22 de septiembre de 2004

¡Si Da Vinci levantara la cabeza!

Cuando yo era pequeña, en el siglo pasado, mis mayores acostumbraban a decir: "¡Ay si Franco levantara la cabeza!". Y siempre había alguno que se daba por interpelado, y respondía: "la volvería a agachar, horrorizado!"

Viene esta introducción a cuento de... de nada, un capricho de la memoria y la nostalgia. Pero es que...

... es que de un tiempo a esta parte, al visitar las librerías, me he sorprendido a mí misma (y a quienes me rodeaban, que se quedaban ojipláticos al verme hablando sola), exclamando: "¡Si Da Vinci levantara la cabeza!". Porque desde que Dan Brownn nos descifrara su código, cienes y cienes de escritores de distinta ralea y pelaje, y otros tantos editores de distinta clase y condición, han decidido que pueden acogerse al maestro —llenos unos de buenas intenciones, espoleados otros por intereses espúreos— para poner en el mercado su aportación al fenómeno.

Obsérvese que no digo que estemos padeciendo una sobredosis de libros sobre Da Vinci sino que me refiero a todos esas obras que evocan en sus títulos el código de don Leonardo. Breve lista: Diccionario del Código Da Vinci, de Simon Cox (Edaf); Las Claves del código Da Vinci, de Lorenzo Fernandez Bueno y Mariano Fernandez Urresti (Nowtilus) y, la penúltima, Claves ocultas del código Da Vinci, de Enrique de Vicente (Plaza&Janés).

Entiéndase: no juzgo, eso queda para quienes los lean, sólo constato. Hemos encontrado un filón. Aleluya.

De tal palo...

El jovenzuelo de la izquierda se llama Christopher Rice y, como su propio apellido indica, es familia de... no, no de Condoleeza Rice, sino de la escritora Anne Rice (Entrevista con el vampiro) y del también autor, aunque poeta, Stan Rice.

Christopher es algo menos joven de lo que aparenta en la foto, aunque no mucho: nacido en 1978, en 2000 publicó una novela, A Density of Souls que fue muy bien recibida por la crítica, aunque no faltaron los comentarios maliciosos sobre su fulgurante salto a la fama (¿con ayuda de mamá?) y sobre el caráter esencialmente autobiográfico de la obra (uno de los protagonistas es un adolescente homosexual). Rice decidió que la mejor manera de acallar a los críticos era escribir una segunda obra, y fue lo que hizo. De momento, a España llega La densidad de las almas (Editorial Egales). A ustedes corresponde juzgar si el éxito es merecido, o heredado.

Y ya que hablamos de retoños...

Al menos tres periodistas del Grupo Prisa, hijos de periodistas del Grupo Prisa han unido talentos y plumas para escribir un libro a varias manos que pretende dar voz a los treintañeros.

Eduardo Verdú (Canal Plus), hijo de Vicente (El País) ; Urko Gabilondo (CNN+), hijo de Iñaki (Cadena SER); y Daniel Serrano (CNN+), hijo de Rodolfo (El País), firman esta obra que se publicará en una editorial de la casa, Aguilar..

Se da la circunstancia de que Eduardo Verdú es una suerte de especialista en la cuestión: hace ya algún tiempo publicó, en Temas de Hoy, Adultescentes. Autorretrato de una juventud invisible.

Y ya que hablamos de PRISA y alrededores...

Llevábamos tiempo sin oír hablar de Enrique de Polanco, desde que abandonara Punto de Lectura. Lo cual no significaba que no estuviera en movimiento, más bien todo lo contrario. Su nueva editorial, El tercer nombre, arranca en octubre. Suerte.

Poesía eres tú

Jaime Siles y José María Micó abrieron al público su Paraíso cerrado. Poesía en lengua española de los siglos XVI y XVII (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores). Los poetas, a la par que antólogos, justificaron sus siempre discutibles elecciones (lo dicen ellos, porque la experiencia es un grado y porque, al hacerlo, se curan en salud: toda antología es, por definición, mejorable) sirviéndose de un doble criterio de calidad y servicio. "No es una edición filológica, sino para un lector de hoy", dijo Micó; "lo que es innovador es el criterio selectivo, queríamos aunar historicidad de los textos con modernidad de lectura", remachó Siles.

Ambos pusieron énfasis en su voluntad de volver a los imprescindibles (Garcilaso, Lope de Vega, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Quevedo y Góngora); recordar a los poetas mal llamados menores, y por ello injustamente olvidados (Bocángel, Aldana, Cetina); y casi casi descubrir a desconocidos de fuste y talento (Luis Martín de la Plaza, Fernando de Gúzman). Todos ellos, y otros que no cito, constituyen una compañía inmejorable para encerrarse en este poético hortus conclusus.

Asignatura pendiente

Siguiendo a Ricardo Gullón, quien lo afirma en su Diccionario de literatura española e hispanoamericana, José María Merino se atreve a asegurar que en España no ha habido novelas de espías. Pero aquí está Andrés Pérez Dominguez para remediarlo. Lo hace con La clave Pinner, una novela ambientada en la España de la inmediata posguerra.

Pérez Domínguez, multipremiado en certámenes de cuentos de toda España, presentó su obra pensando ya en la siguiente quizá porque a él, a diferencia de lo que le ocurre creo recordar que es a Javier Marías, no le molesta que, en la puesta de largo de un libro trabajosamente parido, los periodistas le pregunten por el work in progress. Anda a vueltas con el borrador de una novela que quiere sea un homenaje a El libro de la selva, de Kipling, y en el que se habla y trata de un asunto espinoso: la suplantación de la personalidad. Todo ello sin olvidarse de los cuentos que le dieron galardones y le permitieron ejercitar la mano. "Los escritores nos quejamos de que al cuento se le presta poca atención —me dice—. Por eso quiero hacer cuento".

El Académico y los juicios previos

Cito a Álvaro Pombo: "Conviene ir a los libros con prejuicios, porque eso da una gran vitalidad a la lectura". Tomo nota.

Para escritores masoquistas

Recibo un inquietante correo electrónico, cuyo texto reproduzco a continuación sin comentarios añadidos, que me conozco:

Os envío la convocatoria de un concurso que seguro que os va a llamar la atención.
Se trata del primer Concurso Cruel de Relato Breve,
que organizamos en la Escuela de Escritores (...)
Lo novedoso del concurso es que no sólo premiaremos el mejor relato, sino que al peor le daremos un castigo.

Si alguno de los atrapados en este círculo quiere probar suerte (o tentar a la desgracia), encontrará las bases de tan singular iniciativa, así como una justificación aproximativa, pinchando aquí.



Acuse de Recibo



E. Vittorini
Conversación en
Sicilia

Gadir

M.J. Hyland
Mi familia perfecta
Roca Editorial

N. Faerna
Bendita
democracia
americana

Ediciones B

M. Haddon
El curioso
incidente del perro
a medianoche

Salamandra







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