Antonio Gala publica un libro...
¡Pues vaya novedad!
Antonio Gala publica un libro en JdeJ Editores.
¿Y eso? Pues el editor que apenas se esconde tras esas iniciales,
Javier de Juan, tuvo una idea, la trabajó en silencio,
realizó una primera maqueta, pidió una entrevista con el
escritor (al que conocía porque ya habían trabajado juntos
en varios proyectos en Espasa), esperó sin desesperar,
le explicó, le convenció... Y aquí está: Reflejos
de una vida, la primera selección de textos de Antonio
Gala con ilustraciones de los mejores fotógrafos de medio
mundo.
¡Se va a poner morao!
Los amantes del flamenco conocen bien a la familia
de los Moraos en sus distintas gradaciones, porque los
hay grandes y chicos, y Moraos y Moraítos.
El último retoño de esta saga gitana y jerezana es Diego
el Morao, veintipocos años, que ha trabajado con Arcángel,
con Lole, con José Mercé (al
que habitualmente acompaña su padre, Manuel Moreno, Moraíto
chico) y que en estos días ronda escenarios con Niña
Pastori, en cuyo último trabajo ha colaborado. Tiene magia,
este Diego, tanta que hasta Paco de Lucía,
al que llama El Maestro, tras escucharle atentamente ha
puesto su vista en él. Pronto volará solo, este Diego,
su primer disco está a punto de caer, producido por el hermano de
Manolo Sanlúcar . Atentos, pues.
Libros muy cinematográficos
Me cuentan que la película basada en la
historia de Sara, una de las protagonistas de Los
aires difíciles, va más lenta de lo que su directora,
Azucena Rodríguez esperaba. Me cuentan también
que hay cuatro proyectos cinematográficos en marcha basados en
novelas de Almudena Grandes.
¡Cuatro
proyectos! Chico, chico... Si sumamos los que llegarán a nuestras
pantallas y los que ya pasaron con ellas, Almudena va
camino de récord, o así.
Hay, desde luego, autores y obras muy cinematográficos. Lean,
por ejemplo, el caso de Tim Krabbé, escritor holandés
del que Salamandra nos ofrece La desaparición,
una novela publicada hace veinte años y que ha sido llevada ya
dos veces a la pantalla grande: una, en Holanda (Sporloos, 1988),
y otra en Estados Unidos (The Vanishing, 1993). No sé
nada de esta segunda, pero hace tiempo tuve la oportunidad de ver la primera
y salí del cine sobrecogida. En aquel entonces no sabía
de la existencia de la novela original... Ahora, no queda otra que leerla.
Escribir, viajar, tal vez ganar...
El pasado mes de junio, El País-Aguilar
puso en marcha la cuarta edición de su concurso de relato corto de viaje
NOSOTROS SÍ TE CREEMOS, un premio adecuado para una editorial
que publica (entre otras cosas) guías turísticas. Ahora, dos de sus lectores-viajeros
tienen un premio que llevarse a la mochila. Sus nombres: Marta
Monedero y Alberto Polledo. Y nosotros, tenemos
la posibilidad de leer sus relatos pinchando aquí.
Tío, macho, cosa, estoooo
El Ministerio de Justicia francés
ha puesto en marcha un proyecto apasionante. Se trata de un programa para
ampliar el vocabulario de los menores encarcelados. Gracias al trabajo
de voluntarios, y en clases de semanales de una hora y media, descubren
una obra de literatura francesa. Objetivo: que aprendan 1.000 palabras
nuevas, cuando la media que manejan es de... ¡200! El programa ha
arrancado ya en dos centros de detención, y entrará pronto
en vigor en otros cuatro. Hace unos días, el escritor Alexandre
Jardin se acercó a una de esas prisiones para aportar
su granito de arena. No sé, la verdad, cuántas palabras
caben en 90 minutos pero todas ellas son, sin duda, necesarias.
Aunque parezca mentira...
Hay quien sige creyendo que la arriba firmante
(el diseño, que me obliga a variar las fórmulas tradicionales)
ha decidido boicotear la obra más reciente de Gabriel García
Márquez.
Ustedes ya saben que eso no es cierto; quienes me escriben también,
porque les respondo para aclarar el malentendido. La parte buena de todo
esto es comprobar que hay lectores amantísimos dispuestos a ponerse
manos al teclado para defender la buena literatura. Aquí tienen,
a modo de ejemplo, una reseña que me remite Ricardo Fajardo,
escritor y filósofo residente en Nueva York.
Es la más reciente novela de Gabriel García Márquez.
Una obra breve e intensa que abre nuevamente el vientre del misterio
humano de forma real, fantástica y maravillosa. Revela
las huellas de múltiples de informes que dan cuenta del
inventario de personajes de la ficción, pero con tanta
vitalidad como los que existen en la vida real, en un mundo que
avanza “dando vuelta alrededor del sol; olvidando las ilusiones
del porvenir, hasta que la realidad les enseñó que
el futuro no era como lo soñaban, y descubrieron la nostalgia”.
Después de diez años de haber publicado su última
novela, Del amor y otros demonios, Gabriel García
Márquez descubre el velo del misterio humano y
poner en marcha la dynamis del espíritu, contándonos
la embriagante pasión de imponerse en este mundo hermoso
–y a la vez desordenado–, abrumado por las implicaciones
de la cotidianidad. Nos permite adentrarnos en la intimidad histórica
del ser humano, que trata de vivir, crecer, desarrollarse y reconocerse
a sí mismo.
El comienzo de la obra narra la historia del cumpleaños
de un anciano que decide “regalarse una noche de amor loco
con una adolescente virgen”. Es una metáfora que
alude a la felicidad, la renuncia voluntaria a la búsqueda
de placer como una condición indispensable para apreciar
la belleza en su plenitud. Esta búsqueda de un amor loco
expone al anciano a la vulnerabilidad y plantea el ser y no ser
de una existencia compleja e impotente.
Memoria de mis putas tristes es el drama psicológico
de una obsesión en la que se mezclan la vida y la muerte,
la alegría y la tristeza, dejando constancia de que el
amor verdadero es el que se ofrece sin esperar otra cosa a cambio
que no sea amor: “se volteo hacia mí con un gruñido
y me envolvió en el clima de su aliento ácido…y
ella se sacudió, apartó la cabeza y me dio la espalda
sin despertar”.
Con esta novela García Márquez
reafirma su genio creador. Pone de manifiesto su vocación
periodística y la cultura latinoamericana que define con
frecuencia el carácter de sus personajes, los que viven
siempre seducidos por la pasión de vivir. Recrea un mundo
en el que el placer parece ser su única necesidad. La novela
no pretende ser la exploración de un comportamiento hedonista,
sino de la falta de amor y de ética. Denuncia cómo
el mercado del placer envilece a las personas, y el sufrimiento,
la decepción y discriminación de que es objeto la
mujer, cuando es valorada como una mercancía sexual.
Memoria de mis putas tristes es un homenaje al novelista
japonés Yasunari Kawabata Premio Nóbel
de Literatura 1968 y autor de La casa de las bellezas durmientes
(1961), novela conmovedora y fascinante que cuenta la extraña
historia de un anciano que contempla la belleza, y asume un estilo
de vida que le permite recobrar la honestidad consigo mismo, cuando
la belleza lo embriaga y lo hechiza. La apreciación de
la belleza lo vuelve invencible, distinto y renovado, aunque sienta
el sabor de la nostalgia y la tristeza.
La estructura de la novela remite a varias accesiones de un mismo
concepto en la novelística de Gabriel García
Márquez. Así, resalta el rejuvenecimiento
de la vida humana apresurada, rutinaria y acosada por el cansancio
del trabajo, pero que al final del día resume todas sus
experiencias desde una perspectiva mágico-real. Es una
exaltación a la senilidad desolada, y la problemática
de un hombre lleno de años y vivencias, que intenta realizar
su sueño: contemplar la belleza.
Embriagado por la seducción del amor la vida sigue siendo
un misterio, arrojada en la temporalidad de quien espera a alguien
que no ha de llegar en “la vida real, con mi corazón
a salvo y condenado a morir de buen amor en la agonía feliz
de cualquier día de mis cien años”.
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Aprovecho para lamentar que quienes han creado el malentendido al reproducir
equívocamente un comentario aparecido en estas páginas, no
hayan rectificado, a pesar de que les envié un correo solicitándoselo.
Mejor para mí: cada correo recibido es un lector crítico ganado.
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Palabras olvidadas
Seguimos recibiendo palabras de esas que creíamos
perdidas, y expresiones que teníamos por olvidadas.
Ya saben: si atesoran un vocablo, y quieren compartirlo, dígannoslo.
@@@ Tal vez porque el concepto apropiado de la
expresión le era poco sugerente, recuerdo que para mi abuela,
esposa de minero asturiano en unas épocas en las que zambullirse
bajo tierra cada mañana era una incierta aventura, el sustantivo
proletario era siempre alterado y sustituido por
el de "probetario". Desconocedora de
la etimología de la palabra, el concepto prole debía
sonarle muy ajeno a una expresión que ella veía más
asociada a la realidad de mi abuelo, miembro de un colectivo que
se debatía en una miseria e injusticia en la que el precio
del trabajo y hasta de la propia vida era muy bajo.
La pobreza les era una realidad mucho más
afín, de ahí que "probe" tuviese una raíz
más asociada a esa clase social en la que subsistía
mi abuelo.
Saludos
José Luis Espina Suárez
Gracias, José Luis.
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Haciendo amig@s
Nos escribe Patricia L. Boero.
«He encontrado en Divertinajes.com la nota anunciando
los tres libros publicados por AdamaRamada ediciones.
Quería comentarte que el título del que escribí en
co-autoría con Antonio Mengs es Cartas de
la Nombradía y no Cartas a Nombradía, como
aparece en la nota.
»Por otra parte agradezco tu gentileza al hacerte eco de nuevas
experiencias editoriales que, desde luego, nos involucran como autores.
»También quisiera invitarte a visitar la revista que edito
en la red: Zona
Moebius. Puede que te interese sumarla a las webs amigas».
Me interesa, y está hecho. También hemos inscrito en ese
Club
de Amigos a Horacio Vázquez-Rial,
que tiene página
web nueva. Cuando pinchen, no olviden tener el ordenador con los altavoces
a punto: hay sorpresa musical...
Acuse de Recibo