1 de diciembre de 2004

Final(ista) sorpresa

Se acaba de presentar Memorias del Mato Grosso. Una misión en el umbral de la Amazonía, obra con la que la cacereña Mónica Sánchez Lázaro se hizo con el premio Grandes Viajeros, que cada año convocan Ediciones B e Iberia.

El fallo del jurado (Rosa Montero, Luis Sepúlveda, Miquel de Palol, José Ovejero, Mariano López, Luis Díaz Güell y Santiago del Rey) sorprendió a todos porque a) era la primera vez que el galardón iba a parar a manos de una mujer y, b) Sánchez Lázaro era (es) una perfecta desconocida.

No he leído todavía la obra, de la que quienes la eligieron destacan su alto nivel literario, su gran originalidad, su capacidad emotiva y expresiva y la construcción de una voz propia; pero si algo se puede deducir de la actitud de la escritora es que ese viaje, el primero grande que realiza, la ha marcado para siempre.

Pero este premio viene con epílogo sorpresa... En su día, el jurado recomendó la publicación de otro manuscrito de gran calidad y brillantez, titulado La Isla de Juan Fernández, presentado con el seudónimo de Alejandro Selkirk. La identidad del finalista se preservó cuidadosamente... ¿Quién era el misterioso autor? El nombre del que se servía era el de un marino escocés cuya peripecia personal permitió a Daniel Defoe escribir las aventuras de Robinson Crusoe, pero eso no nos daba pista alguna.

¿O sí? Hace algún tiempo, un autor español galardonado en su día con el Premio Herralde (1988), y también con el Premio de la Crítica (1997) escribió en el ABC Cultural (yo lo he encontrado en otro lugar: si quieren leerlo, pinchen aquí) un texto en el que se habla de Selkirk, de Defoe y de Juan Fernández... Pues bien, el autor de ese texto lo es también de la novela que casi gana el Grandes viajeros: me refiero a Miguel Sánchez-Ostiz, y su libro —excelente, según me cuentan— verá la luz próximamente en Ediciones B. Sánchez Lázaro y Sánchez-Ostiz: sin duda, una pareja literaria tan inopinada como atractiva.

Cómo convertir un libro en un súper ventas

¡Ah, si lo supiese! Créanme que hace tiempo que habría intentado aplicar la fórmula. Pero no es tan fácil... cre.

Aunque algo he aprendido, gracias a alguien que ha intentado al menos aproximarse a la fórmula. Didier Sornette y su equipo del Laboratorio de Física de la Materia Condensada (creo que se traduce así, ya saben: soy de letras, y la mayoría impagadas) del CNRS han analizado las ventas de un centenar de libros en la página web amazon.com. Al cabo, han determinado dos tipos de factores de éxito: uno, exógeno, por ejemplo, la publicidad que genera una crítica elogiosa; otro, endógeno, por ejemplo, el boca a oreja.

Su conclusión es que si bien los efectos exógenos son más abundantes, son los efectos endógenos los que de verdad afectan a las ventas del libro. Es decir: para que un libro triunfe, los publicistas deberían actuar sobre la red social de los compradores.

¡A nosotros nos lo van a decir, después de lo ocurrido con Soldados de Salamina y La sombra del viento! En cualquier caso, si quieren leer el estudio completo, por favor, pinchen aquí.

Éxito virtual, y tal

O, como diría el clásico animado: Hasta el infinito y más allá. Editorial Planeta ha lanzado la web de La sombra del viento, el éxito editorial de Carlos Ruiz Zafón. El comunicado de prensa tenía tintes woodyallenianos: en la web encontrará «Todo lo que quiso saber sobre La Sombra del Viento y no se atrevió a preguntar», también todo lo ocurrido con el libro desde que se publicó en España en 2001 hasta la fecha. Cifras cantan: sólo en España, la obra ha superado ya el millón de ejemplares. Se ha traducido a 20 idiomas y publicado en 30 países, entre ellos Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia y Reino Unido. Pues eso.

Qué raro es todo


Lo dice Millás, pero lo podríamos decir todos. ¿O era al revés? El caso es que me mandan una traducción de la transcripción de una entrevista radiofónica a Stanley Hilton, abogado de San Francisco, ex consejero de Bob Dole y viejo conocedor de varios destacados neocons, que representa a varios familiares de víctimas del 11-S y que ha entablado acciones legales contra George W. Bush, Condoleeza Rice, Donald Rumsfeld y demás responsables políticos estadounidenses a los que acusa, no sólo de tolerar, sino directamente de planear los atentados de las Torres Gemelas. El tipo tiene su enjundia, y lo que cuenta coincide siniestramente con lo que narra Nacho Faerna en su libro Bendita Democracia Americana. Lo dicho: que todo es raro, raro, raro.

El fin del hechizo


Chtó dielat,
Pushkin?
Durante años, los responsables editoriales de los grandes clásicos, esos imprescindibles a los que tan pocos leen, pensaban en Rusia como una suerte de Reserva Literaria no ya de Occidente, sino de todos los hemisferios y las latitudes. Y no andaban desencaminados.

Pero el capitalismo ha acabado con esa aristocracia de los lectores. Hoy, Pushkin, Chéjov, Ajmátova, Bulgákov y decenas de otros autores patrios y extranjeros han sido apeados de los altarcillos domésticos de las familias rusas. Un análisis de los 130 millones de libros publicados en 2003 en Rusia nos revelan un panorama que conocemos bien: el 60% son obras detectivescas y novelas de amor para mujeres; el 17%, novelas de ciencia-ficción; y tan sólo el 15-16%, obras clásicas mundiales y de serios autores contemporáneos.

Este artículo de la agencia Ria-Novosti lo cuenta todo... en castellano, no se me asusten.


Acuse de Recibo



A. Paramio
El precio de ser
distinta

KorokoLibros

C. de la Mora
Doble esplendor
Gadir

C. Santos
La cara oculta
de la luna

DeBolsillo

I. B. Koulibaly
¡Ah, las mujeres!
Primera persona



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