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10 de marzo de 2004
Horrores ortográficos... y no sólo Circula un libro por ahí que presume, ya en portada, de sus muchos dislates ortográficos. Me refiero al trabajo de Juan José Sáez, publicado por Mondadori, y titulado Vivir del cuento. El primer libro con faltas de ortografía. ¿El primero? Ojalá. El autor ha de saber que, al menos en los últimos tiempos, los resbalones proliferan.
Es un error, me dirán. No: es un horror. En los últimos tiempos, me he visto en la obligación de cerrar algunos libros (justo antes de cerrar la boca, la mandíbula inferior descolgada de puro asombro) al leer cosas como “calló de espaldas” (lo cual me hace suponer que el aludido puso primero punto en boca y luego cuerpo a tierra) y alguna A huérfana de H (a dicho, a venido, a sido) que te deja exangüe...
No sé si el descuido es fruto de las prisas, de la escasez de personal cualificado o de una sabia combinación empresarial de ambos factores, pero lo cierto es que algunos libros –y no de editoriales pequeñas, precisamente- se hacen como ciertos robos, al descuido. Y, como diría el inefable Ortega bajo la aprobatoria mirada del ínclito Gasset, no es eso, no es eso. Aires cinematográficos
Matrimonio editorial
Eso, en un año en el que El cuaderno de Noah llega a los cines, protagonizada por James Gardner y Geena Rowlands. No es el primer libro de Sparks que cambia papel por celuloide. El mensaje se estrenó en 1999, protagonizada por Kevin Costner, Robin Wright Penn y Paul Newman, y Un paseo para recordar (con Mandy Moore, Peter Coyote y Daryl Hannah), en 2002. Sparks estará en España del 15 al 19 de marzo, en Madrid y en Barcelona. Verde...s las han segao Andrés Amorós quería que esta fuera, en el María Guerrero, temporada de homenajes a grandes autores españoles. Y cursó las instrucciones precisas. Primero fue Adolfo Marsillach, con la puesta en escena (dirigida por su viuda, Mercedes Lezcano) de Noche de Reyes sin Shakespeare; luego, Fernando Fernán Gómez, con la tragicomedia quijotesca Morir cuerdo y vivir loco; la terna quedará completa el 5 de mayo con una obra de gala. De Antonio Gala, quiero decir.
Muchas horas con Mario
Ahora, Ediciones B recupera uno de sus libros inconclusos, Gaudí. Una novela, prologado por Rosa Montero, al tiempo que pone en marcha un premio literario que lleva el nombre del literato desaparecido y cuyo jurado forman, además de la mencionada Rosa, Rafael Borrás, Juan Marsé, Miguel Sáenz y Enrique Badosa.
Puente aéreo-pont aeri Gerardo Marín, el hombre eficaz y discreto de las presentaciones literarias de Alfaguara, está haciendo las maletas para instalarse en Barcelona, donde se ocupará de todos los sellos y atenderá a todos los autores de Santillana. Le echaremos en falta. Médicos escritores y artistas Hay vida fuera de los hospitales. Los vigilantes
de la salud, de la nuestra (la suya, la mía), son tradicionalmente
personas interesadas por las artes, y la nómina de médicos
humanistas acoge nombres imprescindibles. Ramón y Cajal,
Marañón, Vallejo Nágera...
Para demostrar que no todo es cosa del pasado, la Asociación
de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA) convoca
cada año un concurso literario y fotográfico que, en esta
ocasión, estuvo patrocinado por la Fundación
Sanitas. El ganador en el apartado de relatos fue José
Ignacio de Arana, el médico que tanto vendió con
aquel famoso Diga 33. Porque, como diría aquel, hay que
presentarse a todos los concursos, grandes y pequeños. Y a ser
posible, ganarlos.
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