3 de noviembre de 2004

Carlitos (y su papá) según Eco

Que Umberto Eco es un apasionado de Charlie Brown (o de Charles M. Schulz, si es que ambas cosas no son lo mismo) es algo que sabíamos desde el siglo pasado. La portada (francesa, 1992. No se lee, pero el prólogo es de don Umberto) que ilustra estas líneas lo atestigua, si falta hace.

Por eso no debe extrañarnos que ahora, cuando la editorial El Aleph publica El gran libro de Charlie Brown, sea el italiano quien ejerza de prologuista. Estamos ante una antología de tiras, un vuelven las divertidas aventuras de Charlie Brown, Snoopy y su pandilla, prieto de ironía y ternura. Y el prólogo arranca así:

El mundo de Carlitos, por Umberto Eco

Ni fuma, ni bebe ni dice palabras malsonantes. Nació en Minnesota en 1923. Vive modestamente y es predicador laico de una secta llamada Iglesia de Dios. Está casado y, según tengo entendido, tiene cuatro hijos. Juega al golf y al bridge, y le gusta la música clásica. Trabaja solo. No tiene ningún tipo de neurosis. Este hombre de vida tan anodinamente normal se llama Charles M. Schulz. Y es un Poeta.

Cuando digo «Poeta» lo digo para enojar a más de uno. A los humanistas de profesión, que no leen las tiras cómicas; a quienes acusan de esnobismo a los intelectuales que fingen apreciar los tebeos. Me gustaría que quedase claro: si por «poesía» se entiende la capacidad de otorgar ternura, piedad o malicia a unos momentos de extrema transparencia, como si se enfocasen con una luz que hiciera imposible discernir de qué pasta están hechas las cosas, entonces, Schulz es un poeta. Si la poesía es individualizar personajes típicos en circunstancias típicas, Schulz es un poeta. Si la poesía es hacer brotar de los acontecimientos cotidianos, que solemos identificar con la superficie de las cosas, una revelación que nos haga llegar al fondo de dichas cosas, entonces, de nuevo, Schulz es un poeta. Y si la poesía es tan sólo saber hallar el ritmo privilegiado y a la vez improvisar en una aventura ininterrumpida de variaciones infinitas, para que del encuentro quizá mecánico de dos o tres elementos surja un universo siempre nuevo, cantado sin pausas, en ese caso, también podemos afirmar que Schulz es un poeta. Más poeta que muchos otros.
No obstante, la poesía es un poco de esto y un poco de aquello, y no es nuestra intención perdernos en definiciones estéticas con la mediación de Schulz. Se decimos que Schulz es un poeta lo hacemos sobre todo como desafío y como toma de posición. La afirmación «Schulz es un poeta» es sinónima de: «Charlie M. Schulz nos gusta sin condiciones, con fervor, con emoción, de forma intolerable, y no vamos a permitir que lo pongan en duda: quien afirme lo contrario es un malvado o un ignorante».

(Parte del prólogo de Umberto Eco en El Gran Libro de Charlie Brown de Charles M. Schulz. El Aleph Editores, noviembre 2004)

Tienes un e-mail

Hace unas semanas, daba cuenta de un curioso anuncio aparecido en las páginas color salmón de El País: Poeta busca agente, venía a decir. Ahora, recibo un sugerente correo electrónico, suerte de mensaje en una botella virtual, que me llega desde muy lejos y que reproduzco tal cual, por si inspira a alguno de cuantos me leen.

Estimado amigo:

Artista asturiano, aventurero, escribómano convicto, después de 25 años de vagar por el continente americano, con doce libros publicados milagrosamente en Mejico, Perú, Argentina, Brasil y España y unos treinta inéditos en el baúl, por fin asentado en una posada rural, construida con las propias manos en el interior del interior del Brasil y poniendo en orden el trabajo literario producido a lo largo de esa inacabada odisea, busca desesperadamente un contacto en el mundo de los agentes literarios para ver si su extensa y variada obra tiene algún fundamento de calidad y belleza. Cosas para contar tengo muchas, no se si he aprendido a contarlas en estos 25 años que han pasado desde que el 15 de julio del 77 llegué a la ciudad de Méjico, con la dirección de Ángel González en el bolsillo, dispuesto a convertirme en escritor.

Como se que hay muchos mas escritores que lectores en el mundo de hoy, no quiero robarle su tiempo. Agradecería, si, que alguien tuviese media hora para echarle una ojeada a mi último trabajo (para muestra vale un botón), Estampas desde el Brasil. Solo hacérmelo saber, respondiendo este mensaje, que le haré llegar el manuscrito, 35 cuentos breves y sueltos, retratos alucinantes de la inimaginable realidad brasileña.

