27 de octubre de 2004

García Márquez ya tiene quien le boicotee

Me llega un correo electrónico, remitido desde una librería, que reproduzco a continuación:

BOICOT A GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

¡No hay derecho!

La última novela de Gabriel García Márquez es un elogio a la prostitución infantil.

Existen cientos de asociaciones trabajando por la erradicación de la prostitución infantil en el mundo. Es una lucha diaria, llena de amenazas, pleitos y sentencias. Su trabajo se ve minado por un texto como este.

Parece mentira que una voz tan influyente sea capaz de escribir una novelita sobre el tema. Nadie niega la calidad literaria del texto, pero da vergüenza leer los elogios y la naturalidad con que el Sr. García Márquez habla del tema. Quizás en su Colombia natal estás prácticas sean de uso común, pero no por ello son abominables y vergonzosas.

Es increíble que una pluma tan importante, con tan amplia difusión, cometa este error en el final de su magistral carrera. Quizás el Sr. García Márquez, al igual que el protagonista de su novelita, está chocheando. ¿Es que nadie en la editorial ha levantado la voz en protesta de este texto? ¿Es que el Nobel colombiano goza de una libertad que los demás no poseemos? ¿Dónde están todas esas voces que luchan por la libertad de la mujer y los derechos de la infancia?

No compres el último libro de Gabriel García Márquez (Memoria de mis putas tristes).
No apoyes la difusión del libro.
Hagamos un boicot general.
Lucha contra la prostitución infantil.
Alza la voz frente a semejante barbaridad.

¿Algún inocente en la sala que piense que estamos ante una reedición del escándalo Todas putas?

Realmente enfermos

Los profesionales de la Historia, también los meros aficionados, sabe bien que las dolencias de los dirigentes no son, al menos no siempre, una mera nota a pie de página en el relato de nuestro pasado. Todo lo contrario: esas enfermedades llegaron a marcar el devenir de los acontecimientos...


Carlos II

Felipe V
Por eso es interesante estudiarlas. Y por eso, el doctor Pedro Gargantilla, que desde hace años y en distintas publicaciones médicas ha venido desvelando las historias clínicas de los protagonistas de la Historia, tiene a punto un libro que podría titularse Historia clínica de los Austrias, y que publicará La Esfera de los Libros. Están todos, incluso alguno más: el repaso se inicia con los Reyes Católicos y termina con la dinastía, es decir, con Carlos II, a quien llamaban el Hechizado, pero que era realmente un enfermo.

Y del mismo modo que tras los Austrias vinieron los Borbones, tras el libro que citamos llegará (ya está encargado) otro en el que podremos leer los partes médicos de los antecesores de quienes hoy reinan, pero no gobiernan. Un consejo de amiga: Hipocondríacos, abstenerse.

Los libros de Lalo Azcona

El que fuera periodista estrella, convertido en empresario de éxito y coleccionista de arte, creó hace años una fundación cuyo fin es la «promoción y distribución del arte y la cultura en su sentido más amplio». Si pinchan aquí, accederán a las páginas del BOE en las que se da cuenta de la constitución de la Fundación Azcona. No se pierdan el apartado en que se facilita la lista de patronos, un trabalenguas tipo camarote de los Hermanos Marx. Sin desperdicio.

El caso es que Ladislao, Lalo para los televidentes y los amigos, llegó —guiado por su amor al arte— incluso al Patronato del Reina Sofía, del que ya no forma parte. En aquellos tiempos, no tan lejanos, tuvo algún disgustillo, del que la prensa (pinche aquí para recordar, y volver a vivir) dio cumplida cuenta.

Pero Azcona es un hombre perseverante, como buen coleccionista. Y nunca se supo de un empresario al que los contratiempos arredraran. Por eso ahora se lanza al mundo de la edición con el catálogo razonado de la obra de Manolo Millares (1926-1972), editado en colaboración con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, un proyecto iniciado hace más de treinta años.

El volumen recoge las más de quinientas obras realizadas por Millares desde los años cincuenta hasta su fallecimiento: sus objetos o artefactos, sus cerámicas, escenografías y alfombras todo ello acompañado por un importante aparato documental.

Y me cuentan que la aventura editorial no acabará ahí... en preparación hay, por lo menos, un catálogo de Julio González. Por lo tanto, continuará.

Letra y música

Hace algún tiempo, en una librería, compré un CD pensado para gustar por sí mismo, y para acompañar la lectura de un libro singular: Rayuela, de Julio Cortázar. El disco se llama Jazzuela y es una recopilación, hecha por Pilar Peyrats Lasuén, de los temas originales, artistas e interpretaciones que forman parte del argumento de la obra de Cortázar.

Si les cuento esto es porque no me importa compartir recuerdos con quienes me leen. Y porque ahora, Salamandra publica Imprimatur, firmada por Monaldi & Sorti (la filóloga Rita Monaldi y el musicólogo Francesco Sorti) una novela histórica que se vende acompañada por un CD con las veintiséis piezas de música barroca que aparecen en el texto, obras de Lully, Corbetta, Rossi (la mayoría).

De momento, me he concentrado en la música y es una delicia. En cuanto me decida a atacar la letra, les aviso.

Vivo cantando

Temas de Hoy acaba de presentar Vacaciones de mí mismo, el libro en el que Manolo García muestra todas las canciones, fotografías y cuadros. Uno más en una línea editorial singular que les ha proporcionado grandes éxitos de ventas, baste mentar el libro de Sabina. Pero la editorial no tiene suficiente. ¿La prueba? Ya preparan el siguiente libro-musical: las memorias de Hombres G, Seguimos locos, ¿y qué?, firmadas por Pepe Colubí. Donde averiguamos, por ejemplo, lo que ocurrió cuando Javier se topó con Mark Knopfler en los aseos y, claro, ¿qué hace uno cuando se encuentra con su ídolo en su semejante lugar y situación?

Camino de ida y vuelta

El que algunos creadores hacen entre el papel y el celuloide es un camino de ida y vuelta. Ejemplos los hay a cientos, y muchos de ellos recientes. Al azar: Edhasa ha publicado una nueva edición de Yo, robot, con —en la edición de bolsillo— una portada cinematográfica y un subtítulo que algunos consideran poco afortunado: "La novela en que se inspira la nueva película de Twentieth Century Fox"... En realidad, nueve relatos sobre la investigación llevada a cabo por un periodista acerca de la trayectoria de la robopsicóloga Susan Calvin.

A lo que voy. Que normalmente son las novelas las que se convierten en libros, pero el viceversa es cada vez más frecuente.

Recibo una invitación de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores para la rueda de prensa de Carlos Saura «con motivo de su nueva incursión en el terreno literario, una novela en la que revisita, más de un cuarto de siglo después, el mundo y la trama de su película Elisa, vida mía, una de las obras maestras de su filmografía». No es la primera incursión en el mundo de la narrativa del cineasta y fotógrafo aragonés, quien en 2000 publicó ¡Esa luz!, que ha sido traducida al alemán, al italiano y al portugués.

Próximamente se editará entre nosotros Los últimos días, la versión negro sobre blanco de lo que comenzó siendo una creación en 625 líneas (o las que sean: una es muy antigua) y saltó luego a la gran pantalla: Latter Days, dirigida por el novato C. Jay Cox, el guionista de Sweet home Alabama, que es quien la ha convertido en libro de éxito. Es una historia de amor homosexual entre un mormón y un chico de California, y en el reparto (de la peli, claro) están Jacqueline Bisset, Mary Kay Place, Wes Ramsey, Steve Sandvoss y Amber Benson.



eorue@divertinajes.com
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