2 de febrero de 2005

¡Leen!

La Federación de Gremios de Editores de España acaba de certificar lo que los usuarios del Metro de Madrid sabíamos desde hace tiempo: que los españoles leen.

El informe sobre los hábitos de lectura en España durante el año 2004 anuncian, ¡aleluya!, que aumenta tanto el porcentaje de lectores como la frecuencia de lectura (más lectores frecuentes). Por primera vez desde que se realiza este barómetro, el porcentaje de la población que se considera lectora alcanza el 55%, frente a un 45% que asegura no leer nunca o casi nunca. También ha aumentado el uso de las bibliotecas, cuyos usuarios acuden para tomar prestados y consultar libros, más que para estudiar o navegar por Internet.

Cosa distinta es qué leen los españoles que leen, y más de uno se rasgará las vestiduras al confirmar que el triunfador de 2004 fue El Código Da Vinci, otra verdad que a los “metrónomos” nos había sido ya revelada. El debate está servido: ¿lo importante es que los españoles lean o qué leen los españoles?

Los amigos de meterse en camisas de once varas encontrarán tal vez reconfortante topar, en el puesto séptimo de los más leídos, con Don Quijote... claro, que puede ser que con el ingenioso hidalgo pase como con los documentales de La 2, que muchos dicen que los ven porque les gustaría que les gustara verlos. O sea: que quizá la presencia de la criatura de Cervantes en este top 15 obedece más a un deseo del encuestado de proyectar una buena imagen que a su realidad lectora.

Interesante también este dato: en número de libros adquiridos en los quioscos se ha triplicado en el último año.

En fin, lean y juzguen.

Salto con Red

Quienes habitamos en la Red sabemos que es mejor estar aquí que en la cuerda floja... Vale, a veces me pierde la pasión por los juegos de palabras y de ideas. Repetimos.

Quienes habitamos en la Red sabemos que tenemos el medio que nos merecemos. Y no me malinterpreten, porque no es ni un lamento, ni un reproche. Publicar on-line es barato y fácil, por no hablar de lo lejos que nos permite llegar casi sin pensarlo; Divertinajes sería impensable en soporte papel, aunque los contenidos de Divertinajes soportarían sin menguas un cambio de alojamiento.

Y aunque algunos tienen la habilidad de convertir esas virtudes (buena, bonita, barata) en un arma arrojadiza, criticando sin desmayo a quienes abusan de la hospitalidad del world wide web y se dedican a difundir productos de ínfima calidad, por decir lo menos, somos muchos los que sabemos que sólo aquí podemos encontrar otras voces, otros ámbitos.

Hay una página web en la que desde hace tiempo varios autores tienen alojados sus blogs. Allí publican, día a día, apuntes, impresiones, sensaciones, en un diario que tiene mucho de íntimo aunque acabe por ser compartido, no sé, por decenas o centenares de personas.

Una de las firmantes, que se cobija bajo las siglas amqs, lleva allí ya un tiempo, legándonos anotaciones sobre su vida perra. Y sucedió lo inimaginable: “Hace algunos meses, amqs apareció en un destacado sobre weblogs en el cyber pais. Al día siguiente se puso en contacto conmigo una editorial, Aguilar, y me propuso convertir el blog en un libro. Desde entonces, he estado recopilando posts de amqs, y eva braun, y la cosa ha terminado en un diario medio ficticio, de una bloguera que existe de verdad, aunque por culpa del trabajo, lo sea cada vez menos”.

La bloguera existe, sí. Se llama Almudena Montero y, entre otras cosas, es la mano derecha de Javier Rioyo en Extravagario. El libro sale a la venta el 9 de febrero.

El salto

No es Almudena la única periodista que trabaja a la sombra de un comunicador que da el salto al mundo editoriall. Begoña del Pueyo, una esencial en la maquinaria de Protagonistas, alma mater de la batalla que Luis del Olmo y su gente emprendieron hace ya tiempo contra las drogas, sacará (en junio y en Grijalbo) Y si un hijo se droga, un libro que también firma Alejandro Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación. Hay que leerlo.

La dragona molona

Eragon, la criatura del teenager Christopher Paolini, y su dragona Saphira aterrizaron entre nosotros hace algunos meses y, chino-chano, han ido conquistando corazones. Números cantan: Roca Editorial ha vendido, en España, 80.000 ejemplares en castellano y 10.000 en catalán; otros 30.000 libros se fueron a México, y 12.000 encontraron casa en hogares hispanoparlantes de Estados Unidos.

El éxito de éste que lo es, el primer título de la trilogía de El Legado, ha abierto las puertas a la segunda parte: Eldest, donde la aventura continúa. El original llega a Barcelona en abril para su traducción y edición, y estará en las librerías en octubre.

Lo peor de lo peor

El cine español anda siempre de meditación existencial: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuánto nos va a costar?, interrogante este último que quizá se planteen los contribuyentes.

Y mientras los Goya premian las excelencias de esta no sé si llamarla industria cinematográfica, y evitan así (al menos en parte) señalar a los culpables del desastre, los Godoy apuntan con el dedo de acusar a quienes hunden nuestro Séptimo (no me atrevo a llamarlo) Arte (porque no es el caso) en la miseria creativa.

Este año, la película de Javier Cárdenas F.B.I., Frikis Buscan Incordiar ha batido todos los records: ocho Godoys, entre otros, el de peor película, peor actor secundario (Santiago Urrialde), peor director (el citado Cárdenas) y premio FERNANDO VII al peor actor (el mismo).

La producción de Santiago Segura Una de zombis ha conseguido el premio a los peores efectos especiales; y, a juicio de los miembros de la Academia Godoy las peores actrices del año han resultado ser Jaydy Michel por ISI & DISI (protagonista) y Esther Cañadas por Trileros (secundaria ).

Todo eso está muy bien, y hacemos unas risas, y tal, y cual, y viva la peli ideal. Pero no sé yo si considerando “películas” a lo que no son sino plataformas de promoción de un estilo (?) personal (no sé cómo escribir sobre ese tal Cárdenas sin decir tres tacos y soltar seis juramentos), los miembros de la Academia Godoy, amantes todos ellos del cine, hacen bien. Porque F.B.I. es, sí, técnicamente una película pero, ¿pueden alguien tomársela en serio como tal?

Desde luego, dándole ocho premios le han hecho un favor. ¡Y a lo peor va y rueda otra “película” con ese argumento!

Grandes nombres

Bartleby Editores, la casa que vigila Pepo Saz, tiene previsto brindarnos de aquí a nada dos obras de dos de los escritores más respetados del panorama editorial: el británico John Berger y el norteamericano Raymond Carver.

Nada de heroísmos, por favor es la recopilación de la obra en prosa y poesía que quedó inédita tras la muerte de Carver, y se publicará por vez primera en España en la colección Bartleby Miradas. El libro incluye dos relatos inéditos, el fragmento de una novela interrumpida, varios poemas y diversos textos de circunstancias sobre algunos de sus relatos y poemas. El volumen incluye también la escritura crítica de Carver, aspecto éste de su trabajo totalmente inédito en español, y llegará a las librerías españolas en el otoño de 2005.

Antes, en primavera, podremos leer Esa belleza, un libro en el que Berger reflexiona a partir de las fotografías que el fotógrafo belga Marc Trivier realiza a las espigadas esculturas de Alberto Giacometti. La intención de Berger es encontrar respuesta a esta pregunta: ¿Qué nos pasa cuando miramos una obra de arte?

Ambos libros han sido traducidos por el poeta y traductor asturiano Jaime Priede.

Amor o lo que sea

Así se titula la última novela de Laura Freixas, que aparece en Destino, donde ya publicara Entre amigas (1998). “Mi novela —me dice la propia Laura— cuenta una historia de amor, con dos tonos (ambos reflejados en el título), uno lírico y entusiasta (en voz de la protagonista veinteañera), otro desencantado, crítico y sarcástico (a través de otra voz que lo pone en paralelo con historias de amor —o lo que sea— y de "conversión" religiosa o política de personajes históricos: André Gide, Sylvia Plath, la revolucionaria rusa Angelica Balabanova, etc). También es un retrato bastante ácido del mundo editorial: maniobras, utilización mutua, hipocresía, adulación, etc.” ¡Hummm! Me interesa...

¡Estos franceses!

Se trata de un ejercicio bien propio de las tribus intelectuales que habitan al norte de los Pirineos: un escritor que escribe un libro sobre otro escritor, vivo por más señas, y no precisamente para bien. BHL, une biographie, firmado por Philippe Cohen (Fayard), es un texto como un bisturí sobre Bernard-Henri Lévy, filósofo exhibicionista al que sus paisanos conocen por sus siglas (BHL), que suenan a grandes almacenes (BHV, una suerte de modesto Corte Inglés).

No he leído el libro, pero sí lo que de él y sus circunstancias se dice. Que Bernard-Henri Lévy ha intentado por todos los medios que no viera la luz porque su biógrafo, Philippe Cohen, es un especialista en la materia y no tiene compasión. Este es un análisis no tanto, o no sólo, de lo que BHL es sino de lo que representa, en su condición de “intelectual mediático”, una figura que entre nosotros no existe, quizá porque tenemos a los contertulios.

Cohen biografía al pensador que ya no es joven, de sus logros (de los que BHL es el mejor publicista) y de sus fracasos. También de sus miserias, de sus exageraciones, de sus mentiras y de cómo evitó que los medios de comunicación silenciaran a quienes pretendían denunciarlas.

¿Algún voluntario para intentar algo parecido entre nosotros? ¿Alguien dispuesto a hacer un estudio serio y riguroso sobre nuestros predicadores televisivos o propagandistas radiofónicos? ¿Alguien dispuesto a desenmascarar a los catequistas que hacen proselitismo desde la prensa, a los popes mediáticos? Sí, ya sé que fuera del sistema hace mucho frío pero convendrán conmigo en que desenmascarar a unos cuantos sería un ejercicio saludable.

Acuse de recibo

Los amigos de El País-Aguilar nos mandan los primeros títulos de una colección que nos hará soñar... al menos con unas buenas vacaciones.




eorue@divertinajes.com
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