14 de abril de 2004

Tolstói hasta en la sopa


¿Existen las coincidencias? No hablo de los filones (lean más abajo), ojo. Me explico.

En noviembre de 2003, Mario Muchnik lanzó la primera traducción completa de Guerra y paz, en versión directa del ruso de Lydia Kúper. En El Cultural, el editor daba dos razones para explicar su empeño: “Primero, porque así como ciertos editores colman sus aspiraciones profesionales editando la Biblia, editar Guerra y paz, una novela que leí a mis catorce años, que releí cinco veces más a lo largo de mi vida y que considero la mejor novela jamás escrita, colma mis propias aspiraciones de editor. Pero, en segundo lugar, porque, como lector, no logro hallar en librerías una edición completa y fiel al original”.

Ahora, Mondadori publica la “edición original” de Guerra y Paz. Me cuentan desde la editorial que en 1983, la Academia Soviética de Ciencias publicó el texto que Tolstói compuso en 1866 y que difiere notablemente de la edición canónica de 1873: es más corto, no tiene apenas digresiones filosóficas, muestra algunas variantes argumentales decisivas… en definitiva, estamos —nos dicen— ante una versión más ágil y contenida, menos filosófica y más narrativa. Todo, gracias la labor de Evelina Saidenshunr, investigadora del Museo Tolstoi de Moscú, que descifró la letra del escritor del manuscrito original.

Andreu Jaume, el feliz editor, me ha contado que el proyecto empezó a gestarse “hace 3 ó 4 años”, cuando cerraron el trato en la Feria de Francfort. Y hace una puntualización nada baladí: “la traducción se ha realizado directamente del ruso”. Cree Andreu que esta versión, “menos intimidatoria”, puede ser atractiva para los jóvenes, y también para quienes ya conocen el otro texto y ansían hacer un ejercicio de comparación, ejercicio que ya han realizado en Gran Bretaña, gracias a Penguin, y en Francia, merced a Seuil.

Principado literario

El Salón del Libro Iberoamericano que dirige Luis Sepúlveda en Asturias alcanza este año su séptima edición. A partir del 11 de mayo, el principado será el reino de los libros, y acogerá a autores como Ignacio Ramonet, Sealtiel Alatriste, José Carlos Somoza, José Manuel Fajardo, Menpo Giardinelli, Mauricio Electoral (último ganador del Biblioteca Breve), Carmen Posadas, Bernardo Atxaga, Paco Ignacio Taibo, Javier Cercas

Puede Lucho estar contento.

He tenido acceso al programa, aún sin terminar, y del largo listado de actividaddes destaco dos homenajes a dos escritores que nos dejaron recientemente: Dulce Chacón y Manuel Vázquez Montalbán; y otros dos a autores que se fueron hace más tiempo, aunque siguen faltándonos: Julio Cortázar y Pablo Neruda. Si es cierto aquello de que recordar es volver a vivir, los que ya no están volverán, al menos por unas horas, a acompañarnos.

Mucho más que una mina de café concert

Cecilia Rosetto, actriz argentina, se presenta estos días en Madrid con un espectáculo en el que actúa, canta, baila, ríe y nos hace reír, llora y nos hace llorar… Justo debajo del escenario donde Cabaret sigue cosechando triunfos y llenos, en un escenario modesto ubicado en el sótano del Teatro Alcalá, ("el jacuzzi —dice ella—, me han colocado en el jacuzzi"), Rosetto resiste e insiste en hacernos pensar.

Cuenta Cecilia que, un día, un grupo de espectadores no soportó sus bromas a propósito de Bush y abandonó la sala en mitad de representación. Habían aguantado, sin embargo, el número, mucho más doloroso, en el que la actriz, a bordo de su patera imaginaria, arriba a la costa española. Cuestión de sensibilidades, supongo.

No se pierdan Resiste Rosetto, un espectáculo imperfecto de puro teatro, porque si lo hacen, habrán dejado escapar a un genuino animal escénico. Y en esta ocasión, créanme, el tópico está más que justificado.

Los nuevos alemanes


En los últimos tiempos, las librerías (que no las listas de los más vendidos) españolas se han llenado de autores alemanes. Mann, Grass, Enzensberger y otros incuestionables no están ya solos, sino acompañados mejor o peor por autores (cito al azar) como Marcel Beyer, Wilhelm Genazino o Ingo Schulze, por no citar más que a otros tres.

Las aportaciones de los últimos citados, y de otros modernos que no miento, son dispares, y suscitan discusiones sobre la categoría artística de las nuevas generaciones. Pero lo que nadie puede negar es que dan testimonio de la efervescencia literaria que se vive en Alemania.

Obviamente, ahí no se acaba todo, los hay que vienen pisando con fuerza. Opera Prima, que se atreve donde otros no osan, publica Match, un ramillete de textos firmados por veintiséis jóvenes autores de Hamburgo (más precisión geográfica, imposible), algunos ya conocidos como Karen Duve y Stefan Beuse, otros novatos de solemnidad, una mezcla refrescante.

No será un súper ventas, pero leerlo —con sus altos y bajos, sus emociones y sus desilusiones— nos permite recuperar las sensaciones de aquellos tiempos en los que todos éramos descubridores... manera de hablar.

El filón

Suele ocurrir… Cuando las editoriales creen haber descubierto un filón, lo dejan de explotarlo hasta que lo agotan. Y en estos tiempos de aventuras vicarias, propicios para la creación de leyendas urbanas y la propagación de la teoría del complot, las historias relacionadas con el Santo Grial venden, y venden bien.

El código Da Vinci no fue la excepción que confirma la regla, sino el Himalaya de una notable cadena montañosa formada por las pilas y pilas de libros que giran en torno al misterio en cuestión. Ahora, Planeta publica María Magdalena y el Santo Grial, de Margaret Starbird (que ya había publicado en España con Obelisco), un libro que promete contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre el linaje de Cristo. Porque la historia de la hija de Jesús es la historia de los merovingios, los cátaros, los templarios, el Priorato de Sión (no confundir con los protocolos), el tarot, la guerra de la Iglesia contra el Sagrado femenino…



eorue@divertinajes.com
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