19 de enero de 2005

Dominique, nique, nique

Es Inédita una de esas editoriales que bien podríamos considerar caprichosas, y no por antojadizas, sino por singulares. Especializada en historia militar, en sus colecciones (Historia inédita, Cuadernos de la trinchera e Inédita ilustrados) sacian su curiosidad los amantes del género. Pero el título que llega tiene, además, un sex appeal indudable para aquellos que, como quien esto suscribe, creen que la política no tiene que ser analfabeta, al menos no necesaria e inevitablemente.

Los 100 días. El final de la era napoleónica es un ensayo de Dominique de Villepin, ministro francés que fuera de Exteriores, hoy de Interior (y de la seguridad interior, y de las libertades locales), caballero de apuesta figura, nacido (para más inri exótico) en Rabat, que habla español y escribe poesía.

En esta obra, publicada originalmente por Perrin y titulada Les Cent-Jours ou L’Esprit de sacrifice, se detiene en la dimensión novelesca que alcanza la vida del Emperador cuando, tras su destierro en la isla de Elba, vuelve a París e intenta imponerse de nuevo a sus compatriotas. Un asunto de siempre para, quizás, un enfoque nuevo...

On the road

No es Kerouac, pero está en el camino... En febrero, el psiquiatra argentino Jorge Bucay recorrerá España de Vigo a Palma de Mallorca, de Bilbao a Málaga, en una gira de conferencias que se adivina agotadora, aunque se prevé satisfactoria, tanto para él como para quienes, seguros de que tiene tirón, le acogen.

Bajo el título El camino hacia la felicidad, Bucay pronunciará una conferencia que compendia sus cuatro caminos: El camino de la autodependencia, El camino de la felicidad, El camino del encuentro y El camino de las lágrimas, cuatro libros millonarios en ventas. La tournée coincide, además, con la aparición de toda su obra en bolsillo... Ni que decir tiene que en Random House Mondadori están encantados. El pistoletazo de salida será el 1 de febrero en la sede madrileña de la Fundación Wintherthur.

Elogio de la energía

Allá por 1863, escribió Gustavo Adolfo Bécquer en El contemporáneo un artículo titulado La pereza. No muy largo, eso sí: «Pensaba extenderme en elogio de la pereza a fin de hacer prosélitos para su religión. Pero, ¿cómo he de convencer con la palabra, si la desvirtúo con el ejemplo? ¿Cómo ensalzar la pereza trabajando? Imposible».

Sin embargo, Paul Lafargue, el yerno de Marx, sí se tomó la molestia: «¡Oh, pereza, madre de las artes y de las nobles virtudes, sé el bálsamo de las angustias humanas!». Y más tarde aún, de hecho muy recientemente, la francesa Corinne Maier publicó su Bonjour, paresse (Buenos días, pereza, Península), un éxito de ventas.

Y una fuente de ideas.

Porque Gonzalo García Pelayo, el hombre que tan pronto dirige una película (incluso dos) como promociona a un cantante (o a María Jiménez, que no es exactamente lo mismo), y es capaz de poner en jaque a los casinos, y de escapar a los tsunamis, prepara un elogio de la energía... ¡Energético individuo! Confesión: me canso de solo pensarlo.

Echar la vista atrás

Pedro Carvajal es un veterano de nuestro cine documental, también de la literatura de la memoria. Desde hace tiempo se interesa por nuestra historia reciente, y sus trabajos (solo o en compañía de otros) sobre el exilio han merecido elogios. En 2003 publicó (Aguilar) una obra sobre Julián Grimau, en la que recordaba su detención, juicio y ejecución. Ahora trabaja, con el apoyo (again) de la Fundación Pablo Iglesias y, me dicen, de TVE en una historia del PSOE que, me cuentan, podría salir negro sobre blanco (y rojo tirando a rosa) en Temas de Hoy.

Más solidaridad

Son ya muchos...

...entre otros Bebe, Andy y Lucas, Ana Belén, Sabina, Marina Rossell, Javier Gurruchaga, Ana Torroja, Mónica Naranjo, Víctor Manuel, Fito Páez, Bebe, Sabina, Antonio Orozco y María Dolores Pradera, los que han respondido al llamamiento de quien se autodefine como “agitador cultural”, Manuel Francisco Reina, quien está haciendo circular por correo electrónico este texto:

«Estimad@s amig@s,

la mayoría me conocéis ya del libro La Paz y la Palabra, letras contra la guerra, y sabéis de mi labor de agitador y aglutinador cultural en determinadas causas. En este caso estoy compilando textos, poemas, reflexiones, artículos sobre el atentado del 11-M en Madrid para el triple disco que saldrá este año para la fecha. Es un proyecto abierto, y queremos que tod@s l@s €scritor@s que lo deseen participen, ya que será un disco libro y todos los beneficios irán a parar a las víctimas y familiares, un tanto olvidados pese a las promesas, por los políticos.

Os pido vuestra colaboración en esta empresa que nos compete a todos. Los textos que pueden ser breves reflexiones o artículos ya publicados, para no complicaros mucho, no deben ser superiores a un folio, para dar cabida a todos(si lo estimáis oportuno enviad este correo a algún amig@ con mi dirección email y que me envíen sus textos). Me tenéis que remitir en el mismo correo electrónico la autorización para reproducirlo, la autorización por email ya es legal, para acelerar los trámites. Enviad cuanto antes, porque tenemos menos de 10 días para cerrar, ya sabéis que esto siempre es para ayer. Un millón de gracias, y os informaré de su salida, presentación y concierto para que podáis asistir».

Justo y necesario

David Rojo, fundador y editor de Periodistadigital.com, ha sido condenado acomo autor de una falta de injurias, tipificada en el artículo 620 del Código Penal, tras una demanda presentada por Ángel Ibáñez, director de información de la revista Interviú. La sentencia, divulgada ya por algunos medios, considera probado que Periodistadigital.com acusó a Ibáñez de haber publicado una fotografía a sabiendas de que no se correspondía con el personaje citado en el reportaje porque era «un bombazo».

Hay condena, pues, aunque no es lo que pudiera haber sido... Al principio, Rojo afrontaba una acusación de delito, que fue cambiada por una de faltas tras una negociación la misma a mañana del juicio. Lo que nunca hubo, en contra de lo dicho por el ahora condenado, fue un acuerdo para evitar el juicio. En fin...



eorue@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir