17 de noviembre de 2004

Haciendo gala de Gala


Antonio Gala publica un libro... ¡Pues vaya novedad!

Antonio Gala publica un libro en JdeJ Editores. ¿Y eso? Pues el editor que apenas se esconde tras esas iniciales, Javier de Juan, tuvo una idea, la trabajó en silencio, realizó una primera maqueta, pidió una entrevista con el escritor (al que conocía porque ya habían trabajado juntos en varios proyectos en Espasa), esperó sin desesperar, le explicó, le convenció... Y aquí está: Reflejos de una vida, la primera selección de textos de Antonio Gala con ilustraciones de los mejores fotógrafos de medio mundo.

¡Se va a poner morao!

Los amantes del flamenco conocen bien a la familia de los Moraos en sus distintas gradaciones, porque los hay grandes y chicos, y Moraos y Moraítos. El último retoño de esta saga gitana y jerezana es Diego el Morao, veintipocos años, que ha trabajado con Arcángel, con Lole, con José Mercé (al que habitualmente acompaña su padre, Manuel Moreno, Moraíto chico) y que en estos días ronda escenarios con Niña Pastori, en cuyo último trabajo ha colaborado. Tiene magia, este Diego, tanta que hasta Paco de Lucía, al que llama El Maestro, tras escucharle atentamente ha puesto su vista en él. Pronto volará solo, este Diego, su primer disco está a punto de caer, producido por el hermano de Manolo Sanlúcar . Atentos, pues.

Libros muy cinematográficos

Me cuentan que la película basada en la historia de Sara, una de las protagonistas de Los aires difíciles, va más lenta de lo que su directora, Azucena Rodríguez esperaba. Me cuentan también que hay cuatro proyectos cinematográficos en marcha basados en novelas de Almudena Grandes.

¡Cuatro proyectos! Chico, chico... Si sumamos los que llegarán a nuestras pantallas y los que ya pasaron con ellas, Almudena va camino de récord, o así.

Hay, desde luego, autores y obras muy cinematográficos. Lean, por ejemplo, el caso de Tim Krabbé, escritor holandés del que Salamandra nos ofrece La desaparición, una novela publicada hace veinte años y que ha sido llevada ya dos veces a la pantalla grande: una, en Holanda (Sporloos, 1988), y otra en Estados Unidos (The Vanishing, 1993). No sé nada de esta segunda, pero hace tiempo tuve la oportunidad de ver la primera y salí del cine sobrecogida. En aquel entonces no sabía de la existencia de la novela original... Ahora, no queda otra que leerla.

Escribir, viajar, tal vez ganar...

El pasado mes de junio, El País-Aguilar puso en marcha la cuarta edición de su concurso de relato corto de viaje NOSOTROS SÍ TE CREEMOS, un premio adecuado para una editorial que publica (entre otras cosas) guías turísticas. Ahora, dos de sus lectores-viajeros tienen un premio que llevarse a la mochila. Sus nombres: Marta Monedero y Alberto Polledo. Y nosotros, tenemos la posibilidad de leer sus relatos pinchando aquí.

Tío, macho, cosa, estoooo

El Ministerio de Justicia francés ha puesto en marcha un proyecto apasionante. Se trata de un programa para ampliar el vocabulario de los menores encarcelados. Gracias al trabajo de voluntarios, y en clases de semanales de una hora y media, descubren una obra de literatura francesa. Objetivo: que aprendan 1.000 palabras nuevas, cuando la media que manejan es de... ¡200! El programa ha arrancado ya en dos centros de detención, y entrará pronto en vigor en otros cuatro. Hace unos días, el escritor Alexandre Jardin se acercó a una de esas prisiones para aportar su granito de arena. No sé, la verdad, cuántas palabras caben en 90 minutos pero todas ellas son, sin duda, necesarias.

Aunque parezca mentira...

Hay quien sige creyendo que la arriba firmante (el diseño, que me obliga a variar las fórmulas tradicionales) ha decidido boicotear la obra más reciente de Gabriel García Márquez.

Ustedes ya saben que eso no es cierto; quienes me escriben también, porque les respondo para aclarar el malentendido. La parte buena de todo esto es comprobar que hay lectores amantísimos dispuestos a ponerse manos al teclado para defender la buena literatura. Aquí tienen, a modo de ejemplo, una reseña que me remite Ricardo Fajardo, escritor y filósofo residente en Nueva York.

Es la más reciente novela de Gabriel García Márquez. Una obra breve e intensa que abre nuevamente el vientre del misterio humano de forma real, fantástica y maravillosa. Revela las huellas de múltiples de informes que dan cuenta del inventario de personajes de la ficción, pero con tanta vitalidad como los que existen en la vida real, en un mundo que avanza “dando vuelta alrededor del sol; olvidando las ilusiones del porvenir, hasta que la realidad les enseñó que el futuro no era como lo soñaban, y descubrieron la nostalgia”.

Después de diez años de haber publicado su última novela, Del amor y otros demonios, Gabriel García Márquez descubre el velo del misterio humano y poner en marcha la dynamis del espíritu, contándonos la embriagante pasión de imponerse en este mundo hermoso –y a la vez desordenado–, abrumado por las implicaciones de la cotidianidad. Nos permite adentrarnos en la intimidad histórica del ser humano, que trata de vivir, crecer, desarrollarse y reconocerse a sí mismo.

El comienzo de la obra narra la historia del cumpleaños de un anciano que decide “regalarse una noche de amor loco con una adolescente virgen”. Es una metáfora que alude a la felicidad, la renuncia voluntaria a la búsqueda de placer como una condición indispensable para apreciar la belleza en su plenitud. Esta búsqueda de un amor loco expone al anciano a la vulnerabilidad y plantea el ser y no ser de una existencia compleja e impotente.

Memoria de mis putas tristes es el drama psicológico de una obsesión en la que se mezclan la vida y la muerte, la alegría y la tristeza, dejando constancia de que el amor verdadero es el que se ofrece sin esperar otra cosa a cambio que no sea amor: “se volteo hacia mí con un gruñido y me envolvió en el clima de su aliento ácido…y ella se sacudió, apartó la cabeza y me dio la espalda sin despertar”.

Con esta novela García Márquez reafirma su genio creador. Pone de manifiesto su vocación periodística y la cultura latinoamericana que define con frecuencia el carácter de sus personajes, los que viven siempre seducidos por la pasión de vivir. Recrea un mundo en el que el placer parece ser su única necesidad. La novela no pretende ser la exploración de un comportamiento hedonista, sino de la falta de amor y de ética. Denuncia cómo el mercado del placer envilece a las personas, y el sufrimiento, la decepción y discriminación de que es objeto la mujer, cuando es valorada como una mercancía sexual.

Memoria de mis putas tristes es un homenaje al novelista japonés Yasunari Kawabata Premio Nóbel de Literatura 1968 y autor de La casa de las bellezas durmientes (1961), novela conmovedora y fascinante que cuenta la extraña historia de un anciano que contempla la belleza, y asume un estilo de vida que le permite recobrar la honestidad consigo mismo, cuando la belleza lo embriaga y lo hechiza. La apreciación de la belleza lo vuelve invencible, distinto y renovado, aunque sienta el sabor de la nostalgia y la tristeza.

La estructura de la novela remite a varias accesiones de un mismo concepto en la novelística de Gabriel García Márquez. Así, resalta el rejuvenecimiento de la vida humana apresurada, rutinaria y acosada por el cansancio del trabajo, pero que al final del día resume todas sus experiencias desde una perspectiva mágico-real. Es una exaltación a la senilidad desolada, y la problemática de un hombre lleno de años y vivencias, que intenta realizar su sueño: contemplar la belleza.

Embriagado por la seducción del amor la vida sigue siendo un misterio, arrojada en la temporalidad de quien espera a alguien que no ha de llegar en “la vida real, con mi corazón a salvo y condenado a morir de buen amor en la agonía feliz de cualquier día de mis cien años”.


Aprovecho para lamentar que quienes han creado el malentendido al reproducir equívocamente un comentario aparecido en estas páginas, no hayan rectificado, a pesar de que les envié un correo solicitándoselo. Mejor para mí: cada correo recibido es un lector crítico ganado.

Palabras olvidadas

Seguimos recibiendo palabras de esas que creíamos perdidas, y expresiones que teníamos por olvidadas. Ya saben: si atesoran un vocablo, y quieren compartirlo, dígannoslo.

@@@ Tal vez porque el concepto apropiado de la expresión le era poco sugerente, recuerdo que para mi abuela, esposa de minero asturiano en unas épocas en las que zambullirse bajo tierra cada mañana era una incierta aventura, el sustantivo proletario era siempre alterado y sustituido por el de "probetario". Desconocedora de la etimología de la palabra, el concepto prole debía sonarle muy ajeno a una expresión que ella veía más asociada a la realidad de mi abuelo, miembro de un colectivo que se debatía en una miseria e injusticia en la que el precio del trabajo y hasta de la propia vida era muy bajo.

La pobreza les era una realidad mucho más afín, de ahí que "probe" tuviese una raíz más asociada a esa clase social en la que subsistía mi abuelo.

Saludos

José Luis Espina Suárez

Gracias, José Luis.

Haciendo amig@s

Nos escribe Patricia L. Boero. «He encontrado en Divertinajes.com la nota anunciando los tres libros publicados por AdamaRamada ediciones. Quería comentarte que el título del que escribí en co-autoría con Antonio Mengs es Cartas de la Nombradía y no Cartas a Nombradía, como aparece en la nota.

»Por otra parte agradezco tu gentileza al hacerte eco de nuevas experiencias editoriales que, desde luego, nos involucran como autores.

»También quisiera invitarte a visitar la revista que edito en la red: Zona Moebius. Puede que te interese sumarla a las webs amigas».

Me interesa, y está hecho. También hemos inscrito en ese Club de Amigos a Horacio Vázquez-Rial, que tiene página web nueva. Cuando pinchen, no olviden tener el ordenador con los altavoces a punto: hay sorpresa musical...


Acuse de Recibo



PJ. Franceschini
y P. Lunel

Calígula
Ediciones B

L. Melero
Oro entre
brumas

Roca Editoral

L. Malerba
El descubrimiento
d
el alfabeto
Gadir Editorial

M. Vargas Llosa
La tentación de
lo imposible

Alfaguara



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