Queridos lectores:
Aunque a algunos de ustedes no se lo parezca, quien esto escribe es una
persona humana. STOP. Y tiene derecho a disfrutar de unas vacaciones (merecidas,
si me permiten señalarlo). STOP. Así que les cuenta unas cosillas, y se
va de de vacaciones. STOP. Gracias por su acogida. STOP. El año que viene
más.
Estajanovista literario
Hace un año, en diciembre de 2003, la novela
De las Cenizas ganó el Premio Felipe Trigo.
Es, nos dijeron, la historia de una venganza: Víctor Alba,
músico de ocasión que malvive en Nueva York, regresa a España
tras veinte años de exilio voluntario para asistir al entierro de
un viejo camarada. A petición de la viuda, antigua amante, se ve
envuelto en una investigación sobre las extrañas circunstancias
de esa muerte...
También supimos, faltaría más, el nombre del autor:
Guillermo Galván, un habitual de los palmarés
literarios. Lean, lean: en 1999 ganó, con La mirada de Saturno,
el Premio Tiflos; en 2001 fue finalista en el Rodrigo
Rubio de Novela Negra con El aire no deja huellas; en
2002, Aislinn. Sinfonía de fantasmas ganó el Río
Manzanares; y en 2003... en fin, ya se lo he contado más
arriba. Curioso, ¿no? Le he pedido la receta pero o no la tiene
o no está dispuesto a compartirla, el muy pillín.
Por lo demás, llama la atención que la novela merecedora
de un galardón a finales de un año no aparezca hasta 12
meses más tarde. Pero así es. Algaida,
editorial que se hace cargo de la obra, la presenta ya, aunque sólo
será distribuida en librerías a la vuelta de Navidades.
Y que nadie se sorprenda: Villanueva de la Serena, localidad natal del
escritor del 98 y en cuyo honor se celebra el premio, organiza en estos
días una semana cultural que acoge la presentación de la
novela ganadora de la edición anterior y, al día siguiente,
el anuncio de la nueva distinguida. Explicado, pues.
¿Quieren más curiosidades? La presentación de la
novela coincide con la finalización en Barcelona de la versión
celuloide de la misma, titulada Vorvik y producida por Azalea.
Es decir: después de cuatro años de ser escrita y cedidos
los derechos, novela y película van a ver la luz casi de forma
simultánea.
Cosas veredes etc., etc., etc.
El filón Da Vinci
Que El Código Da Vinci sigue cautivando
es una verdad que certifican las listas de ventas y las encuestas (tengo
ínfulas demoscópicas, ya ven) a pie de calle: si me desplazo
en metro o en tren, o si viajo en avión, y no veo a alguien con el
libro de Dan Brown en la mano, ya estoy como si me faltara
algo.
También dan fe del fenómeno el número de imitadores/seguidores
y la profusión de libros que intentan, con mayor o menor fortuna,
desvelar el misterio, revelar sus claves o subrayar sus errores.
El último (o quizá, por aquello de curarme en salud: el
penúltimo, que nuna se sabe dónde hay un quién manos
a la obra) ha aparecido en Francia y es obra de Frédéric
Lenoir, filósofo y sociólogo, colaborador de Le
Monde, y Marie-France Etchegoin, periodista de Le
Nouvel Observateur. Uniendo sus talentos han llevado a cabo una investigación
histórica que se superpone a otra sobre el terreno, aprovechándose
del hecho de que la novela se desarrolla muy fundamentalmente en escenarios
franceses. Y, como no podía ser de otro modo, sacan a la luz errores
e invenciones, aunque también contrastan fuentes muy fiables. Conclusión
preliminar: a veces la realidad supera a la ficción.
Nos escriben...
... y no siempre para decirnos cosas guapas. Pero, qué quieren,
son los riesgos del directo. Y además en ocasiones los remitentes
tienen su parte de razón.
Amiga Eva,
Me parece de poco rigor el suelto en el que informas de la aparición
de la antología de cuentos gays de editorial Egales.
En primer lugar, y sin saber quién te ha informado, no se
trata de una antología de autores homosexuales, sino de cuentos
con alguna temática gay. Con esta discriminación no
haces más que contribuir a la confusión reinante tanto
en el revuelto mundo literario como en el variopinto mundo de la
sexualidad. Y ya para rizar el rizo, agregas: "están
todos". Aparte de peyorativo, es una simpleza. ¿cuándo
me he declardo yo autor homosexual, si ante todo me considero "autor",
a secas, y si tuviera que agregar una adjetivo diría "de
ficción", y no agregaría mis inclinaciones sexuales?
¿Acaso mis libros tienen temática homosexual, o circunstacialmente
son mis personajes los homosexuales y no la temática? Creo
que deberías haber tenido un poco más de cuidado al
redactarlo y, probablemente, haberte informado un poco más.
Por otro lado, ya que estamos, te comunico que el libro ya ha salido.
Y lo principal, tu nota me ha molestado, pero ello no significa
que tenga rencor alguno, sólo quería que supieras
que en mi parecer, peca de simplismo, y no conviene que aparezcan
cosas así en esta página, por lo demás, excelente.
Hoy me dijeron que eres buena persona y te tomas muy bien las
críticas, y por eso me decidí a escribirte. Ahora
no vayas a ser tú quien me guarde rencor a mí, por
ser tan directo o tan burro. En fin, que no lo tomes a mal porque
mi intención es siempre buena, como lo es también
la tuya. Es fundamental, y estamos de acuerdo en ello.
Un beso,
Norberto
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Tomo nota. Y gracias por leernos, e incluso criticarnos.
Un Sancho Panza inopinado
En 2005, Don Quijote cumple años
y Jean-Paul Sartre también. Un siglo celebraría
el pensador francés de seguir entre nosotros. Y es como para celebrarlo.
Habrá coloquios dedicados a su figura y a su persona en Francia y
en el extranjero, Harvard y Nueva York; del 8 de marzo al 30 de agosto,
la Bibliothèque Nationale sita en París abrirá una
exposición, Sartre et son temps. También en marzo,
Gallimard editará su Théâtre complet
en Pléiade. Habrá libros, claro, entre otros
el escrito por Michel Contat, Passion Sartre: l'invention
de la liberté, e incluso -mucho más curioso- una película:
Sartre, l'âge des passions, producida por Jacques
Kirsner.
Sin duda, cada uno es muy libre de celebrarlo como mejor le parezca.
Para empezar, les propongo la lectura de esta conversación
entre el filósofo y Jorge Semprún.
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Palabras olvidadas
Seguimos recogiendo términos en desuso. Si conocen alguno,
dígannoslo, por favor. Gracias.
@@@ Nos escribe Manuel: Un conocido
mío utiliza el verbo empestillarse. "No
te empestilles en tal cosa, o en tal otra", suele decir. Después
de mucho escucharlo, decidí dame una vuelta por el diccionario
y descubrí que el verbo existe, y significa: Dicho de una
persona: Mantenerse en su resolución y tema, empeñarse,
no ceder.
Gracias por su aportación, Manuel. |