Aprovecho la ocasión para poner a disposición de quién precise un recanto con encanto en medio de la naturaleza y lejos de todo, para pensar en las cosas de la vida, nuestro emprendimiento, Capricho Asturiano, sito entre las montañas de Santo Antônio do Leite, municipio de Ouro Preto, Minas Gerais, Brasil.

Discúlpenme el atrevimiento.

Manuel.


Disculpado, amigo. Y si le quieren escribir, ya saben su paradero.

Mujer placer

A Lourdes Ventura la conocemos como autora de novelas (Fuera de Temporada, Donde nadie nos encuentre, Casa de Amantes, La cantante de hotel, El poeta sin párpados) y como columnista y crítica literaria; también como ensayista (La Tiranía de la Belleza), faceta en la que ahora reincide con La mujer placer, un texto sobre esa nueva mujer que gusta de pensarse a sí misma, de explicarse, de releer su historia. O, como dice en el prólogo Gilles Lipovetstky, esa mujer «que ama los placeres de la vida sin tener que justificar ese derecho». El libro, que edita Belacqua, saldrá dentro de unos días.

Pero no es ese el único motivo de satisfacción para Ventura, quien ha sellado su unión editorial para Francia con Buchet-Chastel, la misma casa que publica a Andrés Trapiello... y a Miller, y a Topor, y a tantos otros. La primera traducción está a punto: Le Poête sans Paupières (El poeta sin párpados), novela histórica en la que se nos cuentan los diálogos y los devaneos entre Gustavo Adolfo Bécquer y su musa, la acomodada dama Elisa del Castillo, saldrá a la venta el 21 de enero. Y después vendrá el resto.

El vaivén

Durante meses, todos los comunicados de Lengua de Trapo llegaron firmados por Cuqui Weller, un mocetón barbado que vendía, y bien, las excelencias de la editorial de Pote Huerta. Ahora Cuqui abandona la editorial de la calle Marqués de Valdeiglesias (sede recién inaugurada) para incorporarse a Ediciones B. Suerte, compañero.

Palabras olvidadas

Ya saben: si tienen un sustantivo en desuso favorito, si les hace tilín un verbo que su abuela y sólo ella conjugaba, si les emociona un adjetivo cuyo significado los jóvenes desconocen, dígannoslo.

@@@ Nos escribe Jordi García: Mi abuela llamaba alamar a cualquier prenda o bisutería innecesaria. "Vas llena de alamares", "no te pongas tantos alamares".

Nota de la redacción. Según la RAE, alamar es
1. m. Presilla y botón, u ojal sobrepuesto, que se cose, por lo común, a la orilla del vestido o capa, y sirve para abotonarse, o meramente para gala y adorno o para ambos fines.
2. m. cairel (guarnición a modo de fleco).

@@@ “Mi abuela decía: Abrígate que hay andancio —nos cuenta Sari Torre—. Siempre creí que era una palabra de las suyas, pero un día consulté el diccionario ¡y resulta que existe! Andancio viene de andar y es una enfermedad epidémica leve. ¡Sabía latín, mi abuela!”.

Las abuelas, ya lo ven, son impagables. ¡Sigan escribiéndonos sus palabras favoritas, esas que no debemos perder! Háganlo pinchando aquí.

¡Vuelven Les Luthiers!


Gerardo Masana
Y no por donde los esperaban... porque, además de los conciertos anunciados para noviembre, están a puntito de aparecer en forma de libro. Sebastian Masana, argentino como ellos e hijo de Gerardo Masana, un Luthier que fue, tiene ya listo Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers, que editará Belacqua y que viene con disco incorporado. Descubriremos a Les Luthiers primeros, a los remotos... ¿y los de ahora? Me dicen que hay continuación escrita aunque habrá que esperar.

Asociación de ideas

He hablado de Les Luthiers, y de libros con disco, y me he acordado de que:

a) Un Luthier, Jorge Maronna, publicó en España (Temas de Hoy), hace algunos años (1997) Confesiones de un espermatozoide, que firmaba con Daniel Samper.

b) Hace no tanto, Plaza & Janés editó un libro con disco titulado María del alma: melodrama novelado de la vida de Agustín Lara, firmado por Pilar Tafur y, ¡oh, coincidencia!, Daniel Samper.

Así que me he rendido a la evidencia de que todos los caminos conducen al colombiano Samper del que, por cierto, pronto podrán leer en Brasil Impávido coloso, que aquí publicara Alfaguara en 2003.

Acuse de Recibo



W. Dietrich
El muro de
Adriano

Ediciones B

S. De Toro
Morgún
SM

Irshad Manji
Mis dilemas con
el Islam

Maeva

L. Sepúlveda y
M. D. Aparain

Los peores cuentos
de los hermanos
Grim

Roca Editorial



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