6 de octubre de 2004

¡Agénciate a esta agente!

Definición de la R.A.E.

agente. Del lat. agens, -entis, part. act. de agere, hacer).
3. m. Persona o cosa que produce un efecto.
4. m. Persona que obra con poder de otra.

A principios de este año, Xavi Ayén publicó en La Vanguardia un artículo cuya lectura, en su momento, recomendé. Vuelvo a hacerlo porque, a lo que se ve, sigue siendo válido.

Viene este ataque de nostalgia a cuenta de la ganadora del III Premio Torrevieja de Novela, Zoé Valdés. Cuando, en la función de proclamación de ganador y finalista, el conductor de la gala abrió la plica, pudimos oír:

Zoé Valdés, representada por AMV Literaria”.

La cita no es textual, porque de la impresión (¿qué hace la agencia en la plica?) se me cayó el bolígrafo, pero respeta el espíritu de lo allí escuchado, previamente escrito y ensobrado. De inmediato, al menos para mí, la noticia dejó de ser:

Zoé Valdés gana el Premio (y los millones) Torrevieja

Ni siquiera:

Del Planeta a Torrevieja, Alicante:
El doblete millonario de Zoé Valdés

El titular era:

Por segundo año consecutivo, Anne-Marie Vallat gana
el Premio Torrevieja de Novela

Y el subtítulo:

Tras obtenerlo con/para Juancho Armas Marcelo,
la agente lo consigue para Zoé Valdés

En fin... Que enhorabuena a la triunfadora, sea la que sea.

Hablando de ganadores

Zoé Valdés, que sigue haciendo de su cubanidad el centro de su universo literario, ha ganado el premio, sí, pero, ojo, el que va a vender es el turolense Javier Sierra, investigador de fenómenos extraños, enigmas de la historia y hechos aparentemente inexplicables, experto en el Más allá y facedor de programas televisivos en el más acá.

Su libro, La última cena, no sólo viene a fortalecer la moda Leonardo Da Vinci, sino que lo hace —me cuentan quienes lo han leído— bien. Vaya, que el libro es bueno, está bien escrito y resulta entretenido. Venderá más que la primera clasificada, fijo. Y más que el ganador del año pasado, eso por descontado.

PD.- No dejen de visitar la web de Javier, que es página amiga de y muy recomendada por Divertinajes.

Menoscuarto, a la hora en punto

Es pequeña y palentina, lo cual en el mundo editorial —como en otros mundos— parece condenar a la marginalidad. Pero el sello que anima José Ángel Zapatero Arconada, sin dejar por ello de ser director editorial de Ediciones Cálamo, se está imponiendo como uno de esos con los que hay que contar.

En los pocos meses transcurridos desde su creación, el pasado mes de mayo, ha publicado El corazón y otros frutos amargos, de Ignacio Aldecoa; A ninguna parte, de Josefina Aldecoa; y Cuentos de amor de locura y de muerte, de Horacio Quiroga, los tres dentro de la colección Reloj de arena, dedicada al cuento literario, en la que también saldrán antes de fin de año: La carga de la brigada ligera, de Gonzalo Calcedo; Los conspiradores, de Daniel Sueiro; y una antología de Nathaniel Hawthorne.

Pero las cosas no van a quedar aquí. En 2005, Ediciones Menoscuarto iniciará una colección de novela corta. El objetivo es publicar entre 10 y 12 títulos al año. Ambiciosa contención, lo llaman.

Preocupación

En este Círculo hemos manifestado en más de una ocasión nuestra preocupación: los libros llegan a las librerías preñados de faltas de ortografía. La última: “Estaba echa polvo”, proclama la narradora de una novela, que unas páginas más adelante conjuga el verbo colguar.

Las razones son, imagino, muchas. Y una vez desechada la posibilidad de que todos hayan perdido al mismo tiempo las gafas de cerca, se me ocurre que la principal es una y trina: los correctores (pocos) trabajan (mucho) en (malas) condiciones laborales.

Pero en una cena reciente, alguien muy relacionado con una editorial que presume, con razón, de excelencia literaria, tras reconocer que en sus libros hay demasiadas meteduras de pata, apuntó esta causa: “Tenemos problemas con los correctores catalanes, porque su idioma materno no es el castellano”. Como diría mi admirada Mafalda: la pucha.

Tomando posesión

La semana pasada, les contamos que Horacio Vázquez-Rial se incorporaba a la nómina de Poliedro. Ahora, recibimos su primer correo oficial; sobre un fondo verde (esperanza, imagino), este texto:

Queridos amigos:

Quiero comunicaros que acabo de incorporarme al equipo de la editorial Poliedro, con Julieta Lionetti y Bengt Oldemburg, en un proyecto de crecimiento respaldado por los éxitos iniciales de la empresa: las novelas de James Sallis, Los cien golpes de Melissa P., algunas recuperaciones imprescindibles como las Voces del viejo mar de Lewis.

Nuestra ampliación comienza con un libro descarnado, cruel y, a la vez, lleno de humor, sobre las relaciones de los cincuentones con las mujeres: Chicas, de Nic Kelman, con cierto poso del mejor Houellebecq. Lo recomiendo con pasión.

Luego, una declaración de intenciones que me enternece: quieren un servicio de prensa “lo más amplio y generoso posible”. Los medios tirando a pequeños apreciamos el gesto en lo que vale. Y sigue:

También abriremos un intercambio de impresiones sobre los libros que nos gustan, a nosotros y a vosotros, y una apertura al diálogo con lectores cualificados, siempre llenos de ideas que no siempre son atendidas.

Poliedro quiere ser vuestra casa.

¡Le tomamos la palabra!

Hombres

Antonio Gómez Rufo publica Adiós a los hombres, novela que la editorial (Planeta) presenta como "Una inquietante historia sobre las relaciones de pareja y la incomprensión entre hombres y mujeres". En el dossier de prensa (todavía no tengo el libro), leo:

El único personajes masculino, Juan, se mueve entre los deseos nunca satisfechos y una realidad que cada vez le parece más ajena y más hostil. Vive permanentemente en el miedo y en la confusión, sin atreverse a actuar, sin saber cómo hacer frente a unas mujeres que no entiende, a unas relaciones de pareja que le resultan cada vez más agresivas.

A continuación, entresacan estas líneas:

“...descubrió a un hombre como él, un hombre aterrado por su mujer, convencido de que ya no conseguiría escapar de ella, ni de sus reproches: un hombre como tantos otros, que aparenta ser fuerte y de manos firmes para conducir su vida pero que en realidad está resignado a hacer lo que ordene su mirada poderosa. La mirada poderosa de una mujer...”

No sé yo, pero después del tan comentado artículo de Joaquín Leguina, y el no menos estimulante libro de Horacio Vázquez-Rial (Hombres solos. Ser varón en el siglo XXI. Ediciones B), el texto de Gómez Rufo aún sin pretenderlo (no juzgo sus intenciones, puesto que no las conozco de primera mano: las conoceré, y se las contaré) abunda en una interesante polémica. El tan cacareado cambio debe ser esto...

No resisto la tentación...

Tal vez la hayan visto ya, pero la reproduzco por si acaso. Y, como dice mi paisana Carmen París, porque quiero y porque me da la gana.





eorue@divertinajes.com
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