recibo
